Pía León y Virgilio Martínez cocinando para la cena de bienvenida de los invitados de The World's 50 Best 2024.
Pía León y Virgilio Martínez cocinando para la cena de bienvenida de los invitados de The World's 50 Best 2024.

Impacto. En eso se traduce la llegada de los en noviembre. Y esto representa mucho más que una ceremonia para reconocer a los mejores restaurantes del mundo. Es una oportunidad para poner nuevamente a la en el centro de la conversación internacional y, sobre todo, para medir cuánto puede aprovechar el país ese posicionamiento para generar turismo, negocios y nuevas oportunidades alrededor de la cocina.

El impacto se proyecta en distintos frentes. No solo en los restaurantes y en la actividad gastronómica, sino también en hoteles, transporte, comunicaciones, producción de eventos y otros servicios vinculados a la llegada de visitantes. Según cifras del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (), durante la semana del evento se proyectan US$2 millones de ingresos por gastos en servicios, US$300,000 en servicios de producción de eventos, US$400,000 por ocupabilidad hotelera y otros US$300,000 en alimentación.

Son cifras que muestran el movimiento económico que puede generar un evento de esta magnitud en pocos días. Pero quizá el verdadero desafío esté en lo que ocurre después. ¿Puede una ceremonia que reunirá a unos 1,200 asistentes entre cocineros, periodistas, empresarios y público en general convertirse en una plataforma para atraer más visitantes, generar negocios y fortalecer la oferta turística del país?

50 Best es una oportunidad para poner nuevamente a la gastronomía peruana en el centro de la conversación internacional y, sobre todo, para medir cuánto puede aprovechar el país ese posicionamiento para generar turismo, negocios y nuevas oportunidades alrededor de la cocina.
50 Best es una oportunidad para poner nuevamente a la gastronomía peruana en el centro de la conversación internacional y, sobre todo, para medir cuánto puede aprovechar el país ese posicionamiento para generar turismo, negocios y nuevas oportunidades alrededor de la cocina.

. La decisión de llevar esta importante ceremonia a Lima busca, además de reconocer el peso que tiene la cocina peruana, seguir posicionando al país como uno de los referentes gastronómicos de la región y del mundo.

Una vitrina que ya dio resultados

No es la primera vez que Perú ocupa un lugar central en este circuito. En 2013, el país fue sede de la primera ceremonia de los Latin America’s 50 Best Restaurants. Sí, Perú es clave. Desde entonces, la relación entre la gastronomía peruana y este tipo de reconocimientos se ha fortalecido.

Fue también una época en la que la cocina peruana comenzaba a consolidar internacionalmente una historia que venía construyéndose desde antes. Las primeras ediciones de la gran feria Mistura, a principios de los años 2000, y el trabajo de cocineros de distintas generaciones ayudaron a llevar los productos, sabores y propuestas peruanas a nuevos públicos.

Hoy, esa evolución se refleja en la presencia de cinco restaurantes peruanos en el reconocido ranking internacional de William Reed Business Media: Mayta, de ; Kjolle, de ; y Mérito, de Juan Luis Martínez.

El caso de Mérito permite entender mejor qué puede significar para un restaurante aparecer en una lista de este nivel. El local, que ocupa el puesto 26 en la lista mundial y el cuarto lugar en Latin America’s 50 Best, ha encontrado en la exposición internacional una oportunidad para conectarse con otros cocineros, generar relaciones y llegar a nuevos públicos.

“Tener dos restaurantes peruanos –Central y Maido– como número uno, dice mucho. La lista nos ha expuesto a una vitrina gigante del mundo gastronómico”, señala Juan Luis Martínez.

El chef venezolano Juan Luis Martínez, creador de Mérito. (Foto: El Comercio)
El chef venezolano Juan Luis Martínez, creador de Mérito. (Foto: El Comercio)

Pero el reconocimiento no necesariamente determina el camino de un restaurante. El propio chef recuerda que cuando abrió Mérito ni siquiera contemplaban la posibilidad de ingresar a la lista. Y aunque reconoce que la exposición generó un impacto cuando llegaron a la edición latinoamericana, también sostiene que el restaurante siempre ha buscado desarrollar su propio camino.

“Es emocionante porque esto te conecta con gente que uno admira y sigue, pero hay que cuidar cómo uno canaliza esa energía”, comenta.

Ese matiz resulta importante. Porque si bien los 50 Best pueden convertirse en una poderosa vitrina, no todos los restaurantes construyen su negocio pensando en aparecer en ella.

El ranking no es el único camino

Para algunos cocineros, formar parte de la lista representa reconocimiento, mayores ingresos, visitas y la posibilidad de compartir espacios con colegas de distintas partes del mundo. También implica viajes, ferias, exposiciones, relaciones públicas y una presencia mayor en medios internacionales.

Para otros, en cambio, el ranking es una consecuencia, no el objetivo.

“Nosotros hacemos las cosas bien porque es nuestro objetivo pase lo que pase; es la única opción que tenemos”, señala un cocinero cuyo restaurante ingresó recientemente a la lista de los 50 Discovery.

Su restaurante lleva más de cinco años en el mercado y su principal preocupación sigue siendo mucho más concreta: avanzar en el día a día y mantener el local lleno.

“Ese es nuestro mayor incentivo. Nos parece bien el tema de la lista, pero no es algo que nos quite el sueño”, sostiene.

Ahí aparece una de las características más interesantes del fenómeno. Los 50 Best pueden abrir puertas, pero no sustituyen la propuesta gastronómica ni garantizan por sí mismos la sostenibilidad de un negocio. Para algunos restaurantes serán una plataforma de crecimiento; para otros, un reconocimiento que llega como consecuencia del trabajo realizado.

Como dice Martínez: “Creo que todo se da por algo, y el enfoque nuestro siempre fue tener un restaurante donde se comiera bien, que la gente lo pasara bien y que nos sintiéramos bien haciendo lo que hacíamos. Ya de ahí las cosas llegan, todo cae por su cuenta”.

Una historia que trasciende los restaurantes

Paola Miglio, periodista gastronómica y chair de los 50 Best en Perú, ha seguido la evolución de la cocina peruana desde antes del “boom” y desde antes de que este ranking adquiriera la dimensión que tiene actualmente.

Para ella, la lista debe entenderse como parte de un proceso mucho más amplio. “Siempre he pensado que los 50 Best es una lista que ha sumado a muchas regiones y muchos países. Es parte del engranaje de todo lo que se ha hecho en Perú, que es mucho y que arranca hace unos treinta años”, sostiene.

Perú será sede por primera vez del evento gastronómico The World’s 50 Best Restaurants en 2026. Composición: Diario Correo.
Perú será sede por primera vez del evento gastronómico The World’s 50 Best Restaurants en 2026. Composición: Diario Correo.

En esa evolución, la comunidad gastronómica también ha tenido un papel relevante. Cocineros, restaurantes y otros actores de la industria han ido construyendo una red que trasciende las fronteras del país.

“A la hora de trabajar por el Perú, todos cocinaron, todos acudieron al llamado. Eso es una constante”, señala Miglio.

El primer gran reconocimiento llegó en 2013, cuando Astrid & Gastón fue elegido número uno de Latinoamérica. Desde entonces, la presencia peruana en las listas se ha multiplicado y varios restaurantes se han mantenido en posiciones destacadas.

“Me entusiasma ver que con el tiempo hay más ingresos de Perú y de la región en la lista, tanto en la mundial como en LATAM; se mantienen en los puestos altos, y la lista ha crecido”, afirma.

Pero el siguiente paso ya no depende únicamente de los restaurantes.

El desafío está fuera de la cocina

Si los 50 Best generan una vitrina internacional para la gastronomía, la pregunta es cuánto puede aprovechar el resto del ecosistema turístico esa exposición.

El turismo gastronómico ha crecido en los últimos años. En 2024, según Mincetur, este rubro generó S/6,832 millones de ingresos, y para 2030 se proyecta un crecimiento anual cercano al 9.5%.

La llegada de los 50 Best puede contribuir a ampliar esa oportunidad. No solo porque los visitantes que llegarán durante el evento consumirán en restaurantes y hoteles, sino porque la gastronomía puede funcionar como una puerta de entrada para conocer otros destinos del país.

“Toda la movida de los 50 Best está naturalmente ligada al turismo, y al turismo de lujo, porque muchos de los restaurantes que destacan implican una inversión considerable”, explica Jorge Riveros, periodista gastronómico y guía turístico.

Y allí aparece una tarea pendiente: contar con una oferta de servicios capaz de acompañar el posicionamiento gastronómico que el país ya ha conseguido.

“Es clave en este sentido que existan servicios de lujo en el país para atender esas demandas; y es ahí donde hay una oportunidad y una necesidad imperiosa de mejorar”, sostiene Riveros.

Las oportunidades no están únicamente en Lima. También alcanzan al interior del país y a destinos que forman parte de la experiencia de los visitantes internacionales. El aeropuerto de Cusco, las mejoras necesarias en el aeropuerto de Arequipa y los accesos al nuevo aeropuerto Jorge Chávez forman parte de ese desafío.

Porque la gastronomía puede atraer al visitante, pero necesita de un ecosistema que le permita quedarse, movilizarse, conocer otros destinos y gastar.

Después de la ceremonia

La llegada de los World’s 50 Best Restaurants representa, entonces, una oportunidad que va más allá de una noche de reconocimientos. Para los restaurantes, puede significar exposición, conexiones y nuevas oportunidades comerciales. Para el país, puede convertirse en una plataforma para reforzar su posicionamiento gastronómico y turístico.

Las cifras proyectadas para la semana del evento muestran el impacto inmediato. Pero el verdadero valor estará en la capacidad de convertir esa exposición en algo que permanezca después de noviembre.

La gastronomía peruana ya consiguió llamar la atención del mundo. El siguiente reto es que esa atención se traduzca también en más visitantes, más negocios y una mejor oferta de servicios. El ranking puede poner al Perú en la vitrina; aprovechar esa vitrina dependerá de todo lo que ocurra alrededor de ella.

SOBRE EL AUTOR

Blend de orígenes entre Perú, Uruguay y Venezuela. Es periodista y sommelier. Estudió en Bordeaux, una de las cunas del vino, y trabajó en Italia con la familia Zonin; hasta que se instaló en Lima en 2013. Ha incursionado en diferentes áreas de la industria vitivinícola.

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