
Luego de una temporada de gastos y, ante la llegada de campañas de descuentos como el Día del Shopping, cuidar las finanzas personales se vuelve un tema importante para evitar que una compra afecte el presupuesto de los próximos meses.
Cabe precisar que una oferta no equivale a un ahorro. El beneficio real aparece cuando la compra responde a una necesidad o viene acompañada de la mano de otros factores que no afecten las finanzas.
“El verdadero ahorro ocurre cuando compramos lo que necesitamos, al mejor precio posible y sin comprometer nuestro presupuesto futuro”, señaló Kiara Tello, docente de la Facultad de Negocios de Zegel.
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Por ello, entender conceptos como capacidad de pago, nivel de endeudamiento, fechas de facturación y costos asociados al crédito resulta clave para mantener una buena salud financiera.
“El estado de cuenta de tu tarjeta de crédito es el mejor punto de partida para entender cómo cerraste financieramente el mes. Ahí puedes identificar cuánto consumiste, qué gastos fueron excepcionales y cuánto tienes que destinar al pago de tus obligaciones en las próximas semanas”, mencionó Talia Pazos, líder de la Tribu de Negocios Retail y Canales de Interbank.
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El primer paso es definir un presupuesto antes de ingresar a una tienda física o virtual. Para ello, se deben descontar de los ingresos los gastos fijos, como vivienda, alimentación, servicios, educación, deudas y ahorro. El monto restante representa el límite disponible para compras no esenciales o promociones. Gastar por encima de lo establecido puede derivar en dificultades para cubrir pagos básicos en las semanas siguientes.
Otro punto importante es distinguir entre una necesidad y una oportunidad de compra. Es válido preguntarse si ese producto que se desea adquirir no estuviera en oferta, igualmente se compraría. Si la respuesta es no, el descuento probablemente está impulsando una compra innecesaria.
Antes de decidir, es fundamental comparar precios entre al menos dos o tres tiendas, plataformas digitales o redes sociales. También se debe revisar el precio original y las condiciones de la promoción, pues un porcentaje de descuento no siempre garantiza la alternativa más conveniente.
En caso de usar tarjeta de crédito, es necesario recordar que la línea disponible no es dinero propio, sino un préstamo que deberá devolverse. Cada consumo reduce el margen de crédito disponible para emergencias u otros gastos posteriores.
Asimismo, no solo basta con mirar la cuota mensual. Antes de realizar una compra mediante la tarjeta de crédito, se debe evaluar el costo total, que incluye intereses, tasa de costo efectivo anual, comisiones, seguros y el número de cuotas que afectarán el presupuesto de los siguientes meses.
Por otro lado, pagar solo el monto mínimo de la tarjeta puede mantener el crédito al día, pero deja un saldo pendiente que continuará generando intereses. Por ello, si se va a realizar una compra con tarjeta de crédito, en este escenario, resulta más conveniente pagar el total facturado antes de la fecha límite.
Finalmente, las compras no planificadas deberían deben ser analizadas en unas horas o tomarse un tiempo hasta el día siguiente. Planificar, comparar precios, conocer la capacidad de pago y no convertir los gastos excepcionales en habituales permitirá aprovechar los descuentos sin perder el control del dinero.








