
Si bien las expectativas sobre la economía peruana mejoran, el país no logra avanzar en temas de competitividad. Según el Ranking Mundial de Competitividad 2026 de Centrum PUCP y el Institute for Management Development (IMD), Perú no puede salir del grupo al final de la tabla.
El estudio, que evalúa la capacidad de las economías para generar condiciones favorables al crecimiento, la inversión, la productividad y el bienestar, muestra que el país se mantiene nuevamente en el puesto 60 de 70 países, pero con peores perspectivas porque ha perdido terreno debido a su baja puntuación.
El puntaje alcanzado por el Perú en el ranking cayó de 45.89 a 43.33 en un año, el peor resultado que registra desde que se comenzó con la medición en 2008.
A nivel regional se ubica en el puesto cuatro de siete países evaluados, solo superando a México, Brasil y Venezuela, que se ubican en las posiciones 62, 65 y 70, respectivamente.

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¿Por qué Perú está tan rezagado?
La evaluación del ranking estuvo enfocada en cuatro pilares: desempeño económico, eficiencia del gobierno, eficiencia de negocios e infraestructura.
Para Rubén Guevara, director general de Centrum PUCP, los resultados evidencian dónde están los principales problemas del país. Mientras algunos indicadores económicos todavía muestran un desempeño relativamente favorable, las mayores debilidades siguen concentrándose en las funciones que dependen del Estado.
“El Perú sigue relativamente fuerte en desempeño económico y eficiencia de negocios, pero muy deficiente en temas de gobierno e infraestructura. En este último pilar es donde estamos peor”, comentó a Gestión.
El desempeño del Perú en el pilar de infraestructura cayó del puesto 63 al al puesto 65, principalmente por brechas críticas en el acceso al agua e infraestructura sanitaria, así como por rezagos en infraestructura tecnológica, científica, educativa y gestión urbana.
Como se recuerda, hace unos años el Plan Nacional de Infraestructura para la Competitividad indicaba que la brecha en infraestructura en el país ascendía a cerca de US$ 110 mil millones en el largo plazo. Con el ritmo actual de adjudicaciones y modalidades de ejecución de obras se esperaría cerrar la brecha en un plazo de 40 años.
Eficiencia del gobierno
Pero este no es el único reto. Otro pilar que retrocede es el de eficiencia del gobierno, pasando de la posición 59 a la 60. Si bien en puntaje se vio una ligera mejora, persiste la inestabilidad política, así como la percepción de soborno y corrupción.
“La inestabilidad política y la inestabilidad social son dos factores importantes. Además la inseguridad pública afecta la inversión nacional y extranjera y también ha incidido la inestabilidad jurídica. Para que un país sea competitivo se requieren políticas públicas estables, un marco jurídico predecible y que las fuerzas del mercado funcionen con poca intervención estatal”, señaló Guevara.
En contraste, dentro de esa evaluación se indica que la política monetaria del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) alcanza el primer lugar en el mundo, siendo una de las principales fortalezas del país. De hecho, el reciente reporte de inflación de la entidad indica que desde el inicio del ciclo de alzas de tasas de interés a nivel global, Perú mantuvo la tasa más baja entre los países de la región.

Eficiencia de negocios
El panorama mejoró ligeramente en eficiencia de negocios, que ahora está en el puesto 59. La mejora estuvo asociada al mercado laboral y a las actitudes empresariales, pero persisten importantes rezagos en productividad, acceso al financiamiento y prácticas administrativas.
Solo la productividad global por persona empleada alcanza los US$ 31,039 (paridad de poder adquisitivo, PPP), ubicando al Perú en el puesto 62. Esto, indicó Guevara, sigue siendo uno de los principales cuellos de botella de la economía peruana, parte de ese resultado responde al elevado nivel de informalidad.
“La economía informal tiene como una de sus principales características que no es productiva. Usualmente no incorpora tecnología ni aprovecha las sinergias del mercado, como el acceso al financiamiento, a nuevos mercados o a las exportaciones”, agregó.
Desempeño económico
El único pilar donde Perú mostró una fuerte mejora fue el de desempeño económico. En este caso se pasó de la posición 47 al 44 impulsado por la estabilidad de precios y la recuperación de la economía doméstica. Cabe recordar que, según el BCRP, pese a las recientes presiones inflacionarias, el Perú presenta una de las tasas de inflación más bajas entre los principales países de Latinoamérica.
“En el manejo de la inflación ocupamos el puesto 11 mundial. También estamos alrededor de la mitad de la tabla en política tributaria, mercado laboral y finanzas públicas. El problema es que, a partir de ahí, prácticamente todos los demás indicadores caen de manera importante”, indicó.
Sin embargo, el estudio advierte que persisten debilidades en comercio internacional, inversión extranjera y sofisticación productiva, aspectos que limitan que el crecimiento económico se convierta en mayor competitividad.
Crecer ya no alcanza: El reporte evidencia que el crecimiento económico por sí solo dejó de ser suficiente para escalar posiciones en el ranking mundial. Según recuerdan, las economías líderes como Singapur, Hong Kong y Suiza no solo presentan estabilidad macroeconómica, sino también instituciones sólidas, infraestructura moderna, alta productividad, innovación y un entorno favorable para la inversión.
El desafío del próximo gobierno
Para Guevara, el inicio del próximo Gobierno de, la virtualmente electa, Keiko Fujimori representa una oportunidad para cambiar esta tendencia con un enfoque en productividad, infraestructura, innovación y fortalecimiento institucional.
En ese sentido, las primeras acciones deberían concentrarse en garantizar políticas públicas estables y acelerar la ejecución de la inversión del Estado.
“A nivel estructural se necesitan políticas públicas estables e inteligentes, una inversión pública mejor enfocada, que controle mucho la terminación de las obras. En el país hay más de 2,000 obras que están paralizadas, entre hospitales, colegios, carreteras”, señaló.
Asimismo, consideró necesario fortalecer el talento humano, atraer más inversión extranjera, promover las exportaciones y destrabar proyectos de inversión, especialmente en minería, además de impulsar sectores como energía, manufactura y agro.
En caso contrario, advirtió que mantener el ritmo actual sin reformas importantes, el Perú podría seguir descendiendo en futuras ediciones del ranking de competitividad.
Columna de opinión
Competitividad: la deuda nacional que el próximo gobierno ya no puede postergar
Rubén Guevara, director general de Centrum PUCP
El Ranking Mundial de Competitividad 2026 confirma una realidad que el Perú arrastra desde hace más de una década: hemos perdido competitividad de manera sostenida. Aunque este año mantenemos el puesto 60 entre 70 economías, nuestro puntaje vuelve a caer, mientras otros países avanzan con mayor rapidez.
El problema no es de diagnóstico, sino de priorización y ejecución. Los rezagos en institucionalidad - nacional y regional-, infraestructura, eficiencia del Estado y desarrollo del talento humano continúan frenando la productividad, la inversión, la productividad y el crecimiento.
En aproximadamente un mes asumirá un nuevo Gobierno, el cual tiene la gran oportunidad de revertir la tendencia de pérdida de competitividad nacional. Para ello, el país requiere de políticas de Estado estables, inversión pública muy bien enfocada, un marco jurídico que atraiga más inversiones y reformas que fortalezcan las instituciones y aceleren la infraestructura, la innovación y la transformación digital. Llegó el momento en que el país comience a saldar esta deuda nacional.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.







