
El Estado peruano y su administración a cargo están muy lejos de ser confiables para sus ciudadanos. Así lo reveló la edición 2026 del Barómetro de Confianza de Edelman, compartido en exclusiva con Gestión, lo que refuerza un resultado visto también el año previo.
Esta es una diferencia importante con la apreciación que reportan los encuestados en torno al sector empresarial. En esta nota, algunas razones para entender este hallazgo.
Vale recordar que el índice de confianza de Edelman se mide por tres niveles, que van del 1 al 100, en porcentaje, donde un valor mayor representa una mejor nota: Desconfianza (1-49), Neutral (50-59) y Confianza (60-100) en empresas, gobierno, medios y ONG.
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Empresas gozan de más apreciación ciudadana
El Barómetro de Confianza de Edelman 2026, que encuestó a 33,938 personas en casi 28 países del mundo, también le puso foco al Perú. Pese a una ligera mejora respecto al año pasado, nuestro país, en general, desconfía de distintas instituciones (subió de 37 a 45%), ubicándose en la región por debajo de México (57%), Brasil (56%), Argentina (50%), Colombia (49%).
En detalle, los ciudadanos confían más en sus empleadores y empresas, es decir, el sector privado, que en el gobierno de turno.
Si bien la confianza en el gobierno creció 11 puntos, se mantiene en el nivel de desconfianza con 32%. En el lado opuesto, el respaldo a empleadores (76%) es el único que se mantiene en nivel de confianza. La confianza en empresas le sigue en el segundo lugar, ubicándose en nivel neutral (57%).
“Es esperable (el resultado). Son ya más de 10 años con problemas de estabilidad en el sector público. Nos sobran casos de corrupción de funcionarios, mal funcionamiento de instituciones y baja meritocracia. Por allí se explica lo que señalan los encuestados”, sostuvo.

Otro hallazgo vinculado a lo anterior, que también destaca Edelman, que se ha ampliado la brecha de confianza institucional promedio entre los peruanos de ingresos más altos en comparación a los e ingresos bajos. Ahora son 21 puntos de diferencia, mientras que en 2025 eran 15.
De hecho, para la población de bajos ingresos, ninguna institución, incluidas las empresas, pueden ser vistas como competentes o éticas. Aunque aquí, el peor ubicado es, de lejos, el gobierno con un score de 76% y 43% para las consultas por cuál es “menos competente” y “no ético”, respectivamente.
“Los encuestados perciben más cercanas a las empresas que al Estado, que suena más etéreo, a pesar de ser quien brinda los servicios públicos (...) En los últimos años hemos visto un nivel de deterioro importante, especialmente en salud, seguridad y educación. Antes no eran excelentes, pero ahora se ha debilitado todo eso”, enfatizó.
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¿Los sectores más confiables?
En otra parte de su reporte, Edelman hace un ejercicio muy interesante: medir la confianza por tipo de rubro económico, dentro del sector privado.
Así, de acuerdo con la consultora, los peruanos mantienen un nivel de confianza importante en 14 de los 17 sectores industriales analizados. Hay 4 que resaltan: Tecnología, Energía, Hoteles y Hospitalidad; y Manufactura. Todos registraron más de 60 %, excepto 3: Retail, Redes Sociales y Servicios Profesionales, que se ubicaron en el nivel neutral.

“Si dentro de retail, por ejemplo, incluimos a los pequeños comercios, donde no necesariamente abunda el trabajo formal, podríamos entender el resultado. Eso afecta las condiciones del trabajo. En el lado contrario, sectores como Tecnología y Energía son más estables en ese sentido”, detalló.
Por su parte, Saito consideró que influye también la sensación ciudadana de cuáles son los rubros más dinámicos en años recientes en el ofrecimiento de nuevas oportunidades laborales, así como de rotación y liberación de vacantes.
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Amenazas a la confianza motivadas por hechos externos
El estudio de Edelman también resalta otra cuestión relevante: los fenómenos que podrían afectar la confianza de los peruanos en sus instituciones, y especialmente, sus empleos. Esto indiferentemente si se trata del Estado o sector privado.
En ambos casos los porcentajes de alarma reportados son altos: 69% para conflictos comerciales y 74% para un enfriamiento económico. Tanto Saito como Sícoli creen que detrás de ello hay un análisis que ambos choques externos tienen precedentes muy recientes.

“La pandemia fue muy cruda en el Perú y costó recuperarse de ella. Eso golpeó a muchos sectores económicos. El tema arancelario comercial igual: con la guerra Rusia-Ucrania, entre la falta de fertilizantes y la política, subieron los precios. Son efectos cercanos aún”, refirió Sícoli.
Saito, por otro lado, indicó que puede haber un vínculo entre la desconfianza en el gobierno y su potencial capacidad de respuesta ante un agravamiento de ambos fenómenos. Sin embargo, no cree que habrá que ser tan pesimistas.

Periodista económico con más de 5 años de experiencia en el rubro. Conductor de "En Clave Económica" de Diario Gestión en YouTube. Licenciado en Comunicaciones por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Cubro temas vinculados a proyectos de inversión público y privada en más de una modalidad y hago seguimiento a diversos sectores económicos.







