
El Pleno del Congreso eligió, con 60 votos en segunda vuelta, a José María Balcázar como nuevo presidente del Parlamento hasta el 28 de julio. En aplicación de la sucesión constitucional, también asumió la Presidencia de la República de forma interina.
De acuerdo con el artículo 115 de la Constitución, en ausencia del mandatario y de los vicepresidentes, la jefatura del Estado recae en quien preside el Congreso.
En ese marco, José Balcázar pasa automáticamente a ejercer la Presidencia de la República de manera encargada, restableciendo la línea de sucesión tras el vacío generado por la censura de su antecesor José Jerí.
La transición se produce sin afectar la continuidad del gabinete ministerial, cuyos integrantes permanecen en funciones hasta que el mandatario decida elegir al nuevo Consejo de Ministros.
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¿Quién es el nuevo presidente?
José María Balcázar Zelada es un abogado y jurista originario de Cajamarca, quien se desempeñó como magistrado de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque y vocal supremo provisional de la Corte Suprema. También fue decano del Colegio de Abogados de Lambayeque. Precisamente llegó al Congreso como representante de la mencionada región para el periodo 2021‑2026 por Perú Libre.
Uno de los episodios más cuestionados ocurrió cuando afirmó que las relaciones sexuales en menores de edad “no necesariamente son perjudiciales”, declaración que generó un amplio rechazo por parte de especialistas, organizaciones de protección de la niñez y diversos sectores políticos. La polémica se intensificó debido a que posteriormente fue designado presidente de la Comisión de Educación, lo que fue considerado contradictorio por sus críticos.
A ello se suma su expulsión del Colegio de Abogados, medida adoptada por dicha institución en el marco de cuestionamientos a su conducta profesional, lo que también generó debate sobre su idoneidad para el cargo.
En el ámbito judicial, la Fiscalía presentó una acusación en su contra por el presunto delito de negociación incompatible o aprovechamiento indebido del cargo, vinculada a la designación de una persona allegada en un puesto público cuando ejercía funciones en una entidad del Estado. Según la investigación, habría intervenido para favorecer dicha contratación. El congresista ha rechazado las imputaciones y ha cuestionado el proceso, incluso promoviendo acciones para archivar el caso.
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Los retos del nuevo gobierno
La próxima administración no solo deberá asumir en medio de una crisis política, sino conducir al país hacia un proceso electoral en un contexto de inseguridad y desconfianza institucional. Se trata de un gobierno de transición con márgenes de acción limitados, pero con objetivos urgentes.
El analista político Enrique Castillo sostiene que quien asuma la Presidencia de la República deberá concentrarse en tres cualidades esenciales: “honestidad, lo que implica actuar con integridad, rectitud y transparencia; sensatez, para entender que se trata de una administración fugaz, de verdadera transición, en la que no hay tiempo para ensayos; y liderazgo, para guiar a la población hacia un proceso electoral limpio y ordenado”.
En esa línea, advierte que el margen de acción es acotado y que el nuevo gobierno debe enfocarse en tareas concretas. “A partir de hoy solo hay tres tareas por delante”, señala. La primera, precisa, es enfrentar la inseguridad: “nadie puede pedir que se solucione el problema, pero sí que se adopten las acciones más urgentes y mejor organizadas para tratar de evitar más muertes”.
La segunda tarea, añade, es asegurar un proceso electoral transparente. “Se debe garantizar el presupuesto, la seguridad y la operatividad para que los organismos electorales lleven adelante elecciones limpias”, indica.
El tercer frente, según Castillo, es económico. “Evitar que la economía reduzca su velocidad de crecimiento o que los proyectos se paralicen, sin generar sobresaltos ni recurrir a medidas populistas”, afirma.
En ese contexto, resume el alcance del próximo gobierno: “esta administración debe hacer solo lo indispensable para que el país siga funcionando y llegue a buen puerto hasta entregar el poder a las nuevas autoridades”.
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Desde otra perspectiva, Mabel Huertas, analista política de consultora 50+uno, coincide en que el principal objetivo será conducir al país hacia las elecciones en un clima de estabilidad.
“El reto básico es poder llevarnos en un clima de estabilidad hacia las elecciones de abril y con calma social”, señala.
Para ello, advierte, la nueva presidenta deberá priorizar la seguridad ciudadana. “Lo que tenemos que tener es un presidente que lidere en serio la seguridad ciudadana, no que se pasee por los penales ni que patee puertas”, indica. En ese sentido, subraya la importancia de la gestión ministerial: “va a tener que escoger ministros no solo de confianza, sino también con una visión técnica para que no se disparen los índices de inseguridad”.
Huertas agrega que otro eje clave será la confianza en el sistema electoral. “También hay que generar confianza en las instituciones encargadas de las elecciones. Esa es una oportunidad para conducir el país hacia un proceso limpio”, sostiene.
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Período hasta julio
José Balcázar permanecerá en el cargo hasta el 28 de julio, fecha en la que culmina el actual periodo legislativo. De no mediar inconvenientes, será el encargado de darle la posta a quien gane las elecciones presidenciales.
Hasta entonces, tendrá habilitada una licencia como presidente del Congreso, sin perder su condición de congresista, y asumirá en íntegro la jefatura del Estado de manera encargada, conforme al diseño constitucional vigente.








