
Perú ha sido durante mucho tiempo el país con la inflación más lenta entre las grandes economías de América Latina. Pero por estos días, enfrenta una nueva prueba: la crisis interna del gas natural amenaza con aumentar los precios al consumidor.
La nación andina atraviesa una de sus emergencias de gas natural más graves luego de que una fuga en un gasoducto clave detuviera los envíos desde los campos de Camisea, en la región sureña de Cusco, que suministran prácticamente todo el gas natural de Perú, la segunda fuente de electricidad más grande del país.
El racionamiento está afectando a las industrias como la manufactura y el transporte, que dependen de energía barata. Muchos están optando por combustibles alternativos, que son más caros. Esto podría afectar rápidamente el bolsillo de los peruanos.
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“En el corto plazo hay un aumento” en la inflación, dijo Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research en Perú. Dos semanas sin una producción normal de hidrocarburos también podrían ralentizar el crecimiento anual entre 0.1 y 0.2 puntos porcentuales, añadió. El gobierno prevé un crecimiento del 3.2% este año.
La crisis del gas natural se suma a otros factores que acelerarían la inflación en Perú en marzo: el fenómeno meteorológico El Niño, aumentos en los precios del petróleo, y el inicio del año escolar, que generalmente eleva los costos.
En conjunto, se prevé que la inflación mensual se acelere a más del 1%, afirmó Perea. Esto representa un aumento respecto al 0.69% de febrero, que ya superó las expectativas debido al aumento de los precios de los alimentos relacionado con las fuertes lluvias. En términos interanuales, los precios al consumidor aumentaron un 2.21% el mes pasado, rompiendo una racha de más de un año por debajo del 2%, el punto medio de la meta del banco central.

Hasta que se repare el ducto, lo cual, según el operador del mismo, podría tardar hasta 14 días, las autoridades han ordenado priorizar el uso doméstico. Las exportaciones de gas natural han sido suspendidas y lo que queda se está destinando principalmente a surtir hogares, transporte público y servicios de salud.
Aun así, se prevé que el aumento sea temporal. Los precios deberían volver a niveles normales en los próximos meses y cerrar 2026 en torno al 2.5%, afirmó Perea.
Tarifas de los taxis se disparan
Los taxistas figuran entre los más afectados por el racionamiento de gas natural. Las estaciones de servicio no les venden gas natural para vehículos. Muchos usan gasolina más cara, cuyo precio subió 2 soles (US$ 0.59) por galón durante la última semana, un aumento del 13%, según Ricardo Ávila, gerente de Estudios Económicos de Scotiabank.
Se prevé que las tarifas de taxis suban un 10%, aunque su peso en la inflación general es solo de entre el 1% y el 2%, dijo Ávila. Otras alternativas de combustible también están al alza ante el aumento global de los precios del petróleo debido a la guerra en Irán. En Lima, la capital, el diésel subió un 4.8% durante la última semana, mientras que el GLP, que la filial local de Pluspetrol dejó de producir después de la fuga, aumentó un 0.55%, según datos de la petrolera estatal Petroperú.
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Las presiones externas también hicieron que el sol peruano, una de las monedas más estables de la región, se depreciara más allá de 3.40 por dólar esta semana, un nivel no visto desde octubre pasado.
Los economistas consultados esperan que el banco central mantenga su tasa de interés en 4.25% en su reunión de la próxima semana. La tasa de Perú es de las más bajas de América Latina y es ligeramente superior a la tasa de fondos federales de EE.UU., normalmente considerada como un piso para las economías de mercados emergentes.
“Menos mal que estos choques nos toman en un momento en el que la economía está bien”, dijo Perea. “Hay espacio de maniobra por el lado fiscal y por el lado monetario”.








