
La transición energética disparó la demanda por cobre y puso a la minería en el centro de la asignación de capital global. En ese escenario, Latinoamérica compite no solo entre países de la región, sino con nuevas jurisdicciones que buscan posicionarse como proveedoras del metal rojo. Así, la discusión sobre reglas para atraer esa inversión, los modelos de crecimiento vía fusiones y adquisiciones, y los cuellos de botella en exploración y permisos cobran mayor brillo que antes, bajo la perspectiva de EY sobre Perú y el panorama global.
Paul Mitchell, Líder Global de Minería y Metales de EY, afirmó que la competencia por capital minero sumará un jugador de peso en los próximos años: Estados Unidos. Para el experto, el eventual desarrollo de proyectos como la mina Resolution anticipa una nueva ola de iniciativas en ese país.
“Otro lugar (además de América Latina) donde se prevé un gran desarrollo del cobre es Estados Unidos. Cuando se apruebe la mina Resolution, prevemos que se aprobarán otras minas”, señaló a Gestión.
En su visita a Lima para el Simposio - XVI Encuentro Internacional de Minería, organizado por la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), consideró que tal giro obliga a Sudamérica a replantear su estrategia. No se trata solo de competir con Chile o Argentina, sino de igualar condiciones de una economía que ofrece infraestructura consolidada y seguridad jurídica.
“Perú necesita ser un lugar atractivo para invertir capital. Desarrollar una mina hoy cuesta casi US$ 10,000 millones, y cuando se invierte esa cantidad de dinero, hay que asegurarse de algunas cosas”, advirtió.
Entre esas condiciones, Mitchell destacó que la concesión de permisos debe ser oportuna y sencilla, pero sin que eso signifique relajar la responsabilidad ambiental o social de las mineras.

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M&A minero: adiós a los “megadeals”, ¿qué viene?
El apetito por crecer en cobre se mantiene, pero la vía para hacerlo está cambiando. Tras operaciones que no prosperaron o enfrentaron bloqueos gubernamentales, Mitchell prevé que las grandes fusiones entre las denominadas mineras “majors” pierdan tracción.
“Creo que se producirán en el segmento de empresas más pequeñas del mercado. No creo que ocurran en el segmento de grandes empresas”, afirmó.
El ejecutivo de EY remarcó que las restricciones regulatorias pesan cada vez más en deals de gran escala. Recordó que la oferta de BHP por Anglo American no tuvo éxito y que la propuesta de Glencore fue bloqueada por Canadá.
“Las grandes operaciones de fusiones y adquisiciones necesitan aprobación y, a menudo, son rechazadas. Para que una transacción funcione, habrá que hacer concesiones”, explicó.
Frente a eso, ganan terreno los joint ventures para financiar expansiones de operaciones existentes, como la alianza entre Lundin Mining y BHP en Argentina. Mitchell anticipa que este modelo se replicará para las ampliaciones que demanda el mercado.

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Exploración: el futuro está debajo de las minas actuales
Para Mitchell, la exploración greenfield (nuevos proyectos desde cero) pierde espacio y el capital se concentra en brownfield (en zonas aledañas a actuales operaciones). Desde su punto de vista, las próximas grandes minas de cobre ya fueron descubiertas, dejando espacio ahora principalmente a exploración para expansiones.
Así, remarcó que el crecimiento de la oferta regional dependerá de extender la vida de activos como Quellaveco y Antamina.
“Va a ser necesario mucha exploración de terrenos aledaños para respaldarlas. Ya hemos visto un gran aumento en Chile, y Perú va un poco rezagado, pero creo que ya llegará”, apuntó.

En ese sentido, destacó que la operación de la mina de cobre Quellaveco, bajo el control de Anglo American; y la mayor estabilidad en Las Bambas crean condiciones para acelerar esa exploración.
Mitchell subrayó que los descubrimientos nuevos vendrán de empresas junior y emprendedores, no de “majors”. Por ese motivo, planteó incentivos tributarios específicos: permitir deducir gastos de exploración contra otros ingresos y aplicar menor carga impositiva al vender el proyecto, como forma de premiar el mayor riesgo asumido.
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Permisos: el reloj corre y América Latina pierde atractivo
Los plazos para aprobar proyectos siguen siendo el principal cuello de botella en las inversiones mineras en el mundo y América Latina.
“En términos globales, actualmente se tarda, en promedio, 19 años en aprobar una licencia minera, y el desempeño de Chile es muy lento. Así que Perú necesita asegurarse de contar con un entorno más favorable”, remarcó Mitchell.
Bajo tal escenario, precisó que los requerimientos del sector minero no pasan por flexibilizar estándares ambientales o sociales. “Decir que debería hacerse más rápido no significa que se les deba permitir saltarse las normas ambientales. No significa que no deban obtener la aprobación de los propietarios tradicionales”, aclaró.
En ese sentido, subrayó que la propuesta es tener procesos con plazos fijos y tramitación en paralelo. Sin esa certeza, refirió que proyectos de US$10,000 millones difícilmente priorizarán a América Latina, sobre todo, cuando el 60% de los proyectos de inversión sufren sobrecostos y, en esos, el sobrecosto promedio es de 40%.

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Regulación: estabilidad antes que tasas bajas
Para movilizar inversiones de esa magnitud, Mitchell recalcó que el factor determinante es la predictibilidad del régimen fiscal y el estado de derecho. “Si una empresa invierte tanto dinero, no se puede cambiar la ley a mitad del proyecto. Debe haber certeza. Significa que tiene que ser estable”, subrayó.
Así, el especialista destacó que Latinoamérica ya entendió la importancia de no expropiar activos, un error que sí cometieron algunos países ricos en petróleo.
“Necesitas saber que ese activo no te será quitado ni transferido a otra persona. No podemos permitirnos eso en la industria minera. Sería la ruina”, sentenció.

Agregó que el riesgo país minero se ha reducido en los últimos dos años en Chile, Perú, Argentina y México. “Cuando un país da pasos importantes y se vuelve más atractivo, se genera una tensión que obliga a los demás a hacer lo mismo. Todos necesitamos ser un poco más atractivos que Chile”, concluyó.
La infraestructura logística, energética e hídrica, junto con la disponibilidad de mano de obra y proveedores globales como Komatsu o Caterpillar, completan las variables que definen dónde aterriza el capital.
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