
Según estudios del Instituto Geofísico del Perú, Lima mantiene una elevada probabilidad de registrar un movimiento sísmico de al menos 8.8 grados. El silencio sísmico en el país mantiene vigente la necesidad de preparación en la población ante un eventual terremoto.
Los movimientos registrados en Sudamérica, el de 7.4 en Colombia y de hasta 7.5 en Venezuela, así como el reciente sismo de 7.2 en Ayacucho, han vuelto a poner sobre la mesa la gravedad de estos desastres naturales y ya alerta a la ciudadanía.
La cultura de la prevención resulta muy importante para enfrentar este tipo de emergencias.
Pero también, es importante pensar en cómo enfrentar las siguientes horas del incidente ante diversas limitaciones que puedan presentarse, como el acceso determinados servicios, la cantidad de recursos y dinero disponible. ¿Qué es importante a considerar en materia económica?
La importancia del efectivo en las primeras horas de un terremoto
Un fuerte movimiento sísmico nos obliga a trazar un plan de evacuación hacia las zonas seguras de nuestra área. Ante la prisa del momento, puede que dejemos atrás dispositivos celulares, o no tener la carga de batería suficiente para acompañarnos en las siguientes horas del desastre.
A ello se suma la posibilidad de que un corte de energía provocado por daños en la infraestructura limite temporalmente el acceso a algunos servicios y medios de pago digitales.
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Carlos Valdez, director de la Carrera de Ingenieria de Redes y Comunicaciones de la UPC, asegura que esto es una posibilidad real. “Todo está expuesto a que pueda interrumpirse por razones de desastres naturales. En el norte del Perú, durante el Fenómeno el Niño del 2017, se interrumpieron las comunicaciones, por ejemplo”.
Víctor Orellana, experto en Gestión de Riesgos, reconoce que un terremoto puede afectar lo que se conoce como las líneas de vida, entre ellos, provisión de energía y los sistemas de comunicación. “Son infraestructuras críticas que están expuestas a sufrir daños ante estos desastres”.

Ante esto, agrega, “en tiempos actuales, el dinero en efectivo ya no se utiliza tanto como antes. Es importante considerarlo ante la posiblidad de que los sistemas digitales y financieros puedan fallar durante una emergencia”.
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Según Leopoldo Soto, Head of Fraud Prevention & Co –Founder de Global66, es importante pensar qué puede hacer el cliente de a pie para estar mejor preparado. “Ahí la conversación apunta a la diversificación, tanto en los medios de pago como en dónde se resguardan sus recursos”, sugiere.
Soto sugiere mantener siempre algo de efectivo disponible. “Por más digitalizada que esté nuestra vida cotidiana, ante un desastre de gran magnitud el efectivo sigue siendo el recurso más simple y directo al que se puede acceder sin depender de electricidad, señal o sistemas en funcionamiento. En esos momentos algo tan simple como comprar agua, comida o remedios puede depender de tener disponibilidad inmediata del dinero en la mano”, advierte.

¿Cuánto debemos separar en nuestras mochilas de emergencia?
El comandante Claudio Sáenz, vocero del cuerpo general de bomberos voluntarios del Perú, insiste que la fase más importante para enfrentar estos escenarios resulta la de preparación y contar con dinero en efectivo puede ser de gran ayuda.
Añade que la cantidad de dinero a destinar es facultativa de cada persona. “Sugiero entre 100 y 150 soles, el factor de separar dinero es probable que sea necesario para comprar alimentación, hidratación, medicinas o movilizarse, que dependerá de los servicios que puedan existir”.
El comandante también recomienda una reserva para gastos inmediatos y otra para días venideros. “Parte de la reserva puede ser con monedas o sencillo, puede facilitar la compra o pago de algún servicio que sea esencial y que esté disponible”. No existe una regla que diga el monto exacto, depende de factores como la edad o cantidad de personas en la familia, historial de enfermedades crónicas, entre otros.”

Bachiller en Comunicación Audiovisual en Medios Digitales en la Universidad Privada del Norte (UPN), especializado en Comunicación, Publicidad, Arte y Tendencias.







