
El petróleo tuvo un martes ajetreado. Temprano, el “oro negro” volvió a encender las alertas tras alcanzar su precio más alto desde mediados del 2022: la cotización del crudo WTI llegó a subir más de 3% y alcanzó los US$ 116 por barril, mientras que el Brent tocó los US$ 111 ante un aumento del riesgo por el conflicto en Medio Oriente.
Esta situación resulta crítica para el Perú que, principalmente, se abastece de petróleo importándolo. Según datos del Ministerio de Energía y Minas (Minem) y registros del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), en los últimos años la demanda de combustibles en el Perú bordea los 220 mil barriles diarios e, incluso, algunos gremios estiman que se consumen unos 250 mil barriles al día.
Además, las cifras oficiales de Perupetro indican que la producción nacional de petróleo llegó a un promedio de 44 mil barriles diarios en 2025. Al iniciar el 2026, esta producción se redujo a poco más de 38 mil barriles al día.
De esa manera, la extracción local no alcanza para cubrir la demanda interna, lo que mantiene al Perú en una posición de dependencia de importaciones de crudo.

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¿Qué esperar en los próximos meses?
Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research, explicó que inicialmente se esperaba un conflicto de corta duración, con impactos acotados sobre la economía global y precios del petróleo que llegaban a los US$ 75 por barril en el primer trimestre, los cuales tenderían a normalizarse hacia finales de año.
Sin embargo, la situación se ha vuelto cada vez más incierta. Si bien Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego antes de expirar el ultimátum de Trump, este es de solo dos semanas y está sujeto a la liberación del estrecho de Ormuz.
Ante esto, Perea precisó que la actual cotización del petróleo al alza está imputando una prima por los riesgos. “El mercado está incorporando una prima por riesgo porque no se sabe cómo va a evolucionar el conflicto [...]”, comentó a Gestión.
Un escenario de mayor riesgo, indicó el economista, implicaría que el conflicto se extienda por varios meses. Bajo ese panorama, los precios podrían mantenerse por encima de los US$ 110 por barril durante el segundo trimestre.
Katherine Salazar, analista del Departamento de Estudios Económicos de Scotiabank, coincidió en que el sesgo sigue siendo alcista. “Si no se concreta el acuerdo y el estrecho de Ormuz continúa cerrado, el siguiente objetivo del petróleo podría ser los US$ 120 por barril, e incluso acercarse a los niveles máximos de 2022, alrededor de US$ 129”, detalló.
Pese a esto, Perea consideró que el impacto no necesariamente replicaría el episodio inflacionario del 2022, cuando la inflación superó el 8% en el Perú.
“No creo que lleguemos a esos niveles porque en ese entonces hubo una confluencia de distintos factores. No solamente fue el petróleo, fue una economía que tenía una demanda contenida a la que se adicionó el conflicto entre Rusia e Ucrania. En esta ocasión estaríamos viendo más un choque petrolero directamente”, indicó.

Perea sostuvo que el mundo actualmente es más resiliente a este tipo de shocks que en décadas pasadas, pero recordó que una elevación importante en los precios de los combustibles genera un aumento en los costos de producción, por ende, el impacto sobre el poder adquisitivo es inevitable.
Como se recuerda, el encarecimiento del crudo impacta directamente en los precios de la gasolina y el diésel, elevando los costos de transporte y luego los precios de bienes y servicios como alimentos.
Un reporte del Departamento de Estudios Económicos de Scotiabank ya advertía que, en países como el Perú, donde los combustibles representan alrededor del 2.2% del índice de precios, el impacto se traslada con relativa rapidez a la inflación. En meses previos ya se venía observando esta alza, indicó Salazar.
“El precio del petróleo ha subido 42% en marzo respecto a febrero y más o menos el precio local de los combustibles también ha subido por ese rango, entre un 35% a 40% en los grifos. De todas maneras, con los precios internacionales con los que hemos entrado marzo, sí debería haber un efecto importante en la inflación”, detalló.
En esa línea, agregó que el sesgo de las proyecciones del índice de precios al consumidor podrían cambiar. Su estimación anterior de inflación para el cierre de año estaba en torno al 2.2%, pero ahora se acerca al límite superior del rango meta, que es 3%.
Cabe recordar que el impacto no se limita a los combustibles. Un reporte de Scotiabank de hace un mes recordaba que el aumento del petróleo también afecta a los fertilizantes nitrogenados como la urea, encareciendo la producción agrícola y presionando los precios de productos básicos y de exportación.
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¿Por qué Perú no aprovecha los precios?
Pese a contar con reservas y lotes petroleros en operación, el Perú mantiene una producción de crudo baja lo que limita una posible mayor exportación de petróleo. Para el exministro de Energía y Minas, Carlos Herrera Descalzi, esta situación responde a problemas estructurales que dificultan el desarrollo del sector.
“Poner en valor un proyecto petrolero toma entre tres y cuatro años o más. En el Perú, estos procesos se vuelven más largos por la inestabilidad política y la falta de decisiones en la administración pública”, explicó.
Además, el extitular del sector también señaló que los conflictos sociales y la incertidumbre regulatoria -como las propuestas de revisar contratos- afectan la llegada de inversiones, haciendo que se retrasen o no se concreten.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.








