
El gobierno de José Balcázar autorizó que la compra de 24 aviones de combate para incrementar la capacidad operativa de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) se realice bajo la modalidad de “secreto militar”, una decisión que cambia la forma en que se concretará el proceso.
La medida fue oficializada mediante el Decreto Supremo N.º 001-2026-DE, publicado en el diario oficial El Peruano y suscrito por el presidente y el ministro del Interior encargado del despacho del Ministerio de Defensa, Hugo Begazo de Bedoya.
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La norma aprueba la Lista General de Contrataciones de bienes, servicios y obras realizadas por las Fuerzas Armadas declaradas de carácter secreto, secreto militar o de orden interno para el 2026.
En el anexo se incluye una contratación vinculada al proyecto de inversión con CUI N.º 2573425, cuyo objetivo es reforzar la capacidad operativa de la FAP.

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¿Qué cambia con el decreto?
La novedad de la norma no es la intención de adquirir aeronaves de combate -un proceso que ya estaba en marcha- sino la modalidad de compra que acaba de autorizar el Gobierno.
Al ser declarada bajo secreto militar, la contratación queda habilitada para realizarse mediante un procedimiento reservado y con negociación directa, lo que significa que no seguirá un proceso de licitación pública tradicional.
En la práctica, esto implica que los detalles técnicos, condiciones de negociación y características de la compra pueden mantenerse en reserva por razones de defensa nacional.
Además, la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas (ACFFAA) podrá negociar directamente con la empresa proveedora cuyo producto cumpla con los requerimientos establecidos por las instituciones militares. En este caso 24 aviones por US$ 3,500 millones.
Hasta la fecha, se conoce que solo el modelo Gripen E/F de Saab cumple con ese requerimiento. Estados Unidos ofrece, mediante Lockheed Martin y a ese mismo precio, solo 12 aviones de combate y aún no se conoce si están dispuestos a cambiar esa oferta. De ser así, también tendrían amplias posibilidades. Por otro lado está el modelo Rafale de Francia, que estaría ofreciendo entre 18 a 20 aviones de combate por ese precio pero con una hora de vuelo de mayor costo.
El especialista en temas de defensa y exdirector de la Escuela de Inteligencia Nacional, Andrés Gómez de la Torre, señaló que la decisión final sobre la compra de aeronaves de combate no solo dependerá de criterios técnicos, sino también del contexto geopolítico internacional.
“La adquisición de los aviones ya estaría entrando en su tramo final, como se anticipó el año pasado, pero ocurre en un escenario geopolítico complejo que puede influir en la decisión”, indicó.
El analista recordó que el actual ministro de Defensa, general Walter Arroyo, se encuentra en Estados Unidos participando en reuniones hemisféricas de seguridad.
“En este momento el ministro de Defensa está en Miami participando en una conferencia entre ministros de Defensa del hemisferio, organizada por Estados Unidos, donde se discute la participación de las Fuerzas Armadas frente a amenazas como el crimen organizado y el narcotráfico”, explicó.
Según Gómez de la Torre, este contexto evidencia que las relaciones estratégicas y la política hemisférica pueden tener peso en la decisión final sobre los cazas.
“Todos esos factores internacionales pueden influir e incluso ser determinantes en el proceso de decisión, porque más allá de la evaluación técnica, también se deben considerar las asociaciones estratégicas y el posicionamiento geopolítico del país”, sostuvo.
Asimismo, señaló que la definición del modelo de aeronave podría evaluarse en instancias políticas del más alto nivel.
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¿Cómo será el proceso?
El mecanismo previsto contempla varias etapas técnicas antes de concretar la compra.
- La FAP evaluará técnicamente los aviones (F-16, Rafale, Gripen)
- La FAP elige el modelo que considera más conveniente
- Envía su informe a la Contraloría para revisión
- Si la Contraloría no observa, se pasa a la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas (ACFFAA)
- La ACFFAA negocia directamente con la empresa fabricante
Sin embargo, hay varias consideraciones para este listo. En principio, fuentes de Gestión aseguran que la FAP ya hizo una evaluación preliminar y ya tiene un modelo elegido, por lo tanto solo restarían los pasos burocráticos.
Si la Contraloría no formula observaciones, el expediente pasa a la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas, que se encarga de negociar directamente con el fabricante elegido.
De esta manera, la decisión técnica recae en la FAP, mientras que el Estado solo habilita el marco legal para cerrar la compra mediante una negociación directa.
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Sin licitación pública
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) precisó en informes remitidos al Ministerio de Defensa que este tipo de contratación está excluida del ámbito de la Ley General de Contrataciones Públicas, debido a que se trata de adquisiciones estratégicas vinculadas a la defensa y seguridad nacional.
Sin embargo, la modalidad de secreto militar no elimina los controles institucionales, ya que el proceso sigue involucrando a entidades como la Contraloría, la ACFFAA y el propio Ministerio de Defensa.
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Compras estratégicas de defensa
Según la norma, estos procesos se realizan dentro del Plan Estratégico de Compras del Sector Defensa 2025-2027, que define las adquisiciones consideradas estratégicas para las Fuerzas Armadas y que pueden ejecutarse tanto en el mercado nacional como en el extranjero.
La inclusión de este proyecto en la lista de contrataciones bajo secreto militar abre el camino para concretar en el breve plazo la adquisición de nuevas aeronaves de combate, una de las principales inversiones previstas para modernizar la defensa aérea del país.









