
Los gobiernos de América Latina están impulsando una amplia reconfiguración de sus políticas energéticas y fiscales, advirtiendo que el aumento de los precios del petróleo debido a la guerra en Irán amenaza la estabilidad regional.
El presidente de República Dominicana, Luis Abinader, anunció en una transmisión el domingo un ajuste “responsable” de los precios internos de los combustibles para proteger las finanzas públicas. También pidió a las empresas adoptar el trabajo remoto y exhortó a un mayor nivel de conciencia ciudadana para optimizar el consumo de combustible.
Advirtiendo que el aumento genera una carga fiscal creciente que podría “poner en riesgo la sostenibilidad” del Estado, la administración de Abinader se prepara para subsidiar fertilizantes por 1,000 millones de pesos (US$ 17 millones) y redirigir 10,000 millones de pesos para reforzar programas sociales.
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Las declaraciones de Abinader reflejan un giro más amplio en la región, mientras líderes de distintos sectores políticos enfrentan las consecuencias de la volatilidad energética global.
“No porque nuestra economía tenga debilidades, sino porque enfrentamos un shock externo de gran magnitud”, afirmó.
Si bien el gobierno asumirá gran parte del esfuerzo, los ciudadanos deben prepararse para ciertos “sacrificios”, incluyendo presiones al alza en los costos de electricidad y alimentos, dijo Abinader.
En Chile, el presidente José Antonio Kast dijo en una entrevista con La Tercera que “no se pueden mantener las cosas como están si el precio del petróleo se duplica”.
Rechazando lo que calificó como “salidas populistas”, Kast indicó que utilizará su autoridad ejecutiva para ajustar el mecanismo de estabilización de precios de los combustibles (MEPCO). Enmarcó las medidas como parte de una “cultura de responsabilidad” necesaria para enfrentar una “crisis fiscal” ya existente, ahora agravada por el conflicto global.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, tomó la delantera en la región el sábado al señalar en X que los precios subsidiados de la gasolina ya no pueden sostenerse y comenzarán a alinearse con los niveles internacionales.
“No sé podrá generar subsidios a la gasolina”, dijo Petro. “Si ésta aumenta en el precio internacional también subirá en Colombia”.
En un giro estratégico, Petro afirmó que las utilidades de la petrolera estatal Ecopetrol se destinarán a financiar fertilizantes subsidiados en Colombia, trasladando el apoyo estatal desde el surtidor hacia el sector agrícola. Los subsidios al diésel se limitarán exclusivamente al transporte de carga, agregó.
En toda América Latina, estos cambios señalan que la era del combustible financiado por el Estado está llegando a su fin para dar paso a la supervivencia fiscal, en medio de una guerra en Irán que ha dejado casi cerrado el estrecho de Ormuz, un punto crítico por el que normalmente fluye el 20% del petróleo mundial. Los precios del crudo se han disparado, con el Brent subiendo 55% desde que comenzaron las hostilidades el 28 de febrero.








