
En los últimos años, el sistema financiero ha acelerado su proceso de modernización, fase que requerirá que parte del sector fortalezca su infraestructura tecnológica para adaptarse a los estándares que demandará el nuevo esquema.
Así lo revela un documento de diagnóstico elaborado por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), que recoge la opinión de bancos, aseguradoras, cooperativas, fintech, proveedores tecnológicos y otros actores del mercado.
En una etapa inicial, los casos de uso se concentrarán en la evaluación y otorgamiento de créditos mediante el acceso a datos transaccionales de los clientes, siempre con su autorización.
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Análisis
El objetivo es mejorar el análisis de riesgo y ampliar el acceso al financiamiento de personas con escaso historial crediticio, trabajadores independientes y micro y pequeñas empresas (mypes).
“La data transaccional permite construir modelos de riesgo mucho más precisos. Primero hace posible que una persona sea sujeto de crédito y, además, que la tasa de interés refleje de mejor manera su verdadero nivel de riesgo”, sostuvo Álvaro Castro, socio de Damma Legal Advisors.
Por ejemplo, refirió que algunas entidades financieras ya utilizan el movimiento de las cuentas de sus clientes para estimar su capacidad de ahorro y determinar cuánto podrían pagar mensualmente.
Mejores tasas
María del Carmen Yuta, socia de Vodanovic, advirtió que muchos independientes y mypes no tienen recibos por honorarios, estados financieros formales o ingresos fijos que sustenten una solicitud de crédito con los criterios tradicionales.
Además de mejores tasas, el open finance permitirá diseñar productos en función del perfil del deudor, con plazos de pago, por ejemplo, diarios o semanales, según el análisis individual, comentó.
La SBS menciona en su informe que el intercambio de información también permitirá el desarrollo de herramientas de gestión financiera para personas y empresas, lo que facilitará una visión consolidada de sus productos financieros y una mejor administración de sus recursos.

Preparación heterogénea
El informe señala que existe una experiencia importante en el desarrollo e intercambio de interfaces de programación de aplicaciones (APIs), especialmente entre las entidades financieras de mayor tamaño.
No obstante, el nivel de preparación es heterogéneo. Mientras algunas organizaciones ya cuentan con capacidades avanzadas, un grupo de empresas deberá realizar inversiones tecnológicas para cumplir con los requisitos que exigirá el futuro sistema de finanzas abiertas.
“Algunas empresas, especialmente las de alcance internacional, ya aplican estándares avanzados de protección de datos y ciberseguridad. Otras deberán invertir para alcanzar un nivel mínimo que permita compartir información de forma segura”, explicó Castro.
Desafíos
Para Yuta, la SBS se refiere principalmente a las empresas no supervisadas, como las fintech, aunque también alcanza a instituciones del sistema financiero –en particular, microfinancieras–, que deberán invertir para cumplir con los estándares del futuro sistema de open finance.
Este proceso plantea desafíos comunes a todos los participantes del ecosistema, que deben considerar una modernización tecnológica, fondeo e inversión en tecnología, ciberseguridad, talento especializado, gobierno de datos y resiliencia operativa frente a mayor riesgo, indicó. Ello significa una mayor inversión de recursos, acotó.

Gobernanza
En materia de gobernanza, los participantes coincidieron en que el modelo más adecuado para el Perú es uno centralizado durante las primeras etapas de implementación.
Bajo este esquema, la SBS asumiría un rol activo en el diseño del sistema, la definición de las reglas y estándares técnicos, así como en el monitoreo de su funcionamiento, con el fin de garantizar una implementación ordenada y generar confianza entre las entidades participantes.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.







