
Aunque las ventas de prendas de vestir se mantuvieron dinámicas en el verano, los datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) muestran que la producción de textiles y confecciones inició el 2026 en rojo, lo que deja más dudas para la temporada de otoño-invierno.
De enero a marzo, la producción de textiles se redujo en 7.9%, mientras que la fabricación de prendas cayó en alrededor de 10%. Con esto, entre ambos rubros habrían cerrado el primer trimestre con una caída cercana al 9%.
Tras estos resultados, la industria está abordando la campaña de invierno con extremo cuidado debido a la alta probabilidad de un fenómeno de El Niño que podría cambiar las habituales temperaturas frías durante estos meses, indicó Martín Reaño, gerente del Comité Textil-Confección de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI).
Reaño señaló que las empresas están priorizando la confección de ropa de media estación y de calor para evitar quedarse con stock de prendas pesadas de invierno, las cuales suelen ser más costosas de producir.
“Las empresas que ya tienen experiencia con la intensidad de un fenómeno de El Niño, por lo que están preparándose para poder atender una temporada de media estación o temporada de calor. Están siendo bastante cautas en sus programaciones de producción, más que tener temor, están previniendo una menor demanda”, comentó a Gestión.

LEA TAMBIÉN: Casi la mitad de empresas industriales golpeadas por comercio ilícito: así les afecta
Desde Gamarra, la percepción es similar y evidencia que en abril y mayo la tendencia habría continuado ante el invierno atípico. De hecho, regularmente en los meses de marzo y abril se inicia con la fabricación de ropa para esta temporada.
Valeria Mezarina, presidenta de la Asociación Gamarra Emprende y exdirectora de la Asociación Peruana de Industriales Confeccionistas (APIC), señaló que, si bien en algunos días la temperatura desciende, aún no está niveles usuales, por lo que los negocios del emporio comercial ha reducido su capacidad de producción.
“Las fábricas están produciendo y las tiendas siguen vendiendo, pero no en la magnitud de antes, estamos en un 20% a 30% de la capacidad instalada. Hay menores volúmenes para saber cómo va la estación y si se intensifica el invierno ya apostar por casacas, chompas, poleras y buzos, sino tendríamos que seguir produciendo ropa ligera, que se está produciendo de a pocos”, indicó.
Ambos representantes coinciden en que el invierno suele ser la campaña más importante para el sector de confecciones debido al mayor valor de las prendas, pues representan márgenes de rentabilidad superiores frente a ropa ligera.
Mezarina precisó que, por ejemplo, a los productores mayoristas confeccionar una casaca les puede costar alrededor de S/ 50 y esta puede venderse hasta en S/ 120, mientras que producir un polo de verano cuesta alrededor de S/ 18 y máximo se puede vender en S/ 25. Por ello, un invierno menos intenso podría afectar directamente los ingresos de muchas empresas.
“Es más caro también producir para invierno, pero también la rentabilidad es un mayor. Ni para verano, ni para media estación es tan rentable la campaña como sí lo es para invierno”, sostuvo.
Cabe recordar que, según estimaciones del Asociación Empresarial Gamarra Perú, en el 2023 el Fenómeno de El Niño generó un perjuicio de casi el 30% en el nivel de ventas debido a que los productores no esperaban que el clima cálido se mantendría. En tanto, se estima que un año de elecciones siempre afecta entre 10% a 15% a las ventas en Gamarra pues genera un menor consumo.
Más factores que preocupan
Además del factor climático, el avance de este año también dependerá del contexto electoral. Tanto desde la industria como desde Gamarra coinciden en que la incertidumbre política está influyendo en las decisiones de consumo e inversión.
Aunque hay decisiones empresariales que se mantienen en evaluación hasta tener un panorama político más claro, el representante de la SNI precisó qué algunas inversiones de capital que se mantienen pues las empresas ya las tenían programadas y con contratos firmados que deben seguir su curso a pesar del ruido político
“Estamos siendo muy cautos. No obstante, hay empresas que ya programaron sus inversiones con mucha antelación y cuando ya lo hizo no es que pueda cancelarle al proveedor de equipos o de maquinaria, porque en eso ya hay adelantos y contratos firmados. Entonces, hay inversiones en proceso que tienen que seguir adelante y adaptarse a la situación”, refirió.
El temor en el gremio textil, indicó, es que un nuevo gobierno imponga legislaciones laborales aún más rígidas pues la industria necesita flexibilidad para crecer, de lo contrario, muchos negocios podrían volverse inviables.

Otro de los problemas que sigue afectando a la industria es el avance de las importaciones de prendas de bajo precio, especialmente provenientes de Asia, pues han reducido la participación de los confeccionistas peruanos.
“Los productores nacionales solamente tenemos el 15% de participación del mercado interno. Si a nivel nacional se compran 100 polos, solo 15 son de producción nacional y 85 vienen de otros países”, afirmó Mezarina.
Ante este problema -que golpea especialmente a las pequeñas y microempresas- Reaño precisó que muchas compañías vienen apostando cada vez más por el mercado exterior.
De hecho, mientras la producción interna se mantiene débil, señaló que el desempeño exportador mostró una ligera mejora en marzo luego de un inicio de año complicado.
“La parte de exportación siempre ha tenido un mejor comportamiento que el consumo interno. En marzo hemos notado una pequeña recuperación en la exportación de textiles y de vestir, ha sido ligeramente superior y eso contrasta con lo que pasó en enero y febrero, que la exportación cayó en forma importante. Las empresas que quieren desarrollarse sanamente necesitan mirar también el mercado exterior”, dijo.
Por ahora, pese a la incertidumbre, los representantes del sector textil mantienen expectativas de recuperación hacia la segunda mitad del año, especialmente con una mayor claridad política sobre el candidato que sea elegido, lo que permitiría reactivar inversiones y consumo.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.







