
Este miércoles 12 de agosto se inauguró la CADE Educación 2026 bajo el lema “Enseñar para aprender: La ruta urgente para transformar la educación”. Autoridades, empresarios y especialistas académicos revisaran la agenda educativa a favor de los escolares y la productividad del país; ello, en un contexto marcado por el alcance de la inteligencia artificial en la cotidianidad y por la amenaza del fenómeno El Niño de gran intensidad.
Gonzalo Galdós, presidente de IPAE Acción Empresarial, advirtió que desde hace 15 años el Perú arrastra una crisis educativa, la cual, a pesar de los diagnósticos y conclusiones, no se ha visto aplicada por los Gobiernos de turno.
“No es un fracaso de la conversación, es un fracaso de la ejecución”, afirmó en la apertura de la CADE Educación realizada en el Colegio de Ingenieros del Perú.
No obstante, asegura que ahora “se ha recuperado el optimismo y la confianza”, y se espera que en este quinquenio se fije un plan que trascienda el tinte político. La CADE Educación 2026 irá hasta este jueves 13 de agosto.
Prioridades por agendar
Para el nuevo gobierno, y especialmente la cartera de Educación liderada por el ministro José Antonio Chang, la educación peruana enfrenta un doble reto: recuperar los aprendizajes fundamentales como entender lo que se lee y el razonamiento matemático, así como reducir la brecha entre las habilidades con las que los estudiantes terminan el colegio y las que se necesitan para conectar con el nivel superior y el mercado laboral, de acuerdo con Marcela Benavides, presidenta de CADE Educación 2026.
Benavides recordó que 1 de cada 3 niños de cuarto de primaria no comprende lo que lee, mientras que solo el 11% de los alumnos de 5 año de secundaria logra un nivel satisfactorio de comprensión lectora, lo que alimenta una “crisis de oportunidades, baja productividad y crecimiento social”.
José Carlos Saavedra, economista principal de APOYO Consultoría, cuestionó la alta rotación política —20 ministros de Educación en los últimos 10 años— que se traduce en la carencia de un plan que trascienda el periodo de gobierno y dijo que antes de la pandemia, el Perú había conseguido una mejora sostenida en los indicadores de aprendizaje.
Como ejemplo, señala que el porcentaje de alumnos de segundo de secundaria con nivel satisfactorio en matemática pasó de alrededor de 10% en 2015 a cerca de 20% antes de la pandemia.

“Algo estábamos haciendo bien. Perú destacó como uno de los países que más estaba mejorando, pero con la rotación ministerial, los resultados se deterioraron”, señaló.
Recomendó al ministro Chang y su equipo técnico modificar la manera en que se evalúa y remunera a los docentes, ya que “el ascenso dentro de la carrera magisterial debe estar vinculado con el desempeño efectivo en el aula y con los resultados educativos”.
“Para la carrera magisterial es importante evaluar mejor al docente, que se aplique a primaria, secundaria y vincular esa evaluación en el aula con su ascenso. Hay que verlos en acción frente a sus alumnos. Eso solo se hace en educación inicial”, anotó para Gestión.
La urgencia de El Niño
Respecto a infraestructura, Benavides alertó que El Niño del 2017 afectó gravemente alrededor de 500 colegios, y lamentablemente, el que se prevé para noviembre “puede ser mucho más fuerte”.
Saavedra planteó evaluar mecanismos de participación privada para la operación y mantenimiento de la infraestructura educativa, sin trasladar a privados la prestación del servicio educativo, lo que fijaría contratos de largo plazo con metas específicas que condicionarán el pago del Estado según los estándares de mantenimiento cumplidos. Uno de estos mecanismos sería Obra por Impuestos, por ejemplo.
Ambos coincidieron en que El Niño es un riesgo adicional para el sistema educativo ya golpeado por las brechas de infraestructura —30% de las aulas de educación básica en riesgo de colapso, 1 de cada 5 alumnos estudia en un local que requiere demolición y en el área rural, se redujo de 26% a 22% el total de colegios con los tres servicios básicos (agua, luz y desagüe)—.
“No solamente se convierte en una crisis de la infancia educativa, sino de salud y también de vivienda, porque hay desplazamiento”, concluyó Saavedra.







