
A casi una década de su fundación, Manzana Verde, la startup peruana de alimentación saludable que nació con un modelo de planes de comida personalizada y delivery, ya alcanzó el breakeven y empezó a generar EBITDA. Ahora, la apuesta de sus fundadores es escalar el negocio mediante franquicias y preparar el terreno para una nueva ronda de inversión.
“Hoy estamos en breakeven, ya empezamos a generar cierto EBITDA. Eso nos ha ayudado a estar estables”, señala Larissa Arias, cofundadora de Manzana Verde. La empresa opera actualmente en Perú, México y Colombia, mercados que ya forman parte de una operación que acumula cerca de 6 millones de órdenes entregadas y unos 8,000 clientes a la fecha.
El siguiente objetivo de la startup es alcanzar los US$10 millones de facturación para 2027. Para llegar allí, la estrategia ya no pasa únicamente por ampliar cobertura geográfica, sino por ganar presencia en las ciudades donde ya opera mediante franquicias físicas.
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Modelo de negocio: un mix entre digital y físico
En 2024, Manzana Verde había anunciado su intención de convertir algunos de los restaurantes con los que trabajaba como proveedores en franquicias de la marca. En ese momento contaba con 25 proveedores entre Perú, México y Colombia y proyectaba reconvertir seis restaurantes. Cabe indicar que más del 80% de sus ingresos provenían entonces del negocio B2C, principalmente de oficinistas.

Ahora, el modelo de negocio ha tomado mayor velocidad. La meta para este 2026 es cerrar con 10 franquicias: nueve en Perú y una en México. Seis ya están abiertas en el mercado peruano y otras tres se encuentran en conversaciones. En México, la compañía está buscando local.
“Más que seguir ampliando la cobertura, ahora queremos generar densidad con las franquicias físicas”, explica Arias.
Los locales se están concentrando en zonas de alta demanda en Lima, como Miraflores, Jesús María, Surco, La Encalada, Guardia Civil, Rosa Toro, además de nuevas aperturas en Cercado de Lima, Los Olivos y Barranco.

Esta nueva apuesta responde también a un cambio en el comportamiento de los propios clientes de Manzana Verde, señala la cofundadora en diálogo con G de Gestión. Hace aproximadamente un año y medio, comenzaron a pedir espacios físicos donde pudieran salir de la oficina, caminar y consumir los productos de la marca.
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Una nueva ronda de inversión
Este crecimiento, sin embargo, volverá a requerir capital. Desde su creación, Manzana Verde ha levantado US$3 millones y ahora se prepara para una nueva etapa de financiamiento.
La compañía apunta a una Serie A de entre US$8 millones y US$10 millones, sobre una valorización objetivo de US$40 millones. El capital serviría para acelerar su expansión y, entre otros planes, evaluar su primera operación en São Paulo, mercado que ya viene explorando a través de contactos locales.
Su plataforma tecnológica, explica Arias, está compuesta por cinco aplicaciones para clientes, repartidores, cocinas, calidad y supervisores, además de un brazo tecnológico propio que permite gestionar más de 5,000 pedidos al día antes de la 1 p.m.
Su oferta también se ha ampliado. Cuenta con más de 1,000 recetas desarrolladas para los tres mercados (aunque ha tenido que tropicalizar el de México y Colombia) donde opera y sus principales consumidores se concentran en dos grupos: mujeres de entre 28 y 35 años y hombres de entre 35 y 43.

Coordinadora en la revista G de Gestión e integrante del podcast de economía y negocios 'Actualidad Latinoamericana'. Escribo sobre management, agricultura, tecnología y emprendimientos. Bachiller en Periodismo por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Activa participante de los cursos del Centro Knight para el Periodismo en las Américas.








