
El empleo en Lima Metropolitana siguió creciendo en los primeros meses del 2026, pero con señales de deterioro en el mercado laboral, según datos del último informe técnico del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
De enero a marzo, un total de 5.70 millones de ciudadanos se mantuvieron empleados (es decir, con algún tipo de trabajo reportado), aumentando en 4.7% la población ocupada en la capital. Sin embargo, el empleo adecuado crece menos y el de baja calidad (subempleo) repuntó tras casi un año y medio en negativo.
En detalle, el reporte del INEI muestra que, en el primer trimestre del 2026, el empleo adecuado alcanzó a 3.71 millones de personas en Lima. Aunque creció 6.6% más que hace un año, su avance viene a un menor ritmo que en meses previos.
Anteriormente, en los trimestres móviles previos, el empleo adecuado venía creciendo a tasas de entre 7.8% y 8.5%. Incluso, durante el 2025, crecía a doble dígito, con un avance de 11.9% en el promedio anual.
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En contraste, en estos primeros meses del 2026, el subempleo -que es el empleo de menor calidad por bajos ingresos o por menos horas trabajadas de las deseadas- mostró un repunte al romper con la tendencia de caída observada desde hace más de un año.
Solo entre enero y marzo, la población subempleada creció 1.1%, llegando a un 1.98 millones de personas en la capital. Se trata del primer incremento del subempleo tras las constantes caídas que venía reportado desde octubre del 2024.
Aunque el subempleo por horas -de personas que trabajan menos de lo que quisieran- continuó cayendo en 2.3%, el avance se vio impulsado por trabajos con ingresos insuficientes. Durante el verano, el subempleo por ingresos creció 1.9% representando a 1.64 millones.

¿Por qué repuntó el subempleo?
Aunque el repunte en el subempleo total recién se reflejó al cierre del primer trimestre del 2026, el subempleo por ingresos viene creciendo progresivamente desde fines del 2025, precisó Paola Herrera, economista del Instituto Peruano de Economía (IPE). Esto, indicó, refleja que está aumentando el número de trabajadores que, si bien tienen empleo, reciben ingresos más bajos que la canasta mínima de consumo.
Una de las razones detrás de este avance es el reingreso de jóvenes al mercado laboral en condiciones menos favorables.
“Ya son tres meses seguidos en los que viene aumentando el empleo juvenil, luego de más de tres años de caída. Sabemos que los jóvenes, en general, reciben ingresos más bajos que el resto de la población, entonces, podría estar vinculado a que más jóvenes están entrando al mercado laboral, pero lo hacen con ingresos más bajos, lo que empuja el subempleo por ingresos”, explicó.
Pero no serían solo los jóvenes los que terminaron cayendo en el subempleo durante estos meses. En general, los trabajadores con mayor nivel educativo están ingresando a empleos de baja productividad, indicó Guillermo Boitano, director de la carrera de Economía de la Universidad de Lima.
“El subempleo por ingresos crece más entre trabajadores con educación universitaria en 21.1%, lo que apunta a la sobrecalificación personas con estudios superiores ocupando puestos de baja productividad porque el mercado formal no los absorbe”, indicó.
Esto, apuntó, refleja un problema estructural, pues con una informalidad nacional del 70%, gran parte del crecimiento económico no se traduce en empleos de calidad.

Boitano señaló que parte de la desaceleración en la creación de empleos adecuados responde a factores macroeconómicos con una proyección de crecimiento del PBI que se ha moderado y una inversión privada muestra señales de cautela.
“Estamos en un contexto de desaceleración macroeconómica. A esto se suma que el sector Servicios, que concentra el 55.4% de los ocupados en Lima, creció apenas 1% en empleo total, y que la importación de bienes de capital solo avanzó 9.3% en el primer trimestre, su tasa más baja tras cuatro trimestres de crecimiento a doble dígito, señal de una inversión privada más cautelosa en año electoral”, sostuvo.
Además, resaltó que gran parte del empleo en Lima se genera en segmentos de baja productividad. Más del 59% de los trabajadores se concentra en empresas de 1 a 10 trabajadores, donde predominan menores ingresos y alta informalidad.
En esa línea, Herrera, del IPE, coincidió en que el avance del subempleo también viene vinculado al desempeño de sectores y empresas donde predominan condiciones laborales más precarias.
“Hay trabajadores que están ingresando a empresas más pequeñas, donde en promedio se gana menos. Eso también explica por qué el subempleo por ingresos empieza a aumentar”, dijo la economista
Otro factor detrás del aumento del subempleo es la presión sobre los ingresos reales, indicó Herrera. Aunque los salarios continúan creciendo, lo hacen a un menor ritmo que en meses anteriores, lo que limita la mejora en la calidad del empleo.
“Los ingresos siguen creciendo, pero se han desacelerado. Es consistente con un escenario donde el empleo adecuado avanza menos y el subempleo comienza a aumentar”, señaló.
Adicionalmente, un factor que también sería relevante es el encarecimiento del costo de vida. Con una inflación de 3.8% en Lima, el umbral de ingresos necesario para cubrir la canasta básica aumenta, lo que hace que más trabajadores queden clasificados como subempleados, aun cuando sus ingresos no hayan caído en términos nominales.
Hacia adelante, ambos especialistas coincidieron en que la tendencia podría mantenerse, aunque sin un deterioro abrupto. Por ahora, el crecimiento económico proyectado para el 2026 sería insuficiente para mejorar de manera sostenida la calidad del empleo.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.








