
La administración de Donald Trump suspendió indefinidamente el trámite de visas de residencia para los ciudadanos de 75 países —en gran parte, de naciones sudamericanas como Brasil, Colombia y Uruguay—. Perú no forma parte de esta lista y, según expertos, ello puede traer una serie de beneficios diplomáticos, aunque la reciente controversia que involucra al presidente José Jerí en reuniones clandestinas con un empresario chino y las elecciones generales, pueden también representar un riesgo.
Francesco Tucci, docente de Ciencias Políticas y de Relaciones Internacionales de la UPC, señala que, al no estar sancionado Perú, posee una ventana para afianzarse como socio confiable en materia migratoria y de movilidad segura en la región, y también en favor de planes de educación y comercio.
“Puede fortalecer el diálogo bilateral sobre movilidad académica, programas de intercambio y visados de negocio, como sustentar iniciativas conjuntas en gestión de flujos y lucha contra redes ilícitas”, comenta para Gestión.
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A su criterio, la exclusión de Perú abre espacio para un rol de “bisagra” que podría traducirse en liderazgo diplomático moderado, por ejemplo, articulando posiciones de países que buscan evitar ser arrastrados a listas de sanción migratoria mediante cooperación reforzada.

Cabe añadir que Estados Unidos ha manifestado su intención por mantener su vínculo con Perú. “Queremos rodearnos de buenos vecinos, estabilidad y energía”, dijeron desde la Casa Blanca a nuestro país tras la intervención militar en Venezuela, y agregaron que no dejarán a “sus competidores” operar en esta región.
Para el internacionalista Miguel Rodríguez Mackay Estados Unidos manda señales de confianza hacia Perú no solo con la exclusión de esta lista negra para visas de inmigrantes, sino que también con la designación de nuestro país como su aliado principal no miembro de la OTAN.
“Es bueno para el Perú pero hay que saber aprovecharlo. La Cancillería debe responder la necesidad e interés peruano para una reunión bilateral Jerí-Trump o Perú-Estados Unidos pero desde el ámbito diplomático. Las visitas de Dina Boluarte (a Estados Unidos) no fueron encuentros bilaterales”, aclara a este diario.
Rodríguez Mackay precisa que la cercanía diplomática y confianza entre Lima y Washington se podría traducir en “mayores oportunidades para conseguir la visa estadounidense”, considerando que los peruanos no padecen el “maltrato” que sí otros ciudadanos latinoamericanos propiciados por el ICE.

¿En peligro la reputación peruana por la crisis política e incertidumbre?
Para Urpi Torrado, CEO de Datum Internacional, pese al escenario político convulso y la fragmentación del panorama electoral rumbo a los comicios de abril, el Perú no enfrenta, por el momento, un deterioro significativo de su imagen ante Estados Unidos.
En esa línea, resalta que la ciudadanía identifica a líderes estadounidenses como figuras de influencia y aspiración para el próximo presidente; por ejemplo, Donald Trump es percibido como el segundo mandatario internacional al que los peruanos consideran un modelo a imitar, solo por detrás del presidente de El Salvador, Nayib Bukele.
“No se avizora en el panorama electoral peruano una tendencia radical que pueda afectar la imagen del país hacia el exterior (...) Hoy los indicadores no muestran una búsqueda de cambio radical como sí ocurrió en el 2021″, apunta Torrado.
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Tucci, en tanto, menciona que el ciclo electoral polarizado y las candidaturas “populistas, radicales y antisistema” pueden alterar la percepción de “socio razonablemente confiable” que hoy mantiene Perú.
“Un giro brusco en política exterior, una retórica antiestadounidense sostenida o un deterioro severo del Estado de derecho podrían, en el mediano plazo, reabrir el debate sobre incluir a Perú en esquemas de restricción migratoria”, subraya.
Visitas ocultas con empresarios chinos, ¿puede afectar la confianza de Donald Trump?
Hechos como la reunión del presidente José Jerí con el empresario chino Zhihua Yang y los elevados niveles de desaprobación del Congreso sí podrían influir en el ánimo con el que la ciudadanía acuda a las urnas —prosigue Urpi Torrado—, dado que se tiende a generar un voto de rechazo o de protesta más que uno basado en expectativas positivas para el país.
“Mientras no se trabaje ese problema de expectativas, el deterioro de la confianza va a continuar”, acota Torrado.
A juicio de Francesco Tucci, si la reunión con Yang y las visitas de Ji Wu Xiaodong no están registradas y se dan fuera de canales diplomáticos habituales, con ciudadanos “percibidos como cercanos a empresas estatales chinas, el Partido Comunista o redes de influencia”, Estados Unidos lo puede interpretar como un gesto de acercamiento político, búsqueda de favores o predisposición a ampliar el espacio del gigante asiático en Perú.
“El gobierno de Trump tiende a castigar lo que percibe como “doble juego” o ambigüedad frente a China, ya sea mediante presión comercial, condicionamiento de la cooperación de seguridad o uso instrumental de temas migratorios y económicos", argumenta.

Periodista con más de 5 años de experiencia en la cobertura de coyuntura económica e informes especiales en prensa escrita y digital.








