
Más que sumar nuevas hectáreas o incorporar cultivos, Valle y Pampa decidió cambiar el foco de su estrategia. La agroexportadora peruana concentrará sus próximos esfuerzos en fortalecer su operación mediante mejoras orientadas a ganar eficiencia y reforzar su competitividad. ¿Cómo ejecutará ese plan?
La respuesta llegará de la mano de una nueva agenda de inversiones. En la segunda mitad del 2026, Valle y Pampa destinará alrededor de US$ 3.5 millones para fortalecer su operación actual, con iniciativas enfocadas en infraestructura para trabajadores, mejoras en los procesos productivos y la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas que eleven la eficiencia del negocio.
La estrategia se apoya en tres pilares: eficiencia operativa, calidad y personas.
Las inversiones también alcanzarán el frente agrícola y tecnológico. La agroexportadora optimizará su pool varietal, desarrollará nuevos sistemas de trazabilidad en tiempo real e incorporará analítica avanzada e inteligencia artificial para mejorar la gestión de procesos vinculados a calidad, logística y cadena de frío.
“Nuestro principal enfoque es maximizar la competitividad de su operación hoy”, señaló Miguel Bentín, gerente general de Valle y Pampa, en entrevista con Gestión.

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Valle y Pampa acelera inversiones para fortalecer su operación
A detalle, la agroexportadora optimizará el pool varietal de las 600 hectáreas de arándanos de Family Farms Perú —empresa del Grupo Valle y Pampa— mediante el recambio de 84 hectáreas de la variedad Eureka Sunrise por Eureka Gold. Estas mejoras acompañarán la maduración de los campos, con lo que la empresa proyecta producir entre 12 y 13 millones de kilos este año, pese a que alrededor del 35% del campo aún se encuentra en su segundo año de desarrollo. Con ello, el grupo mantiene la expectativa de alcanzar e incluso superar las 18,000 toneladas de producción en 2027.

Asimismo, continuará fortaleciendo la investigación para perfeccionar su mix varietal, avanzará en la expansión del cultivo de granada a través de Agrícola San Gallán y seguirá desarrollando productos de mayor valor agregado, además de explorar nuevos canales para el mercado local.
La agenda también contempla la implementación de sistemas de trazabilidad end-to-end en tiempo real, la incorporación de analítica avanzada e inteligencia artificial, así como la optimización de procesos vinculados a calidad, logística y cadena de frío.
“Valle y Pampa no prevé incorporar nuevos cultivos a su portafolio. Sin embargo, su área de investigación y desarrollo mantiene la evaluación permanente de nuevas alternativas, aunque todavía no existe una decisión concreta sobre su incorporación”, sostuvo.
Valle y Pampa evalúa planta empacadora para integrar su operación
El fortalecimiento de la operación actual es solo el primer paso de la estrategia de la agroexportadora. La siguiente apuesta apunta a la integración operativa hacia adelante, con la que busca asumir un mayor control sobre el proceso de empaque.
“Nuestra inversión más importante dentro de los próximos tres años probablemente sea la integración operativa hacia adelante”, adelantó Bentín.
Como parte de ese plan, Valle y Pampa evalúa construir una planta empacadora propia, que le permita integrar a su operación el proceso de empaque, actualmente desarrollado con el apoyo de terceros.
La iniciativa demandaría una inversión modular estimada entre US$ 6 millones y US$ 12 millones, y la decisión sobre su ejecución se tomaría dentro de los próximos dos años. La futura instalación tendrá capacidad para procesar el 100% del volumen producido por la empresa.
En paralelo, la agroexportadora analiza la ubicación que ofrezca la mayor eficiencia logística para el proyecto. En esa evaluación, el puerto de Pisco cobra protagonismo y la expectativa de la compañía es que, en el futuro, se convierta en su principal punto de salida para las exportaciones.







