
La pandemia no solo alteró las bases sanitarias y económicas del Perú, sino que también reveló los problemas de salud mental en la población: la ansiedad y otros trastornos ya son la segunda causa de incapacidad en el país, de acuerdo con la OCDE. La constante exposición a redes sociales en un entorno cargado por la polarización e incertidumbre política abre una oportunidad para tomar un respiro y calmar las emociones, según un reciente estudio urbano promovido por Mallplaza,
El psicólogo social Jorge Yamamoto recordó que no solo el bienestar emocional de las personas está en riesgo, sino también la manera en la que convivimos a diario. Y si a esta ecuación le añadimos el aislamiento provocado por el uso excesivo de smartphones y redes sociales, cada vez estamos más encerrados y perdemos la capacidad de interactuar “para salir de esa cueva”.
A su criterio, la ansiedad se explica, en parte, por la hiperconexión digital y la falta de interacción humana, escenarios que merman el bienestar, la tolerancia e incluso la productividad laboral.
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“El encierro y la adicción a las redes generan ansiedad y hacen que la gente reaccione de manera más negativa. Si no deprime, bajonea. Todo eso pasa en la pandemia de la procrastinación. Se dejan de hacer cosas para hoy porque las queremos hacer mañana”, mencionó a Gestión.

Yamamoto sostuvo que las críticas, agresiones y discusiones constantes, especial e inexorablemente en este contexto de incertidumbre política en periodo electoral, pueden impactar negativamente en la autoestima y el estado emocional, al punto que “si nos enfocamos únicamente en lo negativo, se puede reducir la energía y afectar directamente el desempeño laboral y académico”.
¿Cómo aliviar el estrés emocional?
Claudia Aller, directora de Marketing de Mallplaza, resaltó la necesidad de reconstruir vínculos desde lo simple, a través del diálogo directo en espacios donde las personas puedan coincidir y desconectarse “de nuestras burbujas para volver a encontrarnos”.
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Aller recordó que los peruanos pasamos, en promedio, unas 5 horas al día “pegados al celular”, por lo que “vivimos más en el algoritmo” y evitamos “romper barreras reales”.
Este aislamiento voluntario —prosiguió— demuestra que solo el 7% de los peruanos reconoce que puede confiar en la mayoría de las personas, y apenas el 1% confía en alguien que conoce la primera vez, en datos de la Encuesta Mundial de Valores.
En tanto, Yamamoto recomendó evitar conversaciones que inevitablemente derivan en conflicto —como política, religión o chismes— y priorizar temas que unan y permitan construir soluciones. En particular, consideró que conversar sobre iniciativas económicas, emprendimientos o proyectos comunes puede fortalecer la convivencia.

“No se ha desarrollado la autorregulación emocional. Desde niños debemos enseñar a escuchar, tolerar y controlar impulsos. No es tarde. Esta habilidad también puede entrenarse en la adultez. Poner atención a los temas que nos unen y nos hacen crecer generará mayor bienestar”, concluyó.
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El estudio de Mallplaza demuestra que la base de la autoestima del peruano, en el espectro urbano, se compone: trabajo y perseverancia (53%), honestidad y responsabilidad (25%) y familia (22%). Mientras que en las metas comunes, el 37% prioriza la mejora de ingresos y de negocios, y el 18%, mejorar el carácter y la tolerancia.
Salud mental en el trabajo, ¿cuánta importancia le dan?
Paola Chocano, Partner & Managing Director de Cornerstone Perú, comentó que las empresas han entendido que no se puede hablar de desempeño sostenible sin tomar en cuenta la salud mental; y por ello, 1 de cada 5 la considera como uno de sus principales retos para este año.
“El bienestar emocional impacta en la forma en que los equipos se vinculan, toman decisiones, responden a las exigencias y se comprometen con sus objetivos”, precisó.
Aquí se encuentran sobre el tapete una serie de factores a priorizar por las organizaciones, entre los que destacan: liderazgo cercano y empático, cargas de trabajo sostenibles, una cultura organizacional más abierta al diálogo y espacios de apoyo, sin que se interprete como una debilidad.








