
El panorama cambió más rápido de lo previsto para Textil Océano. La fabricante peruana de telas tuvo que reordenar sus prioridades en un contexto marcado por la incertidumbre en su principal mercado de exportación. ¿Cómo busca afrontar ese nuevo escenario?
La principal decisión de la textil peruana fue poner en pausa las inversiones previstas para la segunda mitad del 2026. Francisco Javier Piqueras, gerente general de Textil Océano, explicó a Gestión que el contexto generado por el arancel de 10% impuesto por Estados Unidos a las exportaciones peruanas redujo la visibilidad sobre su principal mercado y obligó a revisar los planes del negocio.
En ese escenario, la textil dejó atrás la meta inicial de crecer 5% este año. Sin embargo, ahora estima cerrar el 2026 con una facturación similar a la del 2025 —cuando alcanzó alrededor de US$ 35 millones de manera consolidada— e incluso registrar un mayor retroceso.
Mientras tanto, la empresa concentrará sus esfuerzos en fortalecer el frente comercial. La estrategia pasa por ampliar su presencia en Brasil y México, acelerar el desarrollo de nuevos tejidos y mantener la apuesta por la calidad como principal factor de diferenciación.

Textil Océano enfrenta el impacto del arancel de EE.UU.
El impacto del arancel de 10% impuesto por Estados Unidos se refleja en el negocio de Textil Océano. La textil peruana destina aproximadamente el 50% de su producción de telas a confeccionistas que exportan prendas hacia ese mercado, mientras el otro 50% abastece a países de la región como Ecuador, Colombia, Venezuela, Bolivia, Brasil, Argentina, México y Costa Rica.
Ahora bien, el principal problema no es únicamente el mayor costo que implica el arancel, sino la incertidumbre que ha generado entre los compradores estadounidenses, quienes han optado por retrasar sus decisiones de compra mientras esperan una eventual negociación.
En consecuencia, las exportaciones de la compañía hacia Estados Unidos se redujeron alrededor de 30%. Piqueras añadió que el retroceso alcanza incluso el 50% en algunas empresas del sector textil.

A ese escenario se sumó un inicio de año más lento de lo previsto y la paralización de la planta durante aproximadamente 14 días por la interrupción del suministro de gas, factores que terminaron afectando el desempeño del primer semestre.
Piqueras sostuvo que el mercado peruano tampoco representa una alternativa para compensar esa menor demanda. Solo Textil Océano produce entre 190 y 200 toneladas de tela al mes, un volumen que depende principalmente de la exportación.
“El arancel de EE.UU. nos ha dejado prácticamente fuera del mercado“, sostuvo. “La eliminación del arancel será determinante para que la industria pueda retomar sus planes de crecimiento e inversión”.
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Nuevo plan de Textil Oceáano en Brasil y México
Mientras espera una mayor claridad sobre el mercado estadounidense, Textil Océano reforzará su estrategia comercial en América Latina. Si bien ya mantiene presencia en Brasil y México, buscará ampliar su participación mediante visitas comerciales, ferias internacionales y la incorporación de nuevos clientes.
Y es que la textil peruana abastece telas para confeccionistas que trabajan con marcas de gran presencia en el mercado estadounidense, entre ellas Lacoste, Polo Ralph Lauren, Armani y Psycho Bunny. Textil Océano no comercializa prendas terminadas ni mantiene una relación directa con dichas firmas, sino que desarrolla los tejidos que posteriormente son utilizados en sus colecciones.

En paralelo, continuará desarrollando nuevas estructuras textiles para responder a la evolución del mercado. Entre las alternativas que evalúa figuran mezclas con fibras celulósicas y baby alpaca, además de otras composiciones distintas al algodón 100%.
Asimismo, Piqueras explicó que el mercado internacional viene mostrando una mayor demanda por prendas deportivas y fibras sintéticas, una tendencia que —consideró— se aceleró tras la pandemia. No obstante, aclaró que Textil Océano mantendrá el algodón como eje de su negocio y solo incorporará nuevas mezclas cuando respondan a las necesidades de sus clientes.
Si bien reconoce el crecimiento del poliéster, también descartó orientar su operación hacia ese segmento al considerar que su especialidad continúa siendo el algodón y sus mezclas. “No es nuestro core business“, precisó.
El modelo de negocio de Textil Océano obliga a planificar la producción con una anticipación de entre 90 y 120 días, por lo que la empresa ya trabaja en los desarrollos que abastecerán las colecciones del próximo año. Esa dinámica hace que las expectativas para el siguiente ejercicio dependan de que el mercado estadounidense recupere dinamismo y se resuelva la situación del arancel.
“Nosotros ya estamos pensando en el próximo año“, señaló.
Al margen del escenario actual, el ejecutivo aseguró que la empresa mantendrá su apuesta por la innovación y el algodón pima, segmento en el que afirmó que Textil Océano se encuentra entre los principales proveedores a nivel mundial.
“La industria de confecciones peruana se encontraba, antes del arancel impuesto, entre los primeros proveedores de prendas de pima en el mundo y queremos seguir manteniendo esa posición”, concluyó.







