
Un estratega sénior de Bank of New York Mellon está utilizando el precio de uno de los platos de comida rápida más populares de Japón para obtener una radiografía más precisa de la debilidad del yen, mientras se desvanece el impacto de la reciente intervención cambiaria.
Geoff Yu creó el índice Katsu Curry como alternativa al índice Big Mac de The Economist, al sostener que una comparación internacional de los precios de este plato de cerdo y arroz —en lugar de hamburguesas— ofrece una mejor idea de cómo se percibe en Japón la depreciación del yen.
En el mercado cambiario mundial, un dólar equivalía el miércoles a alrededor de 159.05 yenes. Sin embargo, según los cálculos de Yu, que tienen en cuenta el poder adquisitivo de la moneda japonesa reflejado en el precio de los platos de curry, un dólar debería comprar tan solo 62.18 yenes.
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Esto sugiere que el mercado cambiario está infravalorando significativamente al yen. En comparación, el índice Big Mac, basado en el precio de las hamburguesas de McDonald’s en distintos países, indica que un dólar debería comprar 80.30 yenes.
“Si el objetivo es equiparar el poder adquisitivo con el de los países de altos ingresos, el índice muestra que el yen tendría que ser mucho más fuerte”, señaló Yu, quien utiliza los precios de Coco Ichibanya, la mayor cadena de curry con arroz del mundo, con alrededor de 1,500 establecimientos a nivel global.

Aunque el Big Mac es desde hace décadas un clásico mundial de la comida rápida, sigue consumiéndose “mucho más en Occidente que en Oriente”, señaló. “Algo como el arroz con curry sería mucho más popular como comida rápida o reconfortante en Asia”.
El yen está en el centro de la atención del mercado cambiario mundial después de que las autoridades de Japón y Estados Unidos llevaran a cabo la intervención más drástica en 15 años para recuperar a la moneda desde su nivel más bajo frente al dólar en cuatro décadas. Desde entonces, el yen ha perdido la mitad de las ganancias generadas por esa intervención.
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Aunque un yen históricamente débil ha convertido los viajes al extranjero y los productos importados en gastos exorbitantes para muchos japoneses, también está golpeando sus bolsillos dentro del país, a medida que aumentan los precios de las comidas, los servicios y los bienes de consumo.
“Si el precio de un katsu curry o de un plato de ramen se vuelve prohibitivo en Japón, probablemente aumentarán los pedidos de un cambio de política”, afirmó Yu.
Existen muchos otros índices alternativos basados en la paridad del poder adquisitivo. El índice Tall Latte compara el precio de un café de Starbucks en distintos países, mientras que el índice KFC fue desarrollado para reflejar mejor la paridad del poder adquisitivo en África, donde el Big Mac tiene una presencia mucho menor.







