
La demanda de gas licuado de petróleo (GLP), el combustible más consumido por la mayoría de hogares peruanos y, prácticamente, la cuarta parte del parque automotor local, además de la industria, mantiene un crecimiento sostenido. Para abastecer al Perú, se debe importar más de un 40% de ese producto.
Hasta fines del 2025, según cifras del Ministerio de Energía y Minas (Minem), la demanda nacional de GLP era de 71,000 barriles en promedio diario (bpd).
Este año, de acuerdo con una evaluación de la Gerencia de Políticas y Análisis Económico (GPAE) del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), la demanda de ese combustible ha aumentado en un 7% en comparación con el 2025.
El crecimiento se ha dado, a pesar del golpe ocasionado por la rotura del gasoducto de Transportadora de Gas del Perú (TGP) por donde se transportan los líquidos de gas natural que provienen del yacimiento de Camisea.

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Insumo para GLP se contrae
En el Perú una parte de esos líquidos de gas natural se destina como insumo para la producción de GLP por parte de Pluspetrol, la principal empresa que lo provee al mercado nacional.
Pero, mientras la demanda de GLP crece, su oferta nacional declina. De acuerdo con el último reporte de Perupetro, la producción de líquidos de gas natural en abril del 2026 alcanzó los 55,704 barriles en promedio diario (bpd), volumen 14% menor que hace un año atrás.
De esa forma, entre enero y abril últimos la explotación de ese recurso alcanza un promedio anual de 63,093 bpd, volumen que resulta inferior en 12.33% respecto a igual periodo del 2025 (71,973 bpd).
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Importación crece imparable
La producción nacional de GLP en el Perú alcanzó para abastecer el 100% de la demanda interna hasta el 2008. A partir del año 2009, el crecimiento del consumo superó la capacidad de refinación local, obligando al país a importar volúmenes adicionales.
Así, entre los años 2018 y 2020 el crecimiento sostenido de la demanda llevó a un incremento gradual del 10% al 20% de las importaciones, las que luego representaron entre 20% a 30% en los años 2021 - 2025.

Según el “Estudio Económico sobre la Informalidad en la Comercialización de GLP Envasado”, elaborado por Gerens, en el interior del país, Ayacucho por ejemplo multiplicó por diez su consumo de ese combustible en la última década.
A noviembre del año pasado, según el último reporte del Minem, la demanda alcanzó los 71,000 bpd: la producción local de GLP llegó a 42,000 bpd, por lo que se debió importar 29,000 bpd para satisfacer el consumo. Es decir que la importación representó el 41% aproximadamente.
Un reporte semanal de Osinergmin hasta la primera quincena de mayo refiere que actualmente el Perú está importando un volumen aún mayor, de cerca de 30,000 barriles diarios de ese carburante. La importación crece imparable.
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Evolución de precios
Según ese mismo informe del organismo regulador, el precio mayorista del GLP llegó a nivel de Pluspetrol a S/ 4.53 por galón hasta la primera quincena de mayo, por encima del precio de referencia internacional, equivalente a S/ 3.28 por galón.

A escala minorista, el estudio refiere que el precio de ese gas envasado (el balón de gas que usan los hogares) subió este año en 0.28% respecto al 2025, y en 5.70% respecto al 2024, y desde abril último se viene incrementado en forma constante, afectando sutilmente el precio promedio minorista hacia el alza.
A la vez, el precio minorista promedio del GLP vehicular, que ahora está en S/ 7.65 por galón, si bien es menor que el pico de S/ 10.50 por galón de marzo, aún está por encima de los S/ 6.50 que se comercializaba en enero, es decir que 17.69% más alto que a inicios del año.

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¿Qué pasa si aumenta su importación?
Consultado por Gestión sobre el tema, el exdirector general de hidrocarburos del Minem, Erick García Portugal, explicó que la producción nacional de GLP ayuda a que en el país se apliquen precios de paridad de exportación de ese producto, que son menores que los de importación.
Sin embargo, si la demanda sigue creciendo y continúa cayendo la producción de insumos para el GLP, el experto avizoró que en un escenario en que tuviéramos que importar el 100% de ese producto, lo haríamos a un precio más alto, que incorporaría los costos de seguros y fletes.
A su turno, Arturo Vásquez, exviceministro de Energía, refirió que como en el Perú no se ha invertido en exploración por nuevas reservas de gas, es previsible que la producción del insumo para el GLP siga reduciéndose, por la declinación natural de los reservorios de Camisea, hasta ponernos en riesgo de ser netos importadores.
Incluso de darse esta situación, el especialista advirtió que se abriría otro problema, más allá del impacto en el precio: la falta la logística para poder recibir y almacenar mayores volúmenes de GLP para la zona de mayor consumo en Lima.
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“No tenemos logística. No tenemos sistemas de almacenamiento descentralizados para manejar el GLP importado y hay un cuello de botella logístico, que se ha advertido luego que se produjera la emergencia en ducto del gas de Camisea”, aseveró.
Refirió además que hoy, por el conflicto en Medio Oriente, hay muchos buques que han dejado de priorizar recaladas de cargamentos de combustibles a Sudamérica para privilegiar otros destinos en países desarrollados.
Todo esto, anotó, significa que, de ser netos importadores, podríamos estar expuestos, no solo a alzas de precios de ese producto, sino a un desabastecimiento del mismo.
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Comunicador social. Estudió en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, e Inglés en la PUCP. Diplomado en Economía y Finanzas en la Universidad de Esan. Labora actualmente como analista económico especializado en industrias extractivas, energía y transportes en el diario Gestión.







