
La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) plantea establecer reglas uniformes para la administración del riesgo de sobreendeudamiento en las cooperativas de ahorro y crédito (Coopac), luego de detectar importantes diferencias en la forma en que estas evalúan a sus socios para otorgarles un préstamo.
El objetivo es promover un crecimiento sostenible de las colocaciones de créditos y una adecuada integración de los socios deudores al sistema cooperativo, teniendo como criterio central la evaluación de su capacidad de pago.
Según el proyecto de norma, la labor de supervisión realizada en las coopac mostró “prácticas heterogéneas en la evaluación crediticia y debilidades en la gestión del riesgo de sobreendeudamiento, o incluso su inexistencia”, lo que podría llevar a sobreestimar la capacidad real de pago de los socios.
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Hoy cada coopac utiliza metodologías propias, pues algunas prestan en función del monto de los aportes del socio o del ahorro acumulado, mientras que otras privilegian el valor de las garantías o de los inmuebles del solicitante, sin evaluar integralmente su situación financiera, manifestó a Gestión Ronald Casana, representante del Colegio de Economistas de Lima.
“Con el reglamento propuesto, ya no se aprobarán créditos principalmente por las garantías, la antigüedad del socio o el monto de sus aportes, sino considerando sus ingresos frente al total de sus obligaciones. Ese será el criterio central”, indicó.
Morosidad
Especialistas comentan que la propuesta responde a una realidad que se observa en parte del sistema cooperativo, donde la morosidad al cierre del 2025 fue de 18.6%. Este indicador es más elevado que el 14.9% del 2024 y el 11.9% del año previo.
Casana señaló que algunas Coopac de nivel 1 y nivel 2 –las de menor tamaño- registran índices de morosidad por encima incluso a esos promedios, niveles que las colocan bajo especial seguimiento de la SBS.
Estimó que en las entidades más pequeñas entre el 30% y el 40% de los asociados podrían encontrarse en una situación de riesgo o de sobreendeudamiento, al tomar como referencia los actuales indicadores de mora.

Yang Chang, docente de la Universidad de Piura, coincidió en señalar que una parte importante de los socios que actualmente acuden a las cooperativas presenta ya niveles de sobreendeudamiento.
Las cooperativas prestan a clientes que los bancos no podrían atender, personas con un mayor nivel de riesgo crediticio que, en muchos casos, acceden a préstamos mediante alguna garantía, explicó.
Desembolso
En este contexto, Chang prevé que una evaluación más estricta del solicitante elevará la calidad de los créditos que se otorguen en adelante y contribuirá a disminuir el riesgo de los nuevos financiamientos.
Aunque, a la par, podría reducir la cartera de potenciales prestatarios de las cooperativas e incluso empujar a algunos usuarios hacia el crédito informal.
Casana consideró también que la nueva regulación ocasionaría inicialmente una desaceleración en el ritmo de desembolso de créditos, especialmente en las cooperativas medianas y pequeñas, ya que deberán aplicar criterios más estrictos para aprobar préstamos.
Sin embargo, sostuvo que el efecto sería positivo en el mediano plazo. “La norma no busca reducir la morosidad existente de manera inmediata, sino evitar que siga creciendo y mejorar la calidad de las nuevas colocaciones de créditos”, afirmó.
Con el tiempo esto debería traducirse en una cartera más sana, mejores indicadores financieros, menor riesgo y una mayor sostenibilidad para las cooperativas, concluyó.

Evaluación incluirá a cónyuge
La cooperativa deberá identificar no solo el nivel de endeudamiento total del socio deudor sino, además, de su cónyuge, cuando los ingresos de este último sean incluidos en la evaluación.
Asimismo, tendrá que recurrir a fuentes de información como centrales de riesgo para complementar el análisis, indica el proyecto de la SBS. Chang sugirió que bque en replicar los modelos de evaluación utilizados por los bancos.
Explicó que, puesto que las cooperativas atienden a clientes con mayor riesgo, una adecuada diversificación de la cartera puede ser una herramienta más efectiva para administrar el riesgo crediticio.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.







