
El reciente proyecto de Ley de Presupuesto del sector público para el año fiscal 2027 enciende las alarmas en el sector de viviendas de interés social (VIS). Según la propuesta del Poder Ejecutivo, los recursos totales que se asignan para financiar los bonos de vivienda se reducirían en más de la mitad el próximo año.
Solo para el Bono Familiar Habitacional (BFH) -subsidio clave dirigido a las familias de menores recursos bajo el programa Techo Propio-se plantea un presupuesto de S/ 436 millones en 2027, lo que representa un 54% menor a los más de S/ 1,000 millones que se establecieron en el Presupuesto Institucional de Apertura (PIA) de 2026.
Esta drástica reducción cortaría una tendencia de tres años consecutivos en los que el presupuesto inicial del BFH se mantuvo cercano o por encima de los S/ 1,000 millones.
En tanto, aunque el Bono del Buen Pagador (BBP), enfocado en el crédito Mivivienda, tendría un leve crecimiento a S/ 85 millones para el inicio del 2027, el monto sigue siendo menor al nivel otorgado en 2025.
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¿Qué implica esto?
Para Guido Valdivia, director ejecutivo de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), esta reducción inicial resulta preocupante, especialmente, porque el Gobierno de Keiko Fujimori no ha tomado al rubro de vivienda como uno de los temas a priorizar, pese a que su plan sostenía que eran programas críticos.
En medio de esto, advirtió Valdivia, el próximo año, el país enfrentará una mayor necesidad de subsidios habitacionales para reconstruir las viviendas dañadas por el inminente Fenómeno de El Niño (FEN).
“Hay una contradicción entre lo que se está señalando y lo que se está realmente otorgando. Además hay un asunto adicional: el próximo año vamos a tener una mayor necesidad de subsidios para reconstruir las viviendas a raíz del FEN. No solo nos deberían dar lo mismo que el 2025, sino más considerando esta demanda adicional, que es una que tiene valores unitarios mayores, pues los bonos de reconstrucción son de un mayor monto”, comentó a Gestión.
Capeco no fue el único gremio que objetó la decisión. La Confederación de Desarrolladores Inmobiliarios del Perú (Codip) coincidió en que, antes de iniciar su Gobierno, la presidenta generó expectativa al sector sobre una propuesta para desarrollar 1.25 millones de viviendas durante el quinquenio.
“Esta señal presupuestal realmente va en contra de lo que había sido una de las metas planteadas por el Gobierno (...) Nos sorprende mucho esta cifra porque realmente teníamos una gran expectativa y, con ello, se le va a quitar un dinamismo y se va a poner un freno muy grande al sector inmobiliario, que es el que está sustentando buena parte del buen crecimiento del PBI este año”, sostuvo José Salardi, Director Ejecutivo de Codip.
En esa línea, la menor disponibilidad de subsidios no solo impacta en el número de familias que accederán al subsidio. Milton Von Hesse, exministro de Vivienda, señaló que las variaciones en el presupuesto del BFH también pueden perjudicar las decisiones de las empresas inmobiliarias y constructoras que desarrollan los proyectos.
Según indicó, una empresa que evalúa construir un proyecto de 200, 500 o 1,000 viviendas debe tomar esa decisión considerando que el bono es el mecanismo que estimula la demanda. Si la inmobiliaria considera que los recursos no la acompañarán, puede detener el proyecto.
“Las empresas invierten con una mirada de largo plazo. Cuando ven estos vaivenes, rompes una tendencia, haces que las empresas constructoras o inmobiliarias privadas pierdan la confianza en el instrumento y, por lo tanto, ya no se animan a seguir. Cuando haces un proyecto habitacional relacionado a Techo Propio o a Fondo Mivivienda, lo planificas en varias etapas. Entonces, si sabes que ni siquiera vas a poder cumplir con la primera etapa, mejor ya no te metes y después cuesta mucho retomar”, explicó.

¿Por qué no se fija un presupuesto multianual?
La reducción en la asignación de los bonos revive un debate en el sector: la ausencia de un presupuesto multianual. Actualmente, el Estado asigna presupuestos iniciales insuficientes y los va ajustando de forma reactiva a lo largo del año mediante transferencias adicionales de recursos.
Jose Luis Nolazco, docente de la Facultad de Economía de la Universidad de Lima, consideró que sí podría ser mejor un esquema multianual con una lógica similar a la usada en concesiones de infraestructura o proyectos de inversión pública donde las decisiones requieren horizontes de largo plazo.
“Una alternativa sería establecer una meta plurianual de vivienda social a cuatro o cinco años, con una bolsa comprometida de recursos para el BFH y mecanismos automáticos de actualización. Esto permitiría mayor predictibilidad para las empresas constructoras, menores costos financieros, planeamiento de nuevos proyectos VIS, mayor producción de suelo urbano formal y reducción gradual del déficit habitacional”, comentó.
Según Capeco, el presupuesto inicial idóneo debería ser de al menos S/ 2,000 millones anuales para comenzar a acortar la brecha habitacional, cuya meta debería apuntar a la creación de 200,000 viviendas nuevas y 50,000 viviendas mejoradas anualmente.
Al recortar los fondos a niveles cercanos a los S/ 500 millones, el cierre de la brecha quedará limitado, teniendo en cuenta que el déficit habitacional del país es de dos millones de viviendas, siendo 500,000 cuantitativas y 1.5 millones cualitativas, advirtió CODIP.
“Se demandaba recursos por cerca de S/ 15,000 millones en materia de subsidios anuales, pero si en realidad ya no lo vamos a tener tardaremos muchos más años en salir de este problema. A la larga, seguimos dejando espacio para que la informalidad siga avanzando y seguimos con un problema estructural serio en el país”, indicó Salardi.
Pero, ¿por qué se frena la propuesta de un presupuesto multianual? Von Hesse precisó que, actualmente, existe una limitación, pues no hay un marco legal que permita formular el presupuesto bajo esa modalidad. Pero indicó que se podría establecer una política a largo plazo.
“Como política pública permanente debería haber una señal del Ministerio de Vivienda de que esto es una prioridad. Así como su presupuesto de inversiones es un monto que más o menos se repite todos los años, también debería ser formulada la de los bonos familiares habitacionales como una política de largo plazo. O sea, tiene que ser estable en el tiempo porque sino las empresas van a perder la confianza en el mecanismo y luego la inversión que acompaña estos bonos se va a retraer y, al final, el gran afectado va a ser el ciudadano”, refirió.
¿Qué más se podría plantear?
El representate de Capeco resaltó que existen al menos tres fuentes para que los recursos no dependan solo de las decisiones que se adopten cada año. Apuntó a una política que permita incrementar progresivamente los subsidios.
“Creo que tiene que haber una política clara respecto a que la cantidad de bonos, el cual tiene que ir creciendo de manera progresiva. Te diría que hay tres fuentes (de financiamiento). Si crece el presupuesto general de la República, el propio presupuesto que asigna el Ministerio de Vivienda tiene que ir creciendo progresivamente de una manera al menos proporcional”, indicó.
Otra está relacionada con modificar progresivamente la manera en que se invierte en agua, pues si se asigna más en recursos a vivienda, se podrían lograr que el promedio del costo de una conexión de agua vaya bajando.
Consideró que también se podrían crear programas regionales o municipales de vivienda que otorguen subsidios con las reglas que establezca el MVCS.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.







