
Recientemente Roberto Sánchez, candidato a la presidencia por el partido Juntos por el Perú (JP), anunció que, de ganar el balotaje, una de sus medidas sería incrementar la remuneración mínima vital (RMV). En detalle, el sueldo pasaría de S/1,130 a S/1,500.
Gestión verificó si esta decisión ha sido contemplada en su plan de Gobierno y, en efecto, se aborda, pero de manera genérica: “Modificar los mecanismos para el ajuste de la remuneración mínima vital de acuerdo a las necesidades”, se puede leer.
Por su parte, Keiko Fujimori (Fuerza Popular), la otra aspirante presidencial, no ha considerado el tema en su programa político; sin embargo, sí respondió a las declaraciones de su contrincante: “Un aumento de la RMV lo puede lanza cualquiera. El aplauso fácil no va a ser para nosotros una medida que vamos a utilizar para lanzar una propuesta así, porque esas medidas tendrán que ser tomadas en un balance entre los trabajadores y la micro y pequeña empresa. Esto va a depender del crecimiento y la productividad de ambos”.
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La urgencia de contemplar los antecedentes
El postulante aseguró ante la prensa que el equipo de trabajo encargado de revisar cada arista detrás de esta disposición estará liderado por Pedro Francke, exministro de Economía y Finanzas.
“Hemos tenido una reunión con nuestro equipo económico [...]. Estamos en capacidad de sustentar la viabilidad técnica, factibilidad económica y presupuestaria para subir la RMV a S/ 1,500″, sostuvo.
Frente a este escenario, Rafael Zacnich, gerente de Estudios Económicos de ComexPerú, considera oportuno revisar el último incremento salarial y mirar el marco del Consejo Nacional de Trabajo, compuesto por un conjunto de gremios empresariales, un conjunto de gremios sindicalistas y el Estado.
“En aquella oportunidad, el sector trabajador proponía elevar la RMV hasta S/1,800 soles. Luego se ajustaron a S/1,500 y quedaron en S/1,300. Desde el lado de los empleadores, siguiendo los lineamientos que se habían establecido en el 2007 con respecto a tomar en cuenta la inflación y la productividad, veíamos que no daba para hacer un ajuste, por todos los riesgos que ello traía consigo para la economía, sobre todo para las micro y pequeñas empresas formales”, recuerda.
Califica como evidente el deseo de mejores salarios, pero precisa que “el precio por el trabajo se construye con base en inversión, productividad y formalidad”.
Bill Gee, profesor de Economía y Finanzas de ESAN University, coincide con este punto y asegura que la productividad promedio del peruano no es alta.
“A grosso modo, el ingreso laboral promedio nacional ronda entre S/ 1,750 y s/ 1,800 mensuales. El promedio rural está en S/900. [...] Roberto Sánchez se está acercando al límite superior como salario mínimo, pero hay personas cuya labor diaria no amerita dicho salario mínimo”.
Aclara que el cálculo puede “sonar frío”, pero que “hablar de economía es hablar de ciencia y hay que poner los paños fríos”. “Tenemos que aislar las pasiones para tomar decisiones eficientes no para resarcir la demanda social”, agrega.

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Efecto inverso a la vista
Zacnich pide colocar la lupa sobre el factor de la formalidad en el país: “El principal problema es que más del 70% de los trabajadores en Perú son informales. Hay sectores, por ejemplo, como el agro, donde la informalidad supera el 96%. Entonces, cualquier aumento, sea técnico o no técnico, político o no político, termina aplicándose solamente a una parte reducida del mercado laboral”.
En esa línea, trae a colación la cifra que la última Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) arrojó: el nivel de incumplimiento del salario mínimo de hoy, de S/1,130, oscila entre 46% y 50%. Por ello, si el incremento de la RMV ocurre, excedería la capacidad de pago de muchas empresas, sobre todo de las pequeñas y medianas.
“El riesgo es terminar generando exactamente lo contrario. Menos contratación formal, más informalidad. Los trabajadores se terminan perjudicando aún más cuando se les restringe el acceso a los beneficios sociales que implica ser formal”, analiza.
A su turno, Gee también contempla esta dinámica poco favorable: “Dado el nivel de informalidad de nuestro país y el nivel de subempleo, la elevación del salario mínimo solo traería más subempleo. También traería desempleo, que propiamente no es el problema nuestro, pero sería un problema sumado”.
En suma, “si antes una persona quería buscar una vacante de trabajo, ahora no la va a encontrar, porque implica que se le tenga que pagar S/ 1,500 como mínimo”.
Hizo hincapié, además, en que el Perú es uno de los países de la región que tiene la mayor carga laboral sobre el empresariado.
“Es muy difícil contratar a una persona y también despedirla por todos los costos sociales que esto involucra. Ahora se sumaría un problema más, tener que pagarle un monto a alguien cuya productividad no lo merece. [...] Entonces, por un tema de asignación de recursos, una asignación eficiente, es importante pagarle al trabajador lo que rinde su productividad”.
Asimismo, no solo el privado vería una afectación, el público también estaría en aprietos: “Elevar el sueldo mínimo en el sector público significaría un mayor déficit fiscal, no necesariamente financiado con impuestos, seguramente con toma de deuda pública”, afirma.

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Promoción de inversión antes que mayor RMV
Para el vocero gremial, la verdadera propuesta de campaña no debería ser cuánto se va a subir el salario, “sino cómo hacer para que los peruanos salgan de la informalidad y se sumen a empleos más productivos, de mayores salarios”. “Y eso es promoviendo inversión”, puntualiza.
Recalca, en ese sentido, que en el Consejo Nacional del Trabajo ya se han discutido antes mecanismos técnicos de ajuste de remuneración mínima: “El problema es que muchas veces no se ponen de acuerdo las tres partes. [...] El sector empleador sí utiliza los criterios técnicos como la productividad. [...] Inclusive hemos revisado las declaraciones del mismo Julio Velarde, en las cuales menciona que la productividad total de factores en nuestro país no ha avanzado para nada en los últimos años”.
Por último, enumera factores que también se deben tomar en cuenta en el ecosistema: la permisología y la impredecibilidad regulatoria.

Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.







