
Está vía es considerada uno de los principales puntos estratégicos del comercio global de petróleo, por donde transita cerca de una quinta parte del suministro mundial con más de 20 millones de barriles de petróleo diarios. Ahora, la reciente tregua permitirá reiniciar el tránsito comercial.
En los últimos días el crudo ya venía mostrando caídas, después de semanas en las que la cotización llegó a superar los US$ 110 por barril.
Con las nuevas expectativas, los precios futuros del Brent retrocedieron hasta cerca de los US$ 90 por barril en Londres, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se desplomó a unos US$ 85, según reportó Bloomberg.
Estos recientes ajustes resultan relevantes para el mercado peruano debido a su alta dependencia de la importación de petróleo. Como se recuerda, según datos del Ministerio de Energía y Minas (Minem), más del 70% de los combustibles derivados del petróleo que se consumen en el país proviene del extranjero.

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¿Veríamos una próxima caída de precios en el Perú?
Si bien la tregua en Medio Oriente ha generado una reacción positiva en los mercados, la cotización aún continuará en incertidumbre, señaló el exviceministro de Energía y Minas, Pedro Gamio.
“Con estas idas y venidas con Estados Unidos en cualquier momento pueden volver a la beligerancia. Entonces, la caída del precio [del crudo] es una situación temporal, pero no tenemos la certeza de que ya hemos salido de la guerra”, comentó a Gestión.
Por ahora el escenario resulta más positivo que el que se vivía hace unas semanas, cuando se estimaba que en este segundo trimestre la cotización del petróleo podría mantenerse por encima de los US$ 110 por barril si se continuaba con el conflicto.
Aunque la caída internacional del crudo podría generar presiones a la baja en los precios locales, que esto termine materializándose dependerá de que estas cotizaciones se mantengan a la baja o estables por un periodo prolongado, indicó Erick García, exdirector general de Hidrocarburos del Minem.
“Podríamos estar viendo de a pocos la bajada de los precios en el país, pero no me adelantaría hasta que por lo menos en una semana más este precio se regularice o siga bajando. De ser así, en un par de semanas podríamos ver no solo la caída del precio del petróleo, sino la caída ya del precio final [al consumidor]”, sostuvo.
De lo contrario, el efecto podría diluirse rápidamente ante nuevos conflictos. García precisó que el traslado de estos ajustes no se da automáticamente en el mercado peruano pues la importación de los combustibles suele programarse con 15 o 20 días de anticipación.
Recordó que la configuración de los precios de los combustibles depende de varios factores, desde la logística de importación hasta la estructura de costos internos.
“Tienes el precio ex planta (mayorista) que lo ve el regulador, Osinergmin. A eso se agrega seguros, flete, margen comercial, también el impuesto al rodaje y el IGV; así sale el precio final. Algunos quieren comparar [nuestros precios] con los de otros países, pero no todos tienen los mismos impuestos que en Perú, que está en cerca del 20%”, explicó.

El reto para el próximo Gobierno
Más allá de la coyuntura, la actual situación evidencia una debilidad estructural del sector hidrocarburos en el Perú. Actualmente las cifras oficiales de Perupetro indican que la producción nacional de petróleo promedió alrededor de 44 mil barriles diarios en 2025, muy por debajo del nivel del consumo. Se estima, según la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH), que existe una demanda interna de más de 250,000 barriles diarios en el país, la cual es cubierta principalmente por importaciones.
Pero, el país no siempre tuvo este nivel de dependencia. Un informe del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) recordó que en el 2000 el consumo de crudo nacional de las refinerías era superior al del importado, con una participación de 57% en el abastecimiento de refinerías, que cayó a solo 26% en 2024.
“Hace algunas décadas llegamos a tener producción suficiente, incluso teníamos un excedente que exportábamos. Llegábamos a 200,000 barriles diarios de producción, básicamente en la selva norte, pero también por un importante aporte de Talara, tanto offshore como onshore”, indicó Gamio.
En ese sentido, el especialista consideró que aún existe capacidad para revertir parcialmente esta situación: “Si se atendiera el problema del oleoducto norperuano, donde el principal tema es la seguridad, podríamos pasar -incluso- los 120,000 barriles diarios, reactivando la actividad en los lotes que tienen reservas probadas en la selva norte”.
Solucionado ese problema de seguridad y con una gestión adecuada de Perupetro, Gamio estimó que el Perú podría producir poco más de la mitad de lo que se demanda a diario.
Estas limitaciones vinculadas a infraestructura, seguridad y gestión serán parte del desafío que deberá enfrentar el próximo gobierno, indicó García.
“Un reto para el nuevo Gobierno será cómo incentivar más exploración de hidrocarburos, tanto de petróleo como de gas natural, porque tenemos recursos y deberíamos explotarlos, pero somos muy dependientes de las importaciones”, sostuvo.
Uno de los principales problemas identificados, añadió, es la falta de planificación en el sector hidrocarburos, a diferencia de lo que ocurre en el sistema eléctrico, pues no existe una hoja de ruta clara para el desarrollo de infraestructura clave, como gasoductos o almacenamiento de combustibles.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.








