El presidente Donald Trump ha criticado duramente la influencia brasileña sobre la industria cárnica de Estados Unidos. Pero, al mismo tiempo, algunas de sus políticas están ayudando a Brasil, ya que busca reducir los precios de la carne a nivel nacional.
El aumento de los precios de la carne de res son un problema para la administración Trump ya que impulsa la inflación general de los alimentos antes de las elecciones de mitad de mandato. En agosto, el presidente redobló sus esfuerzos para abordar la situación, anunciando que permitiría la importación de hasta 300,000 toneladas de carne molida con aranceles reducidos en los próximos 90 días.
Es probable que la mayor parte de esa carne provenga de Brasil. Para la nación sudamericana, el aumento de la demanda llega en un momento oportuno, ya que enfrenta dificultades en materia de restricciones a las exportaciones por parte de China y Europa. En agosto, EE.UU. se convirtió en el principal comprador de carne de vacuno de Brasil, y el cambio en la política de Trump implica que es probable que esa posición se mantenga en los próximos meses.

“Este cambio será beneficioso para Brasil, muy beneficioso”, afirmó Fernando Iglesias, analista de la consultora Safras & Mercado. “Pero esto no está exento de intereses propios: EE.UU. necesita esta carne ahora más que nunca”.
Los precios de la carne molida al por menor en EE.UU. alcanzaron un récord máximo de nuevo en agosto, según datos gubernamentales publicados el viernes. Los precios han subido debido a la presión sobre la oferta generada por la escasez de ganado en EE.UU. Esta situación ha generado un escrutinio antimonopolio sobre la industria cárnica estadounidense, altamente concentrada y respaldada en gran medida por Brasil.
Trump se ha adelantado a ese escrutinio. Durante los últimos comentarios en la Casa Blanca, criticó duramente el “monopolio” de las empresas cárnicas en EE.UU. y destacó el papel de Brasil en el mercado. Las mayores empresas cárnicas del país son Tyson Foods Inc. y Cargill Inc., junto con JBS NV y National Beef, ambas de propiedad brasileña.

Pero tras bambalinas, Trump se reunió con el multimillonario brasileño Joesley Batista el 20 de agosto, justo un día antes de anunciar la flexibilización de los aranceles a la importación de carne de res, según una persona familiarizada con el asunto que pidió permanecer en el anonimato debido a la confidencialidad de la información. Batista es uno de los miembros más prominentes de la familia fundadora del gigante cárnico JBS. La reunión fue reportada inicialmente por The Wall Street Journal.
La Casa Blanca no hizo comentarios.
J&F SA, la sociedad holding de los Batista, declinó hacer comentarios. Los hermanos Batista también tienen inversiones en Pilgrim’s Pride Corp., que realizó la mayor donación individual al comité inaugural de Trump para 2025.
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Si bien la reunión de JBS tuvo lugar justo antes del anuncio, la administración Trump llevaba semanas dando señales de que estaba estudiando formas de controlar los precios de la carne de vacuno y ayudar a los ganaderos estadounidenses.
La decisión de bajar los aranceles estadounidenses a algunas importaciones de carne molida se produce mientras Brasil se enfrenta a obstáculos en otros mercados. China ha colocado cuotas a importaciones de carne de res de Brasil para proteger a los agricultores y productores nacionales. Mientras tanto, la Unión Europea ha endurecido las normas sobre el uso de antimicrobianos en la ganadería, lo que dificulta el cumplimiento por parte de los exportadores brasileños.

Si bien la reducción arancelaria estadounidense para 300,000 toneladas de carne de res también está disponible para otros proveedores, se espera que Brasil domine en el campo. Analistas de XP Inc. estiman que el país podría cubrir dos tercios del total.
Brasil también suministra un tipo de carne magra que escasea en EE.UU., según afirmó Wagner Yanaguizawa, analista de Rabobank.
La medida de reducción arancelaria “llega en un momento muy oportuno, ayudando a aliviar la presión sobre los exportadores brasileños derivada de la disminución de las ventas a otros mercados importantes”, dijo Felipe Fabbri, analista de Scot Consultoria.







