
Por mucho tiempo, tal como lo ha ido informando Gestión, conseguir una entrada a Machu Picchu se configuraba como la mayor dificultad en la agenda del viajero. Sin embargo, la escasez de boletos era, en realidad, una suma de reservas no pagadas. Es decir, tickets bloqueados que al final terminaban sin dueño.
Ya el Ministerio de Cultura (Mincul) puso en cifras esta información: tras un análisis a ocho empresas turísticas, se registraron 209,051 operaciones de reserva; de este total, 131,626 (62.96 %) fueron anuladas y solo 73,956 (35.38 %) culminaron en transacción.
Frente a este escenario, Alberto Beingolea, titular de dicha cartera, explicó que a partir de ahora prevalecerá un mecanismo de venta directa con abono confirmado. En detalle, el usuario contará con un tiempo máximo de 15 minutos para ejecutar la adquisición. Transcurrido el lapso, el boleto será asignado y emitido a nombre del visitante.
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De horas a minutos
La medida toma como referencia las deficiencias identificadas en el informe de auditoría N° 007-2026-2-5765-AC. Asimismo, el cambio llega de la mano de dos resoluciones que actualizan las reglas para comprar las entradas. Durante los primeros 30 días, además, el nuevo sistema operará bajo una marcha blanca.
Este ajuste en el reloj es considerable frente a las tres horas con las que contaba el usuario. Al respecto, Beingolea sostuvo que la venta virtual de entradas, con el amplio antiguo margen temporal, había caído en manos de una presunta mafia que se dedicaría a “ruletear” los boletos.
Mercedes Araoz, exministra de Comercio Exterior y Turismo, lo explica para este diario: “Era como una especie de subasta. Entonces, los primeros que llegaban compraban todo. Aquí la ‘subasta’ es a corto plazo. El comprador sí puede conseguir el ticket y no puede ‘aguantar’ la transacción, el ticket ya es suyo”.
Para la experta, “así se evita el tema de compras mayoristas, gigantes, que al final abarcaban [boletos] que no se usaban o se revendían”.
Coincide Rafael Zacnich, gerente de estudios económicos de ComexPerú: “Consideramos que es un avance importante y que va en la dirección correcta. [...] Reducir de tres horas a 15 minutos el periodo durante el cual una entrada puede permanecer separada sin que se concrete el pago permitirá liberar con mayor rapidez esos boletos y mejorar su disponibilidad para otros visitantes”.
El gremio también plantea que, tras esta decisión, se debería avanzar progresivamente hacia una venta 100% digital de las entradas a Machu Picchu.
“Esta medida puede entenderse como un paso importante dentro del proceso. Una mayor digitalización permitiría seguir fortaleciendo la transparencia, predictibilidad y facilidad de acceso al sistema para turistas nacionales y extranjeros”, sostiene el vocero.
Cabe recordar que los 1,000 boletos que hoy se venden de manera presencial en Machu Picchu Pueblo seguirán disponibles, precisó Beingolea.
Juan Stoessel, vicepresidente de la Cámara de Turismo de Cusco, también comparte su opinión: “Esta medida del Ministerio de Cultura está muy bien. Es un primer paso, es una manera de hacer que la plataforma no reciba un montón de reservas ficticias que constantemente bloqueaban la página. Muchas de las personas que de verdad deseaban viajar a Machu Picchu no conseguían espacios”.
“Es el inicio de muchas cosas que aún se tienen que solucionar”, remarca.

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El protagonismo de la predictibilidad
Zacnich se concentra en el factor digitalización porque, explica, es clave que todo visitante conozca la disponibilidad, elija su circuito y horario, realice el pago y obtenga su boleto anticipadamente desde cualquier lugar.
“Esto es particularmente importante porque la predictibilidad también forma parte de la experiencia turística. Quien organiza un viaje a Machu Picchu debería poder planificar con anticipación su ingreso, junto con el transporte, alojamiento y demás servicios asociados”, expresa.
Además, un sistema plenamente digitalizado genera información muy valiosa: permite conocer mejor los patrones de demanda, distribuir visitantes entre horarios y circuitos y tomar decisiones sobre la base de evidencia.

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Ampliación de la experiencia de visita
Para Zacnich, amplificar la zona de visita de Machu Picchu con el objetivo de dejar de concentrar toda la demanda en los mismos circuitos es urgente.
De esta mirada se desprende, además, una dimensión económica relevante: “Una experiencia turística más amplia permite distribuir mejor los flujos de visitantes y extender los beneficios del turismo hacia más actividades, emprendimientos y comunidades del entorno”, describe.
Araoz apunta a lo mismo: “Tenemos que ampliar el acceso a otros atractivos turísticos, como Choquequirao, por ejemplo. También mejorar el acceso a Machu Picchu por rutas y servicios alternos, así como un centro de interpretación. Es fundamental mejorar la gestión de Promperú y recuperar la marca país, hacer inteligencia comercial para desarrollar atractivos complementarios y convertirlos en productos”.
“Y lo más importante, la calma social. Lo que ha sucedido en Cusco en los últimos años le ha hecho mucho daño a Perú. La violencia espanta al visitante”, resalta.
Stoessel también es enfático: “Otro de los temas importantes que deben solucionar es hacer una serie de inversiones importantes en la Llacta. Es un proceso, no será rápido, pero estamos hablando de poner en valor los nuevos caminos incas, comenzar nuevamente los trámites para hacer el centro de visitantes, el acceso amazónico. [...] Estamos expectantes. Esto es el inicio de algo positivo para Machu Picchu”.
En suma, una gestión integral del destino combina conservación, mejor distribución de visitantes, digitalización y desarrollo de una oferta turística vasta.

Redactora de Economía en Gestión. Periodista nacida en Piura, con ocho años de trayectoria profesional y experiencia en edición y corrección de textos.






