
El 1 de junio de 2026 se cumplieron tres décadas desde que inicié mi trayectoria en el mundo de las inversiones. Este es un recuento de las principales lecciones que he aprendido en ese camino.
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- Nadie puede predecir el mercado a corto plazo
Los pronósticos sobre la bolsa o las tasas de interés de la Reserva Federal rara vez resultan acertados. Nadie anticipó el estallido de las grandes crisis —la burbuja de las puntocom en el 2000, la crisis financiera global del 2008 o el episodio inflacionario del 2022—, ni el momento exacto de su recuperación. El comportamiento del mercado a corto plazo es impredecible por más recursos intelectuales que se inviertan.
- Los mercados rebotan a largo plazo
Hace 30 años, el S&P 500 cotizaba alrededor de los 669 puntos; hoy ronda los 7,500, multiplicando su valor por once en ese lapso de tiempo. Sin embargo, el camino no fue lineal: entre 2000 y 2010 la bolsa prácticamente no generó rentabilidad alguna. La principal enseñanza es invertir con horizontes no menores de diez años.
- La diversificación es la mejor aliada
El impacto de los colapsos en carteras diversificadas es significativamente menor. La crisis tecnológica del 2000 fue más llevadera para quienes mantuvieron posiciones de renta fija (antesala de un mercado alcista de bonos que duró 20 años). Las pérdidas irreparables suelen ocurrir por concentrar el capital en una sola acción, un único sector o un solo mercado, o por un apalancamiento excesivo, ya sea financiero o mediante derivados.
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- Seleccionar acciones individuales es incierto
Cerca del 70% de las empresas que integran el S&P 500 son reemplazadas cada dos décadas como consecuencia de la disrupción tecnológica o de quiebras. Casos como Citibank (70% debajo de su nivel de hace 17 años), Lucent Technologies o Enron demuestran que apostar en acciones individuales a largo plazo conlleva un riesgo de fracaso muy elevado.
- Los costos sí están bajo nuestro control
Como los rendimientos futuros son inciertos, el enfoque debe centrarse en la reducción de costos. Las altas comisiones de los fondos mutuos, fondos de cobertura (hedge funds) y private equity —habitualmente del 2% por administración y del 20% sobre las ganancias— contrastan con los ETF de bajo costo, que con frecuencia ofrecen mejores resultados netos para el inversionista.
- Mantener consistencia vs. actuar en función a la coyunturas
Intentar “salir del mercado” para esquivar tormentas es un error. La historia demuestra que las crisis suelen ofrecer los mejores precios de entrada, mientras que los periodos de sobrevaloración exigen prudencia y disciplina para mantener la asignación estratégica de los portafolios.
- El pasado tiene poca relevancia en las decisiones de inversión
Cuando un país entra en recesión, los mercados suelen rebotar porque miran los próximos seis meses, no el trimestre previo. Lo mismo ocurre con las acciones individuales: reportar utilidades récord no impide que una acción caiga si sus perspectivas futuras se deterioran. Las decisiones correctas de inversión se toman evaluando el valor de mercado actual y sus proyecciones, nunca en el precio de compra histórico.
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Receta para multiplicar
Los portafolios diversificados entre bonos y acciones globales multiplicaron su valor en siete veces durante las últimas tres décadas. Esto muestra que a pesar de las distintas crisis, mantenerse en el mercado, diversificar globalmente y proyectar plazos no menores a una década constituyen la verdadera receta para multiplicar el patrimonio.

CEO y Fundador Allié Family Office. Past President CFA Society Peru. Licenciado en Ciencias Económicas por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Cuenta con un grado de MBA en Administración de Empresas por la Universidad de Texas en Austin.








