
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) recogió, en su reciente actualización de proyecciones, que existe una probabilidad de 63% de la presencia de un “El Niño” muy fuerte durante noviembre 2026 - enero 2027. “Estaría posicionándose entre los eventos de El Niño más grande desde 1950”, precisaron.
En efecto, las probabilidades de un Fenómeno de El Niño (FEN) con condiciones más fuertes para los siguientes meses, ya sea “El Niño Global” en el Pacífico Central o “El Niño Costero”, se elevaron, según los últimos comunicados de las autoridades que les hacen seguimiento.
Aunque ambos fenómenos ya se iniciaron, se hace hincapié en que sus incidencias “fuertes” coincidirían en el “verano 2026-2027”.
Por ejemplo, en su informe del último viernes, el Enfen proyecta con mayor probabilidad una magnitud fuerte hasta octubre, la cual disminuiría a moderada en noviembre. Para el siguiente verano (diciembre 2026 - marzo 2027), se prevé que el evento presente una magnitud fuerte o moderada.
Esto abre la incógnita de cuánto podría ser su impacto sobre la economía nacional y los sectores más afectados.
¿El FEN moverá la “aguja” este 2026?
En primera instancia, Daniel Velandia, managing director de Research y economista jefe de Credicorp Capital, señaló que estas probabilidades deben tomarse con cautela, pues recién en septiembre es cuando suelen “consolidarse”.
“Las probabilidades climáticas cambian de manera significativa de un mes a otro, así que hay que prepararse y esperar a que se vaya conociendo más información”, comentó.
Hugo Perea, economista jefe del BBVA Research Perú, agregó que en las proyecciones económicas para este año ya se está considerando el impacto de un FEN, aunque no en la medida que se ha actualizado, que no deja de ser una probabilidad y puede variar en las siguientes semanas.
En el caso del BBVA Research Perú, que apunta a un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de 3.1% para este año, ya se contempla que el impacto del FEN resta 0.6 puntos. “Partimos de una base en la que ya se viene contabilizando El Niño costero en marcha”, refirió.

El golpe se compensa, escenario ya asumido en las estimaciones, con un mayor dinamismo de la economía visto en el primer trimestre y que se espera se replique en el segundo, agregó Perea.
Velandia mencionó que, contrario a otros episodios fuertes del FEN, el Perú está enfrentando un choque positivo muy fuerte comparable con el de la primera década del milenio vinculado a términos de intercambio, por el aumento de precios del cobre y del oro.
“Adicionalmente, vemos un mercado laboral fuerte, un consumo fuerte, un gasto público con holgura y ese comportamiento positivo esperado de los sectores no primarios deberían tender a compensar justamente las potenciales caídas de los sectores primarios, que son los más afectados”, comentó el economista de Credicorp Capital.
Impacto por sectores de “El Niño”
Velandia indicó que los rubros más perjudicados con un FEN tienden a ser agrícola, pesca, transporte.
Precisamente, Perea sostuvo que el impacto del FEN es múltiple en los sectores económicos, pero algunos se ven severamente más perjudicados, siendo uno la pesca.
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En este sentido, también mencionó al sector textil y sus ventas, disminuidas ante temperaturas más cálidas.
“Se afectan las intensidades de las estaciones y sectores como el textil tienden a tener un comportamiento menos positivo por este cambio de temporada. No hay tanto incentivo a comprar ropa [ante el frío] por parte de las personas”, complementó Velandia.
Con vista a los siguientes meses, Perea apuntó que se perjudicaría el ritmo de las exportaciones de palta y arándanos, dado la afectación de sus cultivos. Sobre esta última fruta, indicó que se percibiría entre este tercer y cuarto trimestre.
Continuando, el economista del BBVA Research indicó que, en el agro tradicional, pese a la vigencia del FEN, se ha mantenido en un “nivel aceptable”, pero sí se vería el impacto en adelante.
“Hacia finales del año veríamos su alcance en el agro tradicional y pecuario, con una menor producción, por ejemplo, de lo avícola. También se tendrían una agricultura más discreta, enfocada en la producción de papa, maíz y arroz en la costa norte. Esto último hacia el primer trimestre del 2027”, sostuvo.
Más en adelante, calzando con la primera cuarta parte del año, Perea apuntó a una menor producción de mango.

“El Niño” y el gran reto para el 2027
Así la situación, las principales dudas están sobre cómo le iría a la economía nacional durante el 2027, arrancando con un factor adverso como un FEN fuerte.
Velandia recordó que el BCRP ha realizado estimaciones que apuntan que un FEN entre “moderado” y “fuerte” suele tener un impacto en el PBI cercano a un punto porcentual.
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“Eso quiere decir que, en el caso de un FEN ‘muy fuerte’, podríamos estar viendo posiblemente un impacto mayor. Al hablar del PBI anual, tendremos que esperar en qué momento empieza a darse una muy fuerte afectación”, comentó.
Para Alfredo Thorne, exministro de Economía y Finanzas, ya con el inicio de un FEN, se espera un menor dinamismo en este segundo semestre, que se extendería al inicio del 2027. Por esto, la proyección desde Thorne & Associates se redujo a 2.9% en este año y de 3.2% a 3% para el siguiente. Pero hay matices.
“En julio, con el ingreso del nuevo Gobierno, se revisarán nuevamente las estimaciones. Lo que notamos es que, si bien el FEN golpea a la economía, hay otros vientos a favor que podrían compensarlo. Es muy probable que subamos nuestro estimado de este y el próximo año”, sostuvo.
En detalle, Thorne señaló que el FEN afectará el dinamismo de sectores puntuales en adelante, pero esto coincidirá también con un mayor movimiento de rubros más “activos” en inversión privada, impulsado por las señales de una nueva gestión gubernamental. Uno sería la minería.
“Habrá un debilitamiento en los siguientes trimestres, pero focalizados en agricultura y pesca, por ejemplo. Lo que hay que calzar es en qué momento entra la expectativa más positiva del gobierno de Keiko Fujimori. También podría entrar en el cuarto trimestre o comienzo del 2027, aunque no hay un efecto inmediato. Da la impresión de destrabes de proyectos”, comentó.
Ahora bien, a las consecuencias ya descritas, Perea indicó que la preocupación de una incidencia más fuerte del FEN pasa por los daños en infraestructura. Debido a fuertes lluvias, en las zonas altoandinas y el norte pueden darse desbordes de ríos y huaycos. “Esto, finalmente, afecta la cadena de suministro”, comentó.

Sobre esta base, Perea coincidió que el “próximo año” podría ser más complicado. Buena parte de los riesgos surgen por la demora de acciones de prevención, como el desarrollo de obras para este fin.
“Vemos que obras de prevención que se comenzaron luego del FEN del 2023 andan con bastante rezago. No se han hecho obras de drenaje de ríos en regiones importantes como Tumbes y Piura. Debe apurarse eso. El Gobierno entrante debe acelerar estas acciones, aun más porque calzará con las nuevas autoridades subnacionales y hay un proceso de aprendizaje”, subrayó.
Si bien se han dado algunos recursos, Velandia observó que el reto está en que se tenga una “eficaz ejecución” para las medidas de mitigación.

Bachiller en Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), especializado en economía, negocios, mercado laboral, políticas públicas, tributario, procesos concursales.







