
El conflicto en Medio Oriente ha elevado los precios de los combustibles y los fertilizantes. A ello se suma El Niño global, que se intensificaría hacia fines de este 2026, y que eleva la incertidumbre del impacto sobre los precios de esos y otros bienes en el Perú.
Sin embargo, el efecto de este último sobre los principales insumos agrícolas importados en el país podría potencialmente ser menor de lo previsto.
Las importaciones de maíz, trigo y soya provienen de países donde El Niño tiene efectos limitados o puede favorecer algunos de los cultivos debido a las mayores lluvias.
Cabe anotar que el resultado final dependerá de la magnitud de los fenómenos climáticos, la persistencia de las tensiones geopolíticas, la producción y demanda mundial de estos insumos, el nivel de inventarios y otras afectaciones que pueda haber sobre la logística comercial, entre otros.
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Presiones globales
Aunque el acercamiento entre EE. UU. e Irán redujo la cotización del Brent, la reciente ruptura de su acuerdo volvió a elevarla por encima de US$ 85. Los fertilizantes nitrogenados, que dependen intensivamente del gas natural, también han sido afectados.
Entre enero y mayo, su precio internacional se duplicó y, aunque se moderaría en los próximos meses, el Banco Mundial proyecta un incremento promedio de 60% en este 2026.

Así, el costo del transporte acumula un aumento de 12.1% a junio por el encarecimiento de los combustibles. En cambio, el efecto sobre los fertilizantes ha sido menor porque sus principales rutas de abastecimiento no atraviesan Ormuz.
En el mes pico (abril), la urea aumentó 16%, lejos del aumento mensual pico de 154% registrado durante la guerra entre Rusia y Ucrania. Ello se debe a que el 70% de lo importado en el Perú proviene de Rusia y China.
Impacto en insumos
El maíz, la soya y el trigo son los principales insumos agrícolas importados por el Perú, por lo que su evolución de precios influye en productos de consumo interno. En el caso de los dos primeros, componen el alimento balanceado del pollo, por lo que un aumento de sus precios determina en gran medida el costo de producción avícola.
El pollo, a su vez, representa 14.8% de la canasta de consumo de alimentos y el 60.7% del consumo total de carnes al 2025, según el INEI.
En el caso del maíz, el 70% de la demanda peruana se cubre con importaciones y Argentina concentró el 91.6% del volumen adquirido promedio entre el 2021 y 2025.
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En Argentina, El Niño suele incrementar las lluvias en las zonas productoras y reducir el riesgo de sequía: durante el FEN global del 2023-2024, el precio internacional del maíz cayó 34% y las importaciones peruanas aumentaron más de 10%.
En cuanto a la soya, un marcador internacional relevante es la cotización estadounidense del aceite de soya que, entre enero y junio, aumentó 44.6% respecto al mismo periodo del año anterior, impulsada por la mayor demanda de biocombustibles y el encarecimiento del petróleo.
Si bien el precio mayorista del aceite de soya en el Perú cayó 2.8% en similar periodo, ello respondería a los inventarios disponibles en el país y a que las importaciones de aceite de soya provienen, principalmente, de Argentina (62.3% en promedio entre el 2021 y 2025) y Bolivia (23.6%).
Hacia adelante, la sequía registrada en Bolivia durante El Niño del 2023 representa un antecedente de riesgo, pero las mayores lluvias en Argentina podrían compensar parcialmente una menor oferta boliviana.

Finalmente, más del 80% del trigo consumido en el país es importado, principalmente de Canadá (68% en promedio entre el 2021 y 2025) y Argentina (18%). Entre enero y junio, el precio de referencia internacional aumentó 13.4% por las menores perspectivas de producción en EE.UU. y el encarecimiento de los fertilizantes.
En Canadá, las mayores lluvias en junio redujeron el riesgo de sequía en las zonas productoras, por lo que el riesgo de un incremento en la cotización podría disiparse.
En los tres casos, habrá que estar atentos a las dinámicas de la oferta y demanda globales y su capacidad de moderar la incertidumbre del impacto sobre los precios en el Perú.
La economía que se hereda
Por Luciana Cáceda, economista del IPE
Según el Banco Central de Reserva (BCR), el cobre se mantendría en cerca de US$ 6.00 por libra hacia fines de este 2026. S&P Global proyecta que, sin nuevas inversiones significativas ni mejoras en los riesgos regulatorios, el déficit de oferta de cobre podría alcanzar los 10 millones de toneladas hacia el 2040, equivalente a 25% de la demanda proyectada para ese año.
Así, el próximo Gobierno recibirá una economía con una ventana de oportunidad inmejorable para poner en valor el potencial minero del país. Sin embargo, también enfrentará un contexto de elevada incertidumbre vinculada al conflicto en Medio Oriente y a los fenómenos climatológicos locales y globales.
Atender ambos con liderazgo será clave para impulsar más inversión privada, atenuar los impactos del clima sobre la población más vulnerable, generar más empleo y reducir la pobreza.

Desde hace más de treinta años, el IPE es un actor clave en la discusión de propuestas para fortalecer las políticas públicas y el entorno económico, contribuyendo al desarrollo del país. El Instituto Peruano de Economía (IPE) es un centro de investigación sin fines de lucro orientado a la acción que promueve el desarrollo del Perú.







