
Las altas temperaturas por efectos del fenómeno El Niño impiden que la mandarina alcance el color que exigen los mercados de destino. En ese escenario, Siembra Alta, empresa peruana dedicada a la producción y exportación de mandarinas, paltas y granadas, proyecta cerrar la actual temporada con un volumen de exportación 20% por debajo de lo planificado y concentrará parte de su oferta en variedades tardías como la Honey Murcott (mandarinas), con disponibilidad prevista hasta la semana 48 (noviembre).
Sin embargo, la advertencia de fondo apunta al siguiente ejercicio: el retraso en la floración de las variedades tempranas de mandarinas, como Autumn y Primosole, podría afectar también la producción de la campaña de 2027.
“Como Siembra Alta, este año nos hemos enfocado en calidad, más que en volumen”, comentó Antonio Falcone, gerente general de Siembra Alta, a Fresh Plaza.
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Tres semanas de retraso y menos volumen
La campaña peruana de cítricos avanza con un retraso de alrededor de tres semanas y con un volumen entre 25% y 30% inferior al proyectado inicialmente, como consecuencia directa de las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño.
El cuello de botella no está en la carga de fruta, sino en su coloración. La ausencia de temperaturas bajas impide que la mandarina alcance el estándar cromático que exigen los compradores internacionales y que condiciona el empaque en origen.
“Es directamente relacionado a El Niño por las altas temperaturas: no hay bajas temperaturas para poder cambiar el color, no están llegando a las temperaturas mínimas para lograr un full color”, explicó el ejecutivo.

La mandarina peruana pierde color y precio ante Sudáfrica en Europa
El impacto de El Niño no es homogéneo en la costa. Falcone precisó que valles como Chincha y Santa Rosa presentan las mayores dificultades para que la fruta llegue a su coloración óptima, mientras que Pisco, Paracas e Ica muestran una evolución algo más favorable.
La empresa trabaja con las variedades Satsuma, Orri, Nadorcott, Primosole y Tango, cada una orientada a nichos de mercado diferenciados. “Somos fuertes en Canadá con la Orri, y es un poco lo opuesto en México, donde se valora más la Nadorcott o la Tango”, detalló.
En el frente comercial, el escenario de corto plazo es de incertidumbre, sobre todo en Europa, donde Sudáfrica está colocando un volumen considerable. “Ahorita es incierto, pero ya vienen las semanas en que Europa se activa el mercado y debería mejorar el consumo, normalmente a mediados de septiembre en adelante”, señaló Falcone.
En Norteamérica, en cambio, los programas se mantienen estables, aunque condicionados por la menor disponibilidad de fruta con el color requerido para el empaque en origen.
La combinación de menor oferta y campaña tardía no se ha traducido en un repunte significativo de precios, justamente por la presión de la fruta sudafricana. “Es estable, no está loco, pero está estable, porque Sudáfrica está mandando mucha fruta también”, apuntó.







