
Para la producción de cítricos y, en específico, de mandarinas, la intensidad del frío en un factor clave. Las bajas temperaturas son determinantes para que estas frutas alcancen su color naranja característico y, a partir de esa condición estética, sean aceptados en los mercados más exigentes. Sin embargo, el invierno peruano ya no es el de antes y esa regla básica está poniendo en jaque a uno de los segmentos más importantes de la agroindustria. Así, ante un fenómeno de El Niño que ahora se repite cada dos años y no cada 10 o 15, con temperaturas de 5 a 6 grados por encima de un invierno regular, la Asociación de Productores de Cítricos del Perú (Procitrus) afirmó que el sector ha empezado a correr una ola constante: buscar variedades más resistentes y diversificar cultivos.
Graciela Alayza, presidenta de Procitrus, destacó que la mandarina representa entre 70% y 75% de las áreas sembradas de cítricos en Perú. A esas frutas, le siguen el limón, con 20% a 25%; y la naranja completa la canasta con cerca de 5%.
A diferencia de otros cultivos como las uvas o paltas, refirió que el negocio de las mandarinas no alberga a multinacionales. En su mayoría, los productores son pequeñas y medianas empresas familiares, hoy en segunda y tercera generación.
La campaña se divide en dos: la temprana, que va de febrero a fines de mayo; y la tardía, de junio a fines de septiembre, que es la que se vive ahora y que se desarrolla en los valles costeros.
“En el caso del limón, se desarrolla en la zona norte del país, Piura. En el caso de la mandarina, que es el producto bandera de los cítricos, estamos en el valle de Huaral, Santa Rosa, Lima, Cañete, Chincha, Ica. Si lo concentramos, vamos de Ica hasta Huaral, esos serían los valles principales”, anotó.

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Proyecciones: exportación de mandarinas caería 40%
En la campaña tardía actual de mandarinas, la fruta está con madurez interna perfecta, lista para consumir, pero no alcanza el color ideal en el árbol. “El cítrico agarra color si hay frío intenso. No como está pasando este año, que no tenemos un invierno frío. Las temperaturas están 5 o 6 grados por encima de los inviernos regulares”, explicó Alayza.
Bajo ese panorama, refirió que la exportación de cítricos en general se ha contraído entre 20% y 27%; mientras que solo los envíos de mandarina van cayendo 30% en lo que va del año. A fines de 2026, los despachos de este fruto podrían retroceder hasta en 40%.
“El 2025 crecimos 17% con respecto al 2024 como gremio cítrico. Y en lo que va del 2026 con respecto al 2025 estamos un 22% menos, con un impacto mayor en mandarinas”, lamentó.
La dirigente gremial remarcó que no falta producción, pero sí el frío necesario. “La producción está en los árboles. Lo que hace que uno no la pueda cosechar para exportarla es básicamente cómo está demorando el fruto en el árbol en cambiar de color”, precisó.
Así, el riesgo es que la acidez se caiga y la fruta quede con un sabor poco intenso. Otra opción es esperar la cosecha y destinar ese mayor volumen al mercado local, aunque con un pago de 50 a 60 céntimos por kilo frente a US$ 1.25 en el exterior.

Variedades resistentes y el salto a la palta
Frente a un Niño cada vez más frecuente, Procitrus ha iniciado eventos y conversaciones con especialistas climáticos para anticiparse a desafíos cada vez más complejos en los próximos años. “El Niño antes era cada 10, 15 años y ahora es cada dos. Entonces siempre estás constantemente con la ola y tratando de correrla para no ahogarte”, reconoció Alayza.
En esa situación, la mira está las variedades. El invierno cálido de un año afecta la floración de la campaña temprana de mandarinas del siguiente. En ese sentido, admitió que se necesitan variedades que requieran menos horas de frío para adoptar el color ideal.
De otro lado, una alternativa que comienzan a adoptar los productores de cítricos es la diversificación, pero muy en línea con las condiciones de cada valle. Si bien hay una tendencia a reducir cítricos para migrar a otros cultivos más rentables como la palta o el arándano, no todos los valles lo permiten.
“Nosotros (la empresa de Alayza) estamos ubicados en el valle de Cañete y producimos cítricos y paltas. Hay varias personas en Cañete que han probado arándano, pero este no es un cultivo para el valle por la humedad que tiene”, refirió.
Así, la frontera de mandarina no se expande. En el caso del limón, las áreas de cultivo sí vienen creciendo, pero para el próximo año podría estar más golpeada por estar en el norte, donde El Niño impacta con lluvias.

Mercados que se abren cuando faltan ventanas: hacia territorios de EE.UU.
Con menos mandarinas en el hemisferio sur con Perú, Chile y Sudáfrica compitiendo, los mercados se han vuelto más flexibles. Chile sufre heladas y lluvias que manchan la fruta y Sudáfrica enfrenta aranceles de 30% en EE.UU.
De esa manera, la menor disponibilidad de mandarinas ha llevado a que EE.UU., Centroamérica y México -los principales destinos de la fruta- flexibilicen la tolerancia a la coloración verde. Asimismo, se esperaría un efecto en las cotizaciones. “Con poca producción, los precios suben”, indicó Alayza.
Sin embargo, mencionó que el valor del fruto aún se mantiene estable. Así, todavía es temprano para estimar si una eventual subida podría compensar parcial o totalmente la caída en el volumen de despacho.
En tanto, Procitrus impulsa nuevos destinos de exportación en búsqueda de plazas que acojan mandarinas con características distintas a las pedidas en los principales mercados. Así, en una reciente reunión con APHIS (Animal and Plant Health Inspection Service) de EE.UU. y el Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Perú (Senasa), insistieron en la oportunidad de abrir el acceso a Puerto Rico, Hawái y Alaska.
“Lo que se está haciendo es la gestión de Procitrus con Senasa y el gobierno americano, para poder abrir los accesos de exportación de mandarinas. No es un trámite fitosanitario nuevo porque el protocolo de frío a cero grados ya se usa para EE.UU.”, anotó.
Agregó que la apertura de tales mercados implicaría principalmente gestiones administrativas y comerciales.
“Cuando uno tiene que diversificar, debe tener todo el abanico abierto para colocar los productos. No será el volumen más grande, pero eso ya es un trabajo comercial de cada exportador para poder sacar la mayor cantidad de fruta afuera y que no se quede en los árboles”, finalizó.







