
Aunque la construcción en Perú acumula, hasta agosto, 16 meses en terreno positivo y una proyección de crecimiento anual del 10.6%, la coincidencia de llegada de El Niño Global y El Niño Costero reajustaría el camino del sector y haría más vulnerable el conjunto de viviendas informales y precarias.
Así lo precisó Guido Valdivia, vicepresidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de la Construcción (Capeco), durante la presentación del último informe económico del gremio.
“El mayor nivel de afectación ocurrirá hacia el primer trimestre [de 2027]. No hemos hecho una encuesta, pero antes ya ha quedado mostrado de cuánto puede ser. [...] El ciclón Yaku, que no era tan grande, significó una caída fuerte de la construcción, seguramente porque nos agarró mucho más desprevenidos”, declaró el especialista.
Pese a que el embate será generalizado, es el sector privado el que posee una mayor capacidad operativa y financiera para complementar al Estado y responder a la emergencia de manera más rápida, económica y segura, subrayó.
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En la “cancha” del empresariado
El privado, sobre todo en minería, agroexportación y construcción, cuenta con un stock sobresaliente de maquinaria pesada, recordó Valdivia. En ese sentido, propuso articular su alquiler inmediato para posicionarlo cerca de los puntos críticos de desborde.
Asimismo, señaló que las cadenas de alimentos, embotelladoras y farmacias cuentan con redes logísticas computarizadas y plantas en casi todas las regiones. Esto permitiría distribuir agua, alimentos y medicinas de forma oportuna mediante compras locales, lo cual evita los costos ineficientes de trasladar insumos desde Lima.
Recomendó, además, emplear billeteras electrónicas y tarjetas para entregar fondos directamente a la población. Sugirió también aprovechar plataformas como Airbnb para hacer efectivos, por ejemplo, bonos de arrendamiento a las familias afectadas.
“Si logramos que haya un involucramiento de obras por impuestos y de recursos del canon, se puede trabajar con una meta mucho más ambiciosa. [...] Hay que utilizar los recursos del canon que están disponibles. Estamos viendo cuánto recurso del canon se puede utilizar para destinarlo a bonos de vivienda y extender los programas regionales y municipales rápidamente. Ahí hay recursos disponibles”, dijo.

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Prevención junto con formalización
El vocero insistió en que sector construcción debe cambiar de paradigma: pasar de la respuesta reactiva a la prevención permanente mediante la ejecución de drenajes pluviales, canales y reservorios en partes altas.
Pero el impacto no se limita a la infraestructura: también alcanza los costos que enfrentan las empresas. Tras la consulta de Gestión sobre si El Niño podría producir un aumento en los precios de los materiales de construcción o costos logísticos ante daños en carreteras y puentes, Valdivia respondió que los precios ya han subido.
“3% es mucho para la construcción. Cierto que no tanto como crecieron luego de la pandemia, pero si se cortan las carreteras vamos a tener problemas en el traslado. En la logística van a incrementar los costos y eso va a reflejar el incremento en los productos finales de la construcción. Se afectan dos cosas: la velocidad de construcción y la logística”.
Otro aspecto que abordó fue la falta de sentido en que el Estado concentre recursos solamente en infraestructura pública y no en algún programa de prevención y reforzamiento de viviendas. Para Valdivia, lo ideal es que la vivienda se integre a planes de desarrollo territorial alrededor de megaproyectos, como el Puerto de Chancay o la Nueva Carretera Central, para garantizar infraestructura segura y de largo plazo.
“Estamos avanzando en el Servicio Nacional de Capacitación para la Industria de la Construcción (Sencico) con una experiencia piloto de bono de reforzamiento estructural y bono de formalización inmobiliario. Lo que queremos es juntar las dos cosas. Porque que si una vivienda no tiene título de propiedad, difícilmente la gente va a poder conseguir dinero para mejorarla. Entonces, identificamos un predio posiblemente riesgoso, analizamos su precariedad física, y si hay que reforzar, hacemos un paquete para formalizar la propiedad, donde es naturalmente que se haya hecho el reforzamiento”, advirtió.
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En suma, la tecnología, la logística y la infraestructura privada ya existen en el país; únicamente se requiere una articulación y un compromiso público-privado para integrar estas herramientas durante el desastre, acotó Valdivia.
“La prevención terminó, porque ya empezaron las lluvias en Piura y eso no va a parar hasta marzo del próximo año”, concluyó.

Redactora de Economía en Gestión. Periodista nacida en Piura, con ocho años de trayectoria profesional y experiencia en edición y corrección de textos.






