
El Gobierno propone una política de “cielos abiertos” para liberalizar el transporte aéreo, lo que permitirá que más aerolíneas operen en el país con menos restricciones. Si bien el proyecto presentado por la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) ha obtenido respaldo del sector, aún quedan puntos pendientes por resolver.
La iniciativa de la autoridad adscrita al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) permitiría que las aerolíneas puedan operar rutas, definir frecuencias de vuelos y ofrecer capacidad según la demanda del mercado, sin que esto dependa de acuerdos entre Estados.
Pese a considerarlo un avance, los principales operadores aeroportuarios -Lima Airport Partners (LAP), Aeropuertos del Perú y Aeropuertos Andinos del Perú- señalaron que la propuesta solo formaliza prácticas que ya existen y sin cambios más profundos como permitir vuelos interregionales sin pasar por Lima.
Pero esto no es lo único que quedaría pendiente en la propuesta. Si bien apoyan la liberalización, los gremios advirtieron que una política de “cielos abiertos” podría no rendir todos sus beneficios si no viene acompañada de mejoras en infraestructura, gestión administrativa y costos operativos.
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Problemas en infraestructura
Peter Cerdá, vicepresidente regional de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), precisó que la infraestructura aparece como uno de los principales “cuellos de botella” para la industria aeronáutica en el Perú.
Aunque uno de los objetivos de los cielos abiertos es potenciar aeropuertos secundarios, fuera de Lima, el representante del gremio resaltó que la mayoría de estos terminales se saturan con apenas dos o tres aviones en plataforma.
“Queremos ver más conectividad fuera del aeropuerto Jorge Chávez porque va a ayudar a las ciudades, pero eso tiene que ir de la mano de más infraestructura. Nos encontramos con la problemática del aeropuerto Chincheros (Cusco) que ya tendría que estar construido y está muy demorado, pero también tenemos que ver los otros aeropuertos en el país. Si queremos crear más conectividad, la infraestructura tiene que desarrollarse ahora”, comentó a Gestión.
Cerdá recordó que, en el caso de Lima, el terminal que se diseñó para 12 millones de pasajeros, terminó tardando cerca de dos décadas en ampliarse.
La IATA estimó que el Perú debería atender entre 26 y 32 millones de pasajeros al año hacia 2030 y alrededor de 40 millones hacia 2035. Para ello, indicaron, la infraestructura debe estar lista antes de que aparezcan los problemas de hacinamiento.
A su turno, el presidente de la Asociación de Empresas de Transporte Aéreo Internacional (AETAI), Carlos Gutiérrez, coincidió con el problema en infraestructura. Según indicó, muchos aeropuertos de provincia no permiten operaciones simultáneas porque los terminales ya colapsaron con el volumen de pasajeros, como son los casos de Arequipa, Piura y Cusco.
No se trata solo del espacio. Gutiérrez recordó otras limitaciones operativas como la falta de iluminación nocturna en algunos aeropuertos, que recién se ha ido corrigiendo en destinos como Talara.
Aunque el representante de la AETAI precisó que esto no impediría que la política de “cielos abiertos” se aplique, sí sería una barrera para que se desarrolle totalmente.
“Creo que se puede tener listo e ir avanzando con la política, pero evidentemente tienes que saber que si te quedas con lo que tienes ahora en infraestructura, no se va a aprovechar al 100% está liberalización. Por eso (la política de “cielos abiertos”) también tiene que ir de la mano con una mejora de la infraestructura a nivel nacional”, resaltó.

Al problema de infraestructura se suma la lentitud en los procesos administrativos. El representante de la IATA sostuvo que no basta con emitir lineamientos si no se cambian también las normas y los procesos administrativos que permitan aplicar esa política en la práctica.
Según Cerdá, varias aerolíneas han pedido más frecuencias o nuevas rutas en mercados donde ya existen acuerdos, pero que la autoridad ha sido lenta en aprobarlos.
“Podemos impulsar “cielos abiertos”, pero la parte administrativa tiene que venir de la mano”, afirmó,
¿TUUA podría ser un problema para esta política?
Otro obstáculo que impediría que la política de “cielos abiertos” se aproveche plenamente es la Tarifa Unificada de Uso de Aeropuerto (TUUA) que se cobra a los pasajeros en transferencia en Lima.
El vicepresidente de la IATA advirtió que, aunque se apruebe un marco regulatorio moderno, si operar en el Aeropuerto Jorge Chávez sigue siendo costoso, las aerolíneas no expandirán sus operaciones.
En ese sentido, recordó que ya se han perdido siete destinos internacionales como consecuencia de esta tarifa, pues el 50% del tráfico en Lima corresponde a pasajeros en tránsito. De ese modo, si las aerolíneas no pueden llenar sus aviones por los altos costos, terminan por cancelar rutas.
¿Cuándo podría estar lista la medida?
Respecto a los plazos, Gutiérrez, de la AETAI, subrayó que el actual es un gobierno de transición y que el proyecto debería avanzar con rapidez, pues en unos meses cambiaría la administración y, con ello, las medidas propuestas.
El éxito de la política, indicó, dependerá también de que el MTC, la Cancillería y el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) actúen de forma coordinada.
Si la implementación de nuevos acuerdos se canaliza solo a través de tratados bilaterales que requieren luz verde del Congreso, el proceso podría demorar pues “hay ejemplos de convenios que han tardado más de 15 años en aprobarse”.
Por ello, consideró clave que se utilicen mecanismos más ágiles, como memorandos de entendimiento entre autoridades aeronáuticas, que ya existen y han sido usados en otros países.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.








