
El oro atraviesa uno de sus ajustes más bruscos de los últimos años. Pese a ser considerado tradicionalmente un activo refugio en escenarios de incertidumbre, el metal precioso ha perdido casi una cuarta parte de su valor desde los máximos históricos alcanzados en enero.
La caída se produce en medio de un contexto marcado por tensiones geopolíticas en Oriente Medio, pero también por factores financieros que han pesado más sobre el mercado: el fortalecimiento del dólar y las mayores expectativas de nuevas subidas de tasas de interés en Estados Unidos para contener la inflación.

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El pasado 29 de enero, el oro alcanzó un récord de US$ 5,595.47 por onza. Desde entonces inició una tendencia bajista que lo llevó el jueves a US$ 4,024.01, su nivel más bajo desde noviembre. Aunque el viernes recuperó parte del terreno perdido y cerró en Europa en US$ 4,222.53, el retroceso frente a su máximo de enero llega a 24.54%.
La caída también equivale a un descenso de 20.01% desde el inicio de la guerra en Irán. Según datos recogidos por Bloomberg y citados por EFE, se trata del ajuste más rápido desde la crisis financiera de 2008.
Los analistas de XTB señalan que el oro necesitó apenas 91 sesiones para entrar en mercado bajista desde sus máximos recientes, lo que convierte este episodio en el descenso más veloz desde aquella crisis. Desde 2006, el metal precioso solo ha registrado cinco episodios similares.
El movimiento llama la atención porque ocurre en plena escalada de tensiones geopolíticas, un escenario que normalmente suele impulsar la demanda de oro. Sin embargo, los inversionistas parecen estar priorizando otros factores, en especial la evolución de las tasas de interés en Estados Unidos.
Desde Indosuez Wealth Management sostienen que la desaparición de las expectativas de recortes de tasas ha limitado el avance del oro. No obstante, consideran que el contexto geopolítico global y la diversificación de reservas seguirán dando soporte al metal a mediano plazo.
UBS también mantiene una visión positiva para los próximos meses y proyecta que el precio del oro podría alcanzar los US$ 5,500 por onza durante el primer semestre de 2027.
Por su parte, Julius Baer atribuye la caída del oro y la plata a un cambio en la tendencia técnica. Según sus analistas, los flujos de inversión han vuelto a pesar más que los fundamentos, en un mercado atento a la posibilidad de que la Reserva Federal eleve nuevamente las tasas.
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Elaborado con información de EFE







