
La reciente controversia que involucra al presidente José Jerí y sus encuentros no oficiales con los empresarios chinos Zhihua Yang y Ji Wu Xiaodong —este último con arresto domiciliario, logró incluso visitar Palacio de Gobierno— no solo estremece el panorama político ad portas de las elecciones generales del 2026, sino que también, puede afectar la confianza que posee Estados Unidos sobre Perú.
Para la administración de Donald Trump, China es un rival directo en la pugna por la hegemonía comercial y económica global. Recientemente, la Embajada de Estados Unidos en Perú aseveró que no permitirán a sus “competidores” operar en América Latina, en un contexto marcado por la presencia de capitales chinos en rubros como la minería y logística, como el Megapuerto de Chancay.
Francesco Tucci, docente de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la UPC, comenta a Gestión que, bajo la lógica de Donald Trump en plena competencia estratégica con Pekín, si una reunión no está registrada y se realiza fuera de canales diplomáticos habituales “con ciudadanos chinos percibidos como cercanos a empresas estatales, el Partido Comunista y redes de influencia”, podría interpretarse como un gesto de acercamiento político, búsqueda de favores o predispocisión para ampliar la presencia de China en el Perú, lo que agravaría “la lectura de desconfianza”.
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“La visión de Trump sobre la relación con China y sobre América Latina es claramente transaccional y competitiva: lo que importa no es solo el contenido de los acuerdos, sino ‘con quién se sienta’ cada gobierno y qué señales envía sobre de qué lado está”, relata.
Tucci añade que el gobierno de Donald Trump “tiende a castigar” lo que percibe como doble juego o ambigüedad frente a China, sea con presión comercial, condicionamiento en la cooperación de seguridad o uso instrumental de temas migratorios y económicos.
Estabilidad con expectativas frágiles para Washington
Urpi Torrado, CEO de Datum Internacional, asegura que el Perú no tiene, al menos en el corto plazo, un deterioro significativo de su imagen ante Estados Unidos a pesar del clima político tenso por los encuentros de José Jerí con los empresarios chinos y la sobreoferta electoral por los comicios de abril.
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“Hoy no se observa en el electorado una búsqueda de cambio radical como la que se dio en el 2021. Eso es clave para entender por qué, pese a la crisis política, la imagen del país hacia el exterior se mantiene relativamente estable”, indica a Gestión.
Torrado resalta que para el imaginario ciudadano, Estados Unidos se mantiene como un referente político y económico, y figuras como Donald Trump, tienen una influencia simbólica en el electorado. Nayib Bukele, presidente de El Salvador, también entra a este pedestal.

No obstante, Torrado sostiene que las reuniones clandestinas con Yang y Xiaodong realizadas por José Jerí “no construyen expectativas positivas”, y pueden traducirse en un “voto de rechazo, de protesta” en vez de la adhesión a un proyecto político.
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Vale enfatizar que el mandatario interino no ha disipado dudas sobre las razones detrás de sus visitas ocultas a los empresarios chinos, lo cual ha motivado que desde el Congreso se presenten cuatro mociones de censura. Incluso el primer ministro Ernesto Álvarez, atribuyó al error cometido, propio de “su juventud” y por “caer en una trampa”.
“Mientras no se trabaje ese problema de expectativas, el deterioro de la confianza va a continuar”, apunta Torrado.
Cámaras de comercio cuestionan testimonios de José Jerí
Desde Perucámaras manifestaron su preocupación por las reuniones no oficiales de José Jerí con empresarios chinos, las cuales no han sido esclarecidas, ya que las explicaciones del mandatario interino “resultan confusas y poco convincentes”.
“Cuando esa confianza se ve comprometida, corresponde a todos los actores del sistema democrático actuar con responsabilidad y apego a la Constitución”, manifestó Óscar Zapata, presidente de Perucámaras.
En esa línea, instaron al Congreso a evaluar con serenidad y firmeza si es posible restituir la confianza en el presidente o si debe abrirse una transición constitucional para que el Poder Ejecutivo recupere la legitimidad, porque se compromete la imagen y rumbo del país.
“Lo que está en juego no es una figura política, sino la credibilidad del Estado”, concluyeron.

Periodista con más de 5 años de experiencia en la cobertura de coyuntura económica e informes especiales en prensa escrita y digital.








