
Los ahorros de las personas en bancos, cajas y financieras, hasta ahora libres de impuestos, podrían afrontar una carga desde el próximo año, ¿qué impacto tendría?
El Ejecutivo, además de buscar una mayor formalización de la economía, apunta a fortalecer las finanzas públicas, a hacerlas más sostenibles. Para ello, establecerá un compromiso de no ampliar los gastos tributarios, derogar aquellos que venzan en su fecha de expiración y perfeccionar los demás, según el Marco Macroeconómico Multianual presentado por el MEF (Gestión 31.08.2026).
Uno de los beneficios que vencen el 31 de diciembre del presente año es el de la exoneración del impuesto a la renta a depósitos en el sistema financiero. Hoy, a diferencia de otras alternativas de inversión como fondos mutuos o las acciones en la bolsa, que pagan impuestos sobre la rentabilidad generada, los intereses que rinden al público los ahorros bancarios están exentos de carga tributaria.
En la historia reciente, los depósitos se mantuvieron exonerados del impuesto a la renta. En el 2006 hubo un intento del Gobierno de entonces de gravarlos con una tasa de 5% a los intereses, pero, ante el rechazo del Congreso, tuvo que dar marcha atrás.
Sistema sensible
Ahora, en otro contexto, resurge la posibilidad de retirar a los ahorros la exoneración tributaria.
Sin embargo, el Ejecutivo deberá ponderar la medida si se tiene en cuenta que el sistema financiero es sensible. Las personas abren cuentas bancarias para hacer sus transacciones y también como alternativa de ahorro-inversión para hacer rendir sus excedentes.
En un país de baja bancarización como el Perú, los analistas y ejecutivos del sector no descartan que aplicar un impuesto a los depósitos desincentive, en algunos, el ahorro.
Y no es poco lo que está en juego. En el sistema financiero, a finales del 2025, había 172.6 millones de cuentas de la población adulta, según la SBS. Un año antes, el 57% de las personas, más de 10 millones, tenía este producto. En total, las familias cuentan con S/ 243,000 millones en el sistema financiero.

Impacto relevante
La medida, de prosperar, tendría impacto relevante tanto para los clientes como para las instituciones financieras, sostuvo el gerente de estrategia y finanzas de Financiera Confianza, Víctor Blas.
“La rentabilidad de los ahorros sería menor y generaría pérdida de atractivo, como en los depósitos a plazos, que normalmente se toman y vienen a ser una alternativa de inversión. Muchos bancos pagan pocos intereses, aunque el cliente no es muy consciente de eso. Pero puede percibir que al haber un impuesto que antes no había, sería negativo y causaría malestar”, dijo.
“Retirar esa exoneración seria percibida como negativa porque reducirá la rentabilidad del ahorro. Por tanto, tendría impacto en la inclusión financiera; y un menor rendimiento de los depósitos en un país con bajos niveles de ahorros, podría desincentivar o reducir marginalmente el incentivo a los ahorros y a la bancarización”, recalcó.
Aunado a lo anterior, habría otro efecto de la eventual medida, según otros ejecutivos bancarios. Blas lo resumió así: “Esto podría llevar a una presión sobre las tasas pasivas (alza de las tasas de los depósitos), pues el cliente al ver el rendimiento neto menor por el impuesto, exigiría tasas de interés más altas, lo que, al mismo tiempo, presionaría el costo financiero del banco o entidad financiera”.
Evaluación
Luis Ernesto Marín, partner de Ontier, consideró que hay espacio para revisar la norma y trajo a colación que un sector del mercado de capitales critica que haya un tratamiento diferenciado hacia el ahorro en el sistema financiero respecto de, por ejemplo, las ganancias de capital que obtienen las personas en la bolsa, hoy gravadas con una tasa de impuesto a la renta de 5%.
Si bien señaló que se trata de una evaluación técnica que el Ejecutivo hará sobre gravar los depósitos, reconoció que podría desincentivar el ahorro.
No es extraño que los países apliquen un impuesto a los ahorros. Chile y México, entre otros, lo hacen, refirió Luis Miguel Garrido, asociado principal de Rubio Leguía Normand.
Lo medular en la propuesta será saber si el Ejecutivo considerará la tasa de inflación, de llegar a aplicar el impuesto, pues puede que en algún periodo esta supere el rendimiento nominal del depósito.
La tasa de interés promedio de los depósitos a plazo a un año en bancos es de 3.7%, pero este año la inflación, según el BCR, sería de 3.8%. La tasa impositiva que aplique el Ejecutivo sería de 5% o algo menor, según los consultados para esta nota.
En tal escenario, de bajo rendimiento real, Garrido mencionó que un impuesto resultaría incómodo e incentivaría que el ahorrista busque otro tipo de activo, aunque acotó que probablemente el Gobierno no llegue a establecer dicha carga.
Blas enfatizó que el Ejecutivo debe sopesar una medida de este tipo, pues si bien tiene como objetivo elevar la recaudación tributaria para una mayor solvencia fiscal, puede desincentivar el ahorro formal y la bancarización. Ello contravendría otra de sus metas principales, la formalización de la economía, dijo.

Rentabilidad
“Ya es marginal lo que uno recibe de intereses (por los depósitos) en el banco. Entonces, si a eso le van a quitar un porcentaje (de impuestos), la persona puede pensar: bueno, entonces, ¿para qué guardo mi dinero en el banco? Porque casi no tiene rentabilidad”, manifestó Carlos Arata, socio senior del estudio Muñiz, Olaya, Meléndez, Castro, Ono y Herrera.
En tal sentido, refirió que los ahorristas podrían migrar a esquemas informales de ahorro que ofrecen una mayor rentabilidad y que “la SBS fiscaliza cuando ya han generado problemas”. Además, dichos sistemas no ofrecen una protección como el Fondo de Seguro de Depósitos (FSD), advirtió.
Un grupo de ahorristas también podría ir al mercado de capitales, añadió.
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Tasa de impuesto escalonada
Carlos Arata advirtió que las personas a las que más perjudicaría la aplicación de un impuesto sobre los intereses generados por los depósitos de ahorros serían las de menores ingresos. “Tomando en cuenta lo poco que paga el sistema financiero (en intereses), definitivamente va a afectar más a quien menos tiene”, afirmó.
En tal sentido, refirió que podría analizarse la posibilidad de introducir una tasa escalonada, de forma que el ahorrista comience a pagar el tributo solo una vez que supera un nivel determinado de depósito.
“¿Vale la pena poner en riesgo un sistema financiero que por sí es frágil, altamente concentrado, y que tiene muy poca penetración en el país?”, inquirió.

Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.
Depositantes. Podrían buscar alternativas a los ahorros, incluso esquemas informales.








