Cuando yo empecé a invertir en bolsa de valores en el 2014, era casi imposible acceder a este tipo de inversiones si no tenías al menos US$3,000. De hecho, cuando te acercabas a los principales intermediarios de ese entonces, muchos te decían que el mínimo para invertir era de US$10,000.
Para ese momento, recién regresaba de una charla con Warren Buffett en Estados Unidos, decidido a empezar a invertir. Entonces junte gran parte de mis ahorros, generados por los negocios que venía desarrollando, y logré abrir una cuenta en una Sociedad Agente de Bolsa (SAB) pequeña que me permitió empezar con bastante menos de US$10,000. Pero para abrir la cuenta tuve que ir a sus oficinas, firmar muchos papeles y presentar una serie de documentos. Además, cada vez que yo quería comprar o vender un valor tenía que llamar a un número fijo y pasar una verificación de voz para comprobar mi identidad. Luego tenía que regularizar los papeles yendo de manera presencial a firmar. Todo esto, además, para pagar comisiones por transferencia de 1% de la operación, que podían representar costos mínimos de decenas de dólares por transacción.
Hoy, la historia es muy distinta.
Desde la pandemia, en el 2020, todo comenzó a cambiar de manera positiva. Las personas comenzaron a educarse más y mejor financieramente y a entender la relevancia que no solo se trata de generar ingresos, sino también de hacer que esos ingresos crezcan a través de las inversiones.
Al mismo tiempo, la llegada de nuevas plataformas y empresas internacionales hizo que el mercado peruano fuera más competitivo. Hoy puedes abrir una cuenta en un bróker nacional o internacional en cuestión de minutos y de manera digital. Además, existen plataformas que permiten comenzar con montos muy bajos y comisiones significativamente menores a las que se cobraban hace una década. En algunas plataformas digitales y determinados productos, incluso pueden llegar a cero.
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Esta combinación de mayor competencia, digitalización y educación financiera está cambiando el mercado. Lo que antes parecía imposible, hoy comienza a parecer realizable: invertir en bolsa ya no es una actividad necesariamente reservada para quienes tienen grandes cantidades de dinero.
Y el cambio se reflejó también en la Bolsa de Valores de Lima (BVL). Durante años, uno de sus principales problemas fue la baja liquidez y la limitada participación del inversionista minorista. Sin embargo, el segmento retail ha ido ganando relevancia. En 2022 representaba aproximadamente un cuarto del volumen negociado y, para julio del 2026, ya alcanzaba el 40% del monto negociado. Más recientemente, el Grupo BVL reportó 150,000 nuevos inversionistas retail en 2026, alcanzando las 457,000 inversionistas retail. Esto se ha logrado por una serie de factores: pandemia, brokers digitales, influencers financieros, interés del público y sobre todo: educación financiera.
Estos números muestran que algo está cambiando. No se trata solamente de que existan más plataformas para invertir, sino de que cada vez más personas están entendiendo que pueden participar en el mercado de capitales.
La clave para seguir democratizando las inversiones esta precisamente en eso: continuar difundiendo espacios que permitan entender que el dinero puede rendir más y que existen distintas alternativas para generar mayores ganancias. Mientras muchas personas mantienen sus ahorros en instituciones financieras que pagan bajos intereses, también pueden aprender a invertir en acciones de esas mismas instituciones o de otras empresas de su interés.
Pero hay algo que no debería cambiar con esta democratización: la responsabilidad. Tener acceso a una plataforma de inversión no significa saber invertir. Toda inversión conlleva un riesgo y, por eso, es fundamental desarrollar pensamiento independiente, hacer nuestros propios análisis y entender aquello en lo que estamos invirtiendo.
Me emociona ver cómo el mercado ha evolucionado en los últimos 12 años y me genera mucha ilusión ser parte de ese cambio en los años que vendrán. Cuando empecé a invertir, acceder a la bolsa implicaba superar barreras de dinero, tiempo y trámites que hoy son mucho menores. La inclusión financiera es tarea de todos. Y, quizás por primera vez, invertir en bolsa empieza a estar al alcance de muchos más peruanos.


Conferencista internacional, autor de cinco libros como "El Valor del Fracaso: 5 pasos para ser tu mejor versión".








