
Sin embargo, tras la primera vuelta, la confianza empresarial cayó al tramo pesimista por primera vez en 23 meses y se mantuvo en dicha zona dos meses consecutivos.
El resultado electoral y la confianza que se brinde a la inversión privada definirá si su dinamismo se sostiene o se interrumpe a partir de la segunda parte del año.
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Confianza e inversión
Según estimaciones del Instituto Peruano de Economía (IPE) basadas en indicadores adelantados de la actividad económica, la inversión privada en abril habría crecido incluso por encima de 20%, algo que no ocurre desde el 2010, excluyendo el rebote postpandemia.
Con ello, se espera que en la primera mitad del año haya mantenido la tendencia y sería la primera vez desde el 2012 que muestra dos semestres consecutivos con crecimiento a doble dígito.
Sin embargo, buena parte de esta dinámica se basaría en decisiones de inversión tomadas meses atrás, cuando las expectativas empresariales se encontraban en el tramo optimista y no parecía haber riesgos de candidatos con mensajes desfavorables a la inversión privada.

En esa línea, la incertidumbre generada por el pase de Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, a la segunda vuelta explicaría que estas expectativas hayan acumulado dos meses consecutivos en el tramo pesimista a mayo. En consecuencia, el reciente pesimismo empresarial restaría dinamismo a la inversión privada en los próximos meses, aunque el desempeño anual dependerá en buena parte del resultado final de las elecciones.
La experiencia de años electorales previos confirma que las expectativas empresariales se debilitan ante la presencia de candidatos con propuestas desfavorables para la inversión. Ello ocurrió durante la primera vuelta del 2006 y el 2011. Sin embargo, tras la victoria de Alan García en el 2006 y la moderación de las propuestas iniciales de Ollanta Humala en el 2011, la caída de la confianza empresarial se revirtió en la segunda mitad del año.

En el 2021, en cambio, las propuestas de Pedro Castillo –Asamblea Constituyente, nacionalización de recursos– y un Gabinete sin perfil técnico, agravaron la incertidumbre: cuatro de las diez caídas más pronunciadas de la confianza empresarial de la última década, excluyendo pandemia, estuvieron asociadas a Castillo, con una salida de capitales cercana a US$ 17 mil millones.

Círculo virtuoso de la inversión
El dinamismo reciente de la inversión privada se ha traducido en resultados concretos. En 2025, el empleo formal privado registró su mayor avance en más de una década, excluyendo el rebote postpandemia, mientras que la pobreza se redujo cerca de 2 puntos porcentuales y alcanzó 25.7%.

Esto refleja una relación clara: mayores niveles de inversión impulsan la creación del empleo formal, elevan los ingresos de los hogares y contribuyen a reducir la pobreza. Sin embargo, los avances siguen siendo insuficientes. Pese a la mejora observada el último año, aún hay cerca de 2.3 millones más de peruanos en situación de pobreza que en el 2019.

En este contexto, el resultado electoral y las decisiones del próximo Gobierno determinarán si el círculo virtuoso que impulsa la inversión privada se consolida o pierde dinamismo.
De confirmarse la victoria de Fujimori –que en campaña mostró una posición a favor de la inversión privada–, la confianza empresarial se recuperaría gradualmente, similar a lo observado en el 2006 y el 2011. Ello permitiría sostener un desempeño positivo de la inversión privada hacia la segunda mitad del año.
En cambio, una victoria de Sánchez, sin mediar ningún cambio creíble en su mensaje desfavorable para la inversión privada, deteriorará más las expectativas empresariales. En consecuencia, la inversión privada se ajustaría en el segundo semestre, lo que frenaría la capacidad para generar empleo, aumentar los ingresos y reducir la pobreza.
Así, según estimaciones del IPE, sin una recuperación de la confianza empresarial, la inversión privada crecería alrededor de 3 puntos porcentuales por debajo de su proyección estimada para este año.
De momento, el IPE está próximo a ajustar su proyección de la inversión privada (5.4%, hecha en marzo). Por su parte, el BCRP espera un crecimiento de 9.5% (proyección en marzo) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) de 5.5% (proyección en abril).
Dinamismo económico futuro dependerá de señales concretas
Por: Paola Herrera, economista del IPE
Las propuestas de ambos candidatos a lo largo de la campaña plantean rutas opuestas: Fuerza Popular reconoce el rol de la inversión privada como motor del crecimiento y el empleo, mientras que Juntos por el Perú propone cambios a la Constitución y una mayor intervención estatal.
El dinamismo económico futuro dependerá de señales concretas a favor de la inversión privada, la conformación de un equipo económico técnico, el destrabe de proyectos de inversión y certidumbre jurídica.
En ese contexto, queda en manos del próximo Gobierno la oportunidad de aprovechar un entorno internacional favorable de altos precios de los metales, que pueda impulsar el crecimiento, la generación de empleo de calidad y la reducción de la pobreza en los próximos años.







