
La australiana Condor Energy presentó ante Perupetro S.A. la solicitud para convertir el TEA 86 —su proyecto offshore (mar adentro) en la cuenca de Tumbes, que apunta a producir gas natural— en un Contrato de Licencia formal. El movimiento llega tras absorber el 20% que mantenía su socio estadounidense Jaguar Exploration, consolidando así el 100% del acuerdo antes de dar este paso regulatorio.
La contraprestación se realizará mediante acciones de desempeño sujetas a aprobación en junta de accionistas, prevista para el 19 de junio de 2026, y solo se convertirán en acciones ordinarias si Perupetro aprueba la conversión del contrato.
“La presentación de la solicitud del Contrato de Licencia marca un hito importante para Condor y refleja el significativo trabajo técnico y comercial completado en el bloque“, destacó Serge Hayon, director gerente de Condor Energy.
El bloque, ubicado en aguas de entre 50 y 1,500 metros de profundidad frente a las costas de Tumbes, alberga seis prospectos de petróleo —Bonito, Caballa, Raya, Raya West, Salmon y Tiburón— que, según estimaciones de la empresa, podrían concentrar hasta 3,374 millones de barriles de crudo en el escenario más favorable.
Asimismo, el campo gasífero Piedra Redonda, ya descubierto en aguas someras (de poca profundidad), contiene un volumen estimado de 1,003 billones de pies cúbicos de gas natural, según cálculos de la consultora RISC. Condor señala la alta demanda regional de gas y la cercanía a la costa como factores que favorecen la comercialización de este yacimiento.

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Condor Energy consolida bloque offshore en Perú y acelera búsqueda de socios
El ejecutivo destacó que la consolidación al 100% amplía materialmente la exposición neta de la empresa a la cartera de exploración y brinda mayor flexibilidad estratégica para avanzar en conversaciones de asociación con actores de la industria.
“Hemos establecido un creciente portafolio de prospectos y oportunidades de alto impacto dentro de un sistema petrolero probado, junto con el descubrimiento de gas de Piedra Redonda, que ofrece una posible vía hacia desarrollo futuro y generación de flujo de caja”, afirmó.
La compañía completó el programa de trabajo técnico del TEA antes del plazo previsto, incluyendo el análisis de información del subsuelo y de imágenes sísmicas del fondo marino. Estos trabajos permitieron identificar más de 20 zonas con potencial para encontrar petróleo y gas en la cuenca.
Si Perupetro aprueba la transición, el Contrato de Licencia establecerá el marco regulatorio y un programa de trabajo definido para avanzar hacia la perforación de pozos exploratorios y las actividades de desarrollo, además de proveer la tenencia de largo plazo necesaria para el financiamiento del proyecto.
Condor adelanta que ya mantiene conversaciones estratégicas con participantes de la industria de cara a la siguiente fase.
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Tumbes podría tener gas natural en cuatro años
La inversión en exploración de petróleo y gas en Perú arrastra una tendencia a la baja: en los dos primeros meses del 2026, el desembolso llegó apenas a US$ 0.55 millones, frente a US$ 1.43 millones del mismo período del año anterior, según Perupetro.
En ese contexto, los Convenios de Evaluación Técnica (CET) —previos a la exploración— se convirtieron en la vía que empresas como Condor Energy y Jaguar Exploration usaron para mantener presencia en el bloque offshore LXXXVI, frente a las costas de Tumbes.
Tras completar los trabajos del CET —que incluyeron reprocesamiento sísmico y estudios de gabinete sobre las 483,637 hectáreas del área— ambas compañías confirmaron a Gestión que solicitarían avanzar hacia un Contrato de Licencia de exploración. El CEO de Jaguar, Julio Jimeno, anticipó que ese contrato implicaría hasta siete años de trabajo en fases, con perforación de al menos uno o dos pozos, y estimó que la producción de gas natural del campo Piedra Redonda podría comenzar en cuatro años.
Como parte de la reorganización previa al nuevo contrato, Jaguar cedió su 20% de participación a Condor a cambio de acciones, convirtiéndose en accionista de la australiana. La decisión respondió a una lógica comercial clara: con un único titular, el proyecto resulta más atractivo para potenciales socios e inversionistas que ya habrían mostrado interés en sumarse a la etapa de exploración.
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