
En la década de 1990, solicitar un crédito en Perú era un proceso que requería tiempo, paciencia y presencia física. Los clientes debían acudir a una agencia bancaria, presentar documentos impresos, llenar formularios a mano y esperar varios días o incluso semanas para obtener una respuesta.
Detrás de cada solicitud existían voluminosos expedientes de papel que recorrían distintas áreas para ser revisados y aprobados.
En esa época, la evaluación crediticia dependía principalmente de la documentación presentada por el cliente y de consultas a centrales de riesgo. La capacidad de procesamiento era limitada y gran parte del análisis se realizaba manualmente, dijo Fernando Barrios, ex ejecutivo bancario.
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Entre 2000 y 2005 se produjo una transición importante: los expedientes físicos empezaron a digitalizarse y muchas instituciones implementaron bases de datos centralizadas para almacenar la información de sus clientes.
Aunque la solicitud de créditos seguía realizándose principalmente en agencias, los funcionarios ya no dependían exclusivamente de archivos físicos.
Banca por Internet
Durante el periodo 2005-2010, los bancos fortalecieron sus plataformas de banca por internet y comenzaron a ofrecer consultas, pagos y algunas operaciones financieras en línea.
Sin embargo, los créditos seguían siendo mayoritariamente presenciales. Los clientes podían iniciar algunas solicitudes por internet, pero normalmente debían acercarse a una oficina para presentar documentación y firmar contratos, comentó el especialista.
En los años siguientes, especialmente entre 2012 y 2015, las aplicaciones móviles comenzaron a ganar protagonismo dentro de la estrategia digital de los bancos.
Las entidades financieras empezaron a recopilar y analizar mayores volúmenes de información para entender el comportamiento de sus clientes. Los modelos de riesgo evolucionaron y dejaron de depender únicamente de variables tradicionales como ingresos o historial crediticio.
No obstante, las primeras ofertas de crédito través de la banca móvil tuvieron lugar entre 2015 y 2020. Muchas evaluaciones que antes demoraban incluso más de siete días pasaron a realizarse en minutos, comentó Barrios.
En este periodo también crecieron las soluciones de validación digital de identidad, reduciendo la necesidad de presentar documentos físicos.
En paralelo, surgieron las primeras fintech enfocadas en créditos digitales, mostrando que era posible simplificar procesos que durante décadas habían permanecido con cambios mínimos.
Para 2019, varias entidades financieras ya podían aprobar préstamos de bajo monto de manera prácticamente inmediata para clientes con historial conocido.

Billeteras
Barrios precisó que la llegada de la pandemia obligó al sistema financiero a acelerar procesos que estaban previstos para desarrollarse gradualmente durante varios años.
Las restricciones de movilidad impulsaron el uso masivo de canales digitales. Los clientes comenzaron a realizar cada vez más operaciones desde sus teléfonos celulares y las entidades financieras reforzaron sus capacidades de atención remota, indicó.
Durante este periodo se expandieron las firmas digitales, la autenticación biométrica y los procesos de onboarding digital, permitiendo abrir cuentas y solicitar productos financieros sin acudir a una oficina.
Es así que en el 2022, Yape -billetera digital del BCP- otorga los primeros créditos 100% digitales en segundos a sus clientes. Los primeros microcréditos ofrecían montos pequeños y plazos cortos, pero la plataforma fue ampliando gradualmente su alcance y sus productos.
Lo que antes requería días de revisión ahora puede resolverse en cuestión de segundos. Un usuario recibe una oferta personalizada en su aplicación móvil, acepta las condiciones digitalmente y obtiene el desembolso casi de inmediato.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.








