
Los extorsionadores propagan su actividad delincuencial en el país con celeridad, frente a autoridades que no han gestionado con eficacia la crisis de inseguridad, ¿cuáles son las consecuencias?
El primer paso de los delincuentes en el proceso extorsivo es la comunicación con la víctima, que ahora, además del acecho presencial y llamadas telefónicas, se realiza por vía digital, en particular por correos electrónicos, mensajes de texto y redes sociales.
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Sin embargo, WhatsApp es hoy el canal más usado en todo el país. Ante la pregunta, ¿a través de cuál de los siguientes medios recibe con más frecuencia mensajes que le parecen sospechosos o potencialmente fraudulentos? el 29% respondió WhatsApp, según el último reporte del observatorio del crimen y la violencia de CHS y Credicorp (con encuesta de Ipsos). Le siguen los mensajes de texto (19%) y Facebook (17%).
Hace un año, el orden era: SMS (27%), WhatsApp (26%) y Facebook (17%).
El mecanismo que más ha disminuido es el empleo de mensajes de texto o SMS, tanto a nivel nacional como en todos los niveles socioeconómicos, refiere el estudio.

Capital
Lima lidera la incidencia de mensajes con fines potencialmente criminales por WhatsApp, con 38%; es decir, más de 3,200,000 personas han recibido en la capital algún mensaje amenazante a través de este aplicativo, según el reporte de junio último.
“El vehículo que se utiliza para la extorsión es Facebook y WhatsApp. Por eso el estado de emergencia no funciona porque es control de territorio. Tú (como autoridad) no controlas el espacio virtual con el estado de emergencia, y es ahí donde corren los mensajes extorsivos”, manifestó Ricardo Valdés, gerente general de CHS.
Ante este problema, el informe advierte sobre la necesidad de ratificar el Segundo Protocolo del Convenio de Budapest, pendiente de aprobación desde el 2022, pues ello permitiría agilizar la obtención de información de los titulares de estas herramientas tecnológicas (cuentas de WhatsApp) cuando las hayan usado para fines criminales.
“Yo puedo pedirle a Washington, donde está (domiciliada) Meta, información sobre quién está detrás de una cuenta de WhatsApp. Si lo quiero hacer por la vía regular, eso me va a tomar un año o dos. Pero si el Perú hubiese firmado el segundo protocolo de Budapest, el acceso a esa información sería inmediata. Meta, por ejemplo, estaría obligado a entregar la información al Ministerio Público y a la Policía de manera inmediata”, explicó Valdés.
Puso énfasis en que el referido convenio debería ser puesto a debate lo más pronto posible.

Datos
“Los criminales están pescando (en WhatsApp). Si tú respondes, eres víctima. Lo recomendable es no contestar, bloquear el mensaje”, sugirió Daniel Chicoma, docente de Esan.
Si la persona responde el mensaje, le llegarán más comunicaciones sospechosas o directamente extorsivas, advirtió.
Refirió también que no se deben agregar al WhatsApp números desde los que llaman y dejan un mensaje de voz que indique, por ejemplo, algún tipo de oferta laboral.
“Ha habido datos que fugaron, por ejemplo, de los bancos, y terminaron en el mercado negro de Lima, (en zonas que ya todos conocemos)”, aseveró el catedrático.
Las personas que comercializan esos datos robados, los venden no solo a extorsionadores o delincuentes, sino a empresas tercerizadoras que realizan llamadas para ofrecer, por ejemplo, productos bancarios o seguros. Es decir, esa información personal también termina en manos de compañías formales.
Otra sugerencia del especialista de Esan, ante la mayor actividad delincuencial, es descargar alguna aplicación que permita identificar llamadas.
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Movimiento económico virtual
“Hay muchos delitos que se están aprovechando de la tecnología”, advirtió Ricardo Valdés.
“Lo que se aterriza en el territorio es la muerte, el atentado. Pero hay un mundo enorme de movimiento económico que se hace en el espacio virtual”, afirmó.
Además, cuestionó que las denuncias de extorsión no están siendo trabajadas de forma integral y sistémica, y que no exista ningún proyecto de inversión para contratar la tecnología que permitiría procesar toda la información de los delincuentes a fin de combatir estos delitos.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.







