
El votante peruano ya no exige únicamente planes que dinamicen al país. Así lo explicó Luis Carranza, extitular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), durante el conversatorio denominado Escenario Político y Perspectiva Económica 2026, a cargo de la Sociedad Nacional de Construcción e Infraestructura (SNCI).
Si bien el impulso a la economía, reducción de pobreza y aumento de la formalidad estará en la palestra de los debates y será pedido por la población, la lucha contra la criminalidad se ha convertido en el filtro final para elegir al próximo presidente.
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Reconfiguración ideológica del electorado
De acuerdo con el especialista, el mapa de las tendencias políticas en el país registra un giro. Recogió, a modo de argumento, los datos más recientes del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y mostró la nueva distribución: el 42% de la ciudadanía se inclina hacia la derecha; el 33%, hacia el centro; y el 26%, hacia la izquierda.
“Antes era más homogéneo. En el centro estaba cerca del 40%; un poco más de 30% a la derecha; y a la izquierda un poco menos del 30%”, explicó Carranza.
A esta descripción de cambio en el perfil del votante le sumó la reconfiguración de sus prioridades: “Cuando hablamos del votante mediano, dónde se sitúe dependerá mucho de los temas que hablen [los candidatos]. Esto está relacionado con temas económicos, pero la parte de seguridad y quién se refleja como mejor candidato, con una posible fortaleza y una eficiencia en el tema de seguridad, va a jugar un rol fundamental”, puntualizó.
En esa línea, identificó que, al menos en los últimos procesos electorales, el comportamiento del votante ha estado marcado más por el rechazo que por la afinidad; es decir, por el antivoto.
Incluso sostuvo que hoy impera un sentimiento de rechazo al Congreso entre la percepción de los ciudadanos.
“El anticongreso está pesando mucho y el votante mediano ya no tiene únicamente una dimensión económica, sino también una dimensión sobre la seguridad. Es el principal problema en varias zonas del país y la apuesta va a ser por aquel que refleje la mayor fortaleza para enfrentar este problema. Ahí sí estamos muy hacia la derecha”, insistió.

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Mejora en indicadores líderes
Pero más allá del pensamiento colectivo, Carranza resaltó que hay señales favorables para la economía. Indicadores adelantados sobre la economía, como la demanda de electricidad, los despachos de cementos y las importaciones de bienes de capital, “impactan en lo que va a ocurrir en los siguientes 12 meses”, dijo.
Asimismo, indicó que lo que las tasas de crecimiento actuales lucen sólidas, “pero en términos de niveles estamos recién superando lo que teníamos en 2022″.
Acotó al respecto: “Los créditos son un elemento fundamental para el crecimiento de corto y largo plazo. Tenemos crecimiento con los últimos datos en torno al 5%, pero donde hay más dinamismo es en crédito y consumo. Y esto tiene que ver con los retiros de los fondos de pensiones, que, esperamos, ya se hayan acabado. Hubo un fuerte impulso tanto en pago de créditos atrasados que tenían los consumidores y, luego, directamente sobre el consumo. Solo veamos las cifras espectaculares de compra de autos que hemos tenido en el 2025“.
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Propuestas financieras
Al analizar el escenario monetario, Carranza advirtió que el debate también está marcado por referencias externas. Estableció, entonces, una comparación:
“La tasa de la Reserva Federal siempre ha sido un benchmark para nuestro banco central. Siempre han sido los niveles a los cuales nos vamos convergiendo en el tiempo. En la última reunión del banco central no se redujo la tasa; se espera que la Reserva Federal termine este año con una tasa entre 3% y 3.25%. ¿Qué debería hacer nuestro BCRP? Ir bajando lentamente a pesar de que ya nuestra inflación está dentro del rango meta“.
Sin embargo, además del diagnóstico, lanzó una cifra para aterrizar su planteamiento:
“Lo que debería hacer nuestro banco central es bajar rápidamente a 3.50%; es decir, 75 puntos o 100 puntos básicos, y esperar a que la Reserva Federal lo baje a lo largo del tiempo, porque en Estados Unidos sí tienen un problema de inflación, mientras que nosotros tenemos una gran fortaleza en nuestra balanza comercial: las exportaciones están boyantes. Los precios de commodities no podrían estar mejor”.
Carranza sugirió también que el BCRP recurra a otra herramienta: la recompra de deuda en moneda extranjera para pasarla a moneda nacional.
“Fue una de las cosas que se hizo en la época del presidente García. Compramos una deuda en moneda extranjera y la pasamos a moneda nacional. De esta manera, lo que hacíamos era generar un aumento de la demanda de dólares localmente, lo que sostuvo nuestro tipo de cambio”, concluyó.

- El dato:
El especialista detectó que, antes, el sector privado empujaba propuestas y marcaba la pauta. Hoy, en cambio, atraviesa una crisis reputacional, asociada a casos de corrupción, lo que debilita su influencia. “Nuestro sector privado ha perdido dinamismo y ha perdido posibilidad de poner temas en agenda. Y eso fue lo que nos hizo grandes hace dos décadas”, manifestó.

Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.








