
La presencia de China en la economía peruana continúa expandiéndose. El gigante asiático no solo es el principal destino de las exportaciones peruanas y viene sumando mayor peso en los proyectos de inversión, sino que también muestra una expansión sostenida de las importaciones en el mercado peruano.
Según un reciente informe de Macroconsult, del 2001 al 2025, las importaciones chinas al Perú crecieron más de 6,000% impulsadas con la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC).
Solo en la última década, entre 2015 y 2025, aumentaron cerca de 120%, consolidando a China como el principal origen de las importaciones del Perú. Aunque el porcentaje de avance podría parecer menor, el valor viene duplicándose, precisó Eduardo Jiménez, jefe del Sistema de Información de Macroconsult.
“En 2001 se veía una baja base de comparación. Ahora, con una base más grande, implícitamente se ve que se han duplicado las importaciones. Han pasado de un poco menos de US$ 9,000 millones a cerca de US$ 19,000 millones. La variación sigue siendo muy positiva”, comentó a Gestión.
Ahora las importaciones chinas representan ya alrededor de un tercio de todas las compras externas del Perú y equivalen a cerca del 5.6% del Producto Bruto Interno (PBI). Si bien hay un impacto generalizado, hay sectores económicos que lo perciben en mayor dimensión.
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A futuro se esperaría que el avance continúe. Las importaciones chinas continuarían avanzando teniendo en cuenta los conflictos comerciales de este país con Estados Unidos, que aplica una serie de aranceles a sus productos.
“China está inundando el resto de países de productos cómodos que antes compraba Estados Unidos. Evidentemente, amenaza a los retailers peruanos porque tienen en la puerta de la fronteras un producto barato y de una calidad media que puede competir directamente con ellos. El espacio para crecer es importantísimo, el potencial es tremendo”, sostuvo.
Esta expectativa va de la mano con la expansión del comercio electrónico, con plataformas digitales como Temu, Shein y AliExpress, que amplían la oferta disponible y facilita el acceso a productos de menor precio para los hogares, aprovechando además la exoneración arancelaria aplicable a envíos menores de US$ 200.
Según el informe, este tipo de importaciones representa cerca del 80% del valor total de los envíos aéreos provenientes de China. Sin embargo, aún equivalen al 6% de las importaciones chinas totales que llegan al país.
“Si bien es una amenaza y tienen una publicidad altísima, es muy caro el transporte, lo más probable es que el otro canal de importaciones quizás siga siendo el más importante por lejos”, indicó.
De hecho, el estudio muestra que, si bien hay una mayor tracción de las plataformas chinas como Temu en términos de tráfico y posicionamiento digital, en valor de ventas, otras empresas establecidas en el Perú aún mantienen el liderazgo.

Los sectores donde la presión china es más fuerte
El avance de las importaciones chinas no es igual en todos los rubros. Mientras que en algunos mercados, como minería no metálica, farmacéuticos y papelería, la participación china sigue siendo reducida, en otros ya alcanza niveles relevantes.
Uno de los casos más resaltantes es el de cuero y marroquinería. De acuerdo con Macroconsult, este rubro tiene el escenario más extremo de competencia que ha llevado a un retroceso de la producción local.
Las importaciones chinas ya no se concentran solo en cuero sintético y otros materiales sustitutos de bajo costo, sino también en productos de cuero legítimo, lo que la vuelve una competencia más directa frente a la oferta nacional.
Otros que vienen perdiendo participación son los sectores industriales como metalmecánica, siderurgia, químicos y plásticos. Si bien la producción nacional mantiene una presencia importante, pierde terreno frente a las importaciones.
“En químicos, plásticos, en la parte siderúrgica y metalúrgica también se observa un reemplazo de producción nacional por importaciones. No es tan fuerte como en cuero, pero sí se está viendo”, indicó el economista.
Tambien se observan presiones en textiles y prendas de vestir. Aunque se estima que la producción local todavía conserva la mayor parte del mercado, han perdido terreno frente a la importación, especialmente en categorías estandarizadas como prendas de vestir y calzado.
Frente al avance de las importaciones chinas, Jiménez consideró que la prioridad no debería ser restringir el comercio, sino asegurar que la competencia se desarrolle en condiciones equitativas. Más que establecer barreras generales, señaló que es necesario fortalecer la capacidad de supervisión del Estado para evitar casos de dumping.
“Lo más importante es reforzar estas unidades en el Indecopi para que puedan hacer los estudios en tiempos razonables, de lo contrario el daño puede ser muy grande”, afirmó.

Pero no toda la presión competitiva recae sobre la industria nacional. En mercados como tecnología y electrónica, donde la producción local es limitada, el principal impacto se observa sobre importadores de otros países.
“En autos, celulares y productos tecnológicos estamos viendo que proveedores tradicionales como Japón, Estados Unidos o Taiwán están siendo reemplazados por China. La competencia china no solamente desplaza al productor nacional, también desplaza a importadores de otros países”, explicó.
Una oportunidad para atraer inversión industrial
A pesar de los desafíos que representa el avance de las importaciones, Jiménez considera que también existe una oportunidad para que Perú aproveche la relación comercial con China para atraer proveedores que vengan a fabricar en el país.
Según explicó, una estrategia posible sería promover zonas francas capaces de captar industrias tecnológicas orientadas al mercado regional. Entre los sectores con potencial mencionó la fabricación de autos eléctricos y el desarrollo de tecnologías vinculadas a conectividad y telecomunicaciones.
“Podríamos habilitar zonas para que vengan empresas a fabricar celulares en el Perú, por ejemplo, alrededor de Chancay. También podría pensarse en tecnología 5G o en autos eléctricos”, planteó.
El economista consideró que la instalación de plantas productivas tendría efectos distintos a la simple importación de bienes terminados.
“Que la operación se haga en el mismo país es algo muy diferente. Ahí hay ventajas en empleo, absorción de mano de obra más calificada y una mayor demanda por personal con formación tecnológica”, explicó.
Sin embargo, advirtió que la posibilidad de atraer este tipo de inversiones dependerá tanto de los incentivos que pueda ofrecer el país como de la disponibilidad de capital humano especializado.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.







