
El acceso al crédito en el Perú sigue siendo un desafío para una parte importante de la población, pese al crecimiento del sistema financiero en los últimos años.
Factores estructurales como la alta informalidad laboral limitan la posibilidad de demostrar ingresos estables, lo que dificulta la evaluación de riesgo por parte de las entidades financieras.
Es así que más personas se están juntando para obtener un crédito formal mediante los esquemas de financiamiento grupal, llamando el interés de las entidades financieras.
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Esquema
Dichos productos solidarios, supervisados por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), se otorgan a grupos de solicitantes que asumen de manera conjunta la responsabilidad del crédito.
En este esquema, el sujeto de evaluación es el grupo en su totalidad, por lo que cada integrante actúa como deudor solidario y se compromete a responder, sin reservas ni limitaciones, por el cumplimiento íntegro de las obligaciones frente a la entidad financiera.
Estos grupos suelen estar conformados por entre 5 y 30 personas, generalmente emprendedores con vínculos de familiaridad o afinidad, y pueden alcanzar una exposición máxima de hasta S/ 60,000.
A nivel individual, cada participante puede acceder a montos que oscilan entre S/ 500 y S/ 13,000, en función del tamaño del grupo y de su historial dentro de este tipo de financiamiento.
La periodicidad de los pagos puede ser quincenal o mensual (cada 14 o 28 días). En caso de que alguno de los miembros no cumpla con su obligación, el resto de integrantes asume solidariamente el pago de la deuda.
Oferta
Instituciones como Financiera Confianza, Financiera Surgir y Compartamos Banco han ampliado su oferta en los últimos años.
En el caso de Confianza, han pasado de financiar a 36,822 personas en el 2021 a 70,000 en el 2025 bajo este producto, según indica su memoria anual.
Surgir indica que los préstamos grupales representaron aproximadamente el 17% de las colocaciones de crédito, representaron a su vez alrededor del 50% del total de los ingresos.
Estas entidades apuntan principalmente a emprendedores, en especial mujeres, que operan en la informalidad o sin historial crediticio.
A través de metodologías grupales, no solo facilitan el acceso al crédito, sino que también promueven educación financiera y acompañamiento.
Por su parte, Kori -hoy cooperativa de ahorros y crédito- busca ingresar a competir en este mercado como financiera, orientando su estrategia al financiamiento de la micro y pequeña empresa mediante la oferta de créditos tanto individuales como grupales.
A la fecha, ha sido autorizada por la SBS para iniciar su etapa de organización, mientras que el inicio de operaciones quedará condicionado a la obtención de la licencia de funcionamiento.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.







