
La Bolsa de Valores de Lima (BVL) quiebra marcas previas y ahora alcanza pico histórico a despecho de riesgos considerables en los planos local y externo, ¿qué revelan los datos?
Presiones inflacionarias suelen perjudicar a las bolsas, porque obligan a los bancos centrales a elevar sus tasas de interés, movimiento que desfavorece a las acciones y activos de riesgo en general.
Hoy la inflación a nivel mundial y en Perú ha saltado a máximos de al menos hace dos años a raíz del conflicto en Medio Oriente, cuya irresolución y entrampamiento ha empujado al precio del petróleo a US$ 88 el barril, 22% por encima de su cotización de preguerra.
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Sin visos de pronta solución, la guerra causa incertidumbre en los mercados, aunque estos siguen aferrados –lo están desde marzo, cuando estalló el conflicto– a la idea de una duración limitada. En el país, el BCR reconoce el riesgo de que la crisis bélica y el fenómeno de El Niño tengan efectos más persistentes sobre la inflación.
Entonces, El Niño emerge como otro de los disloques que podrían afectar a varios sectores productivos cuyas acciones listan en la BVL.
Vientos de cola
Sin embargo, hay “vientos de cola (factores favorables que impulsan a una economía o los mercados)” que soplan hacia la plaza limeña y la llevan a niveles récord. Su principal índice, el General, avanzó ayer 0.2% a un pico máximo de 59,693 puntos. Las marcas anteriores más notorias se dieron en noviembre del 2025 y en junio del presente año (58,000), aunque esta última fue una subida efímera.
En cambio, el reciente envión de la plaza local ha asentado ese índice por encima de los 58,000 puntos desde inicios de agosto en clara pendiente alcista. Solo en el último mes la BVL trepa 6.2%, y 37% en el acumulado del año.
Por ello, el director de mercado de capitales y relación con inversionistas de Fibra Prime, Jorge Ramos, considera que la plaza limeña ha entrado a una nueva fase aupada por su catalizador principal: los metales, en particular el cobre, “que tiene una correlación cercana a uno con la bolsa”.
Su tesis es que el metal rojizo, ante la gran demanda propiciada por el cambio de matriz energética a la que apunta el mundo, la infraestructura para IA y la electrificación del parque vehicular, tiene un alza que no es solo cíclica sino estructural. Bancos de inversión proyectan, en esa dirección, que la demanda del cobre podría traducirse en un déficit creciente de la oferta mundial del metal hasta el 2040.

Prima de riesgo
Otro de los puntales para la BVL es que la prima de riesgo político, que hasta antes del cambio de Gobierno provocaba que muchas acciones de empresas peruanas de primer nivel cotizaran por debajo de su valor fundamental –que corresponde al desarrollo de su negocio–, ha disminuido, sostiene Ramos. Esto abre paso para que, en adelante, esas acciones se revaloricen a un nivel acorde con los fundamentos de las empresas, añade.
“Lo político (inestabilidad) aguantó ese crecimiento. Y ahora, con un mejor escenario, esos fundamentos de las acciones deberían reflejarse en su precio de mercado”, señala el ejecutivo.
Los metales y el panorama local compensan, por ahora, el riesgo del conflicto en Irán y El Niño, dice al estimar que la bolsa limeña tiene espacio para continuar al alza.
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Inversionistas
Los sectores más afectados por el ruido político fueron industria, consumo y construcción, aunque ahora estos mismos tienen más trecho para apreciarse en la bolsa, por la mayor demanda interna y los proyectos de infraestructura, inmobiliario y de oficinas en marcha, según Ramos.
Al mismo tiempo, los inversionistas que hoy ganan mayor protagonismo son los retail –minoristas–, de continuo crecimiento en los últimos dos años por la irrupción de nuevas plataformas digitales, y los extranjeros, que “vuelven a ponernos como un país elegible para invertir en bolsa”, agrega.

Inretail, Alicorp y Minsur
Marco Contreras, jefe de research de Kallpa SAB, consideró que hay dos sectores en especial que presentan todavía un interesante potencial de apreciación en la BVL. Primero, todo lo relacionado con la demanda interna, donde destacó a Inretail y Alicorp.
Inretail ha mostrado resultados “bastante buenos” en los segmentos de consumo, lo mismo que Alicorp, pues sus utilidades del segundo trimestre “superaron las expectativas” y ha incorporado los beneficios de la adquisición de Inkacrops y de Jabonería Wilson de Ecuador, refirió.
“Seguimos (además) bien optimistas en todo lo relacionado con el cobre. Por ejemplo, Minsur, que es la empresa que más nos gusta en minería, ofrece un mix interesante de producción. Es un buen vehículo para tener exposición a los metales base (como el cobre)”, añadió.

Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.








