
El alza récord en los precios del oro, la plata y el cobre le dio un nuevo impulso a los planes de Compañía de Minas Buenaventura. Este escenario de altos precios no solo fortalece la posición financiera de la empresa, sino que abre una ventana de oportunidad para acelerar la definición de sus proyectos emblemáticos de cobre y extender el horizonte de sus operaciones tradicionales.
En entrevista con este medio, Leandro García, gerente general de Buenaventura, analizó las decisiones operativas que toma la empresa ante este escenario de mercado y las prioridades de inversión que marcarán el paso de la firma.
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Inversión de US$ 500 millones
De acuerdo con la minera peruana, el presupuesto de gasto de capital (CAPEX) para este año se mantendrá dentro de la guía pública de entre US$ 385 millones y US$ 415 millones (de los cuales entre US$ 200 millones y US$ 220 millones corresponden a sostenimiento). Sin embargo, donde sí elevarán la inversión es en el presupuesto de exploración, con un incremento cercano al 30% para capitalizar el ciclo favorable de precios.
“Los buenos resultados y la mayor caja no justifican por sí solos acelerar desembolsos sin rigor técnico. La inversión debe responder al avance real de ingeniería, permisos y ejecución. Sí nos permiten evitar restricciones financieras y capturar oportunidades de alto retorno, como la exploración”, afirmó García.
A la par, según la minera, estas cotizaciones están cambiando la planificación en yacimientos maduros como La Zanja. La empresa viene reevaluando depósitos de material que antes no resultaban pagables, lo que permitirá ampliar los límites del tajo abierto y extender su vida útil mientras avanzan los estudios de la fase subterránea.
“Revisamos zonas que habíamos dejado como material sin valor. Hoy, esos depósitos tienen leyes que flotan positivamente con el mercado, dándonos más tiempo y flujo para financiar la cartera que viene en línea de tiempo”, detalló el ejecutivo.
Ajustes en San Gabriel y Trapiche
En el frente de construcción, San Gabriel (Moquegua) representa el desarrollo aurífero más cercano de la compañía. Durante el escalamiento operativo (ramp up), la minera adecuó su meta de producción para este año a 30,000 onzas de oro, frente a las 50,000 onzas previstas en el plan inicial. Durante el segundo trimestre, la unidad produjo cerca de 2,800 onzas de oro e inició su comercialización.
Según la empresa, la medida responde al tiempo necesario para estabilizar los sistemas de filtrado de relaves y optimizar las tasas de recuperación en planta, proyectando la estabilización plena hacia el 2027. “Mantenemos firme la meta ajustada de 30,000 onzas para este año. Resolver los retos técnicos del filtrado y la recuperación exige ajustes precisos, pero el avance de la planta es constante”, señaló García.

Por el lado del cobre, el proyecto Trapiche (Apurímac) demanda una inversión estimada de US$ 2,000 millones. De acuerdo con la firma, recientes hallazgos de minerales primarios obligaron a reestructurar la ingeniería para no limitar el potencial del yacimiento, apuntando a iniciar producción hacia el periodo 2033-2034. Ante la magnitud del capital, la administración evalúa incorporar un socio estratégico.
“Trapiche exige una escala distinta y unos US$ 2,000 millones de inversión. Evaluamos incorporar un socio para compartir el riesgo de construcción, pero nuestra intención clara es mantener la operación del activo”, sostuvo el gerente general.
Exploración vs. compras caras
La cartera de crecimiento de Buenaventura contempla en paralelo los estudios de prefactibilidad en Sulfuros de Coimolache, La Zanja y el proyecto polimetálico El Algarrobo (Piura).
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Asimismo, la operación de Yumpag obtuvo recientemente la autorización para elevar su ritmo de procesamiento de 1,000 a 1,200 toneladas por día. En esa misma línea, la mina subterránea de El Brocal (Pasco) incrementará su throughput diario de 11,500 a casi 12,000 toneladas en promedio
Para sustentar este crecimiento orgánico sin recurrir a fusiones o adquisiciones (M&A), la minera decidió incrementar en 30% su presupuesto de prospección en sus unidades en operación. La razón obedece a que, en el contexto actual, los proyectos de terceros en venta se encuentran sobrevalorados.
Dentro de este impulso exploratorio, la compañía tiene puestas sus fichas en nuevos hallazgos prometedores: en la zona de Tambomayo avanza con el proyecto Mayra y la veta Mariana, mientras que en la zona de Yumpag destaca el potencial del cuerpo mineralizado Anahí.
“Sostener la producción aumentando reservas en zonas donde ya tenemos planta e infraestructura es económicamente mucho más eficiente que salir a comprar proyectos de terceros en un mercado donde los activos están muy caros por el precio de los metales”, enfatizó el CEO.

Buenaventura rumbo al 2040
En el plano estratégico, la minera remarca que sus proyecciones de volumen responden a una visión de largo plazo trazada hacia el año 2040, diseñada para sostener un mix equilibrado entre metales preciosos y cobre.
“Hacia el 2040, buscamos posicionar a Buenaventura entre las 50 mayores mineras del mundo por capitalización bursátil, y en el mercado de la plata la meta es ubicarnos dentro del top 5 a nivel global. Trabajamos para consolidar de forma constante una producción de 220,000 onzas de oro, 22 millones de onzas de plata y 130,000 toneladas de cobre fino. Eso es a largo plazo”, afirmó García.
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Esta etapa de maduración de proyectos coincide con la celebración de los 30 años del listado de la empresa en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE).
“Ser la primera minera latinoamericana en cotizar en Nueva York nos dio una vitrina global, pero sobre todo nos exigió adoptar los más altos estándares de gobernanza y control de costos”, agregó el ejecutivo.
Con la caja fortalecida por el ciclo de cotizaciones y las prioridades de inversión redefinidas, Buenaventura entra a una fase decisiva: consolidar la transición hacia proyectos de mayor volumen de cobre mientras maximiza el retorno de sus activos en operación.








