
Inés realizaba una compra por internet cuando apareció una promoción difícil de ignorar: “compra hoy y empieza a pagar en dos meses”. Utilizó su tarjeta de crédito pensando que ese plazo funcionaría como un periodo de gracia sin intereses. Sin embargo, cuando llegó el momento de pagar la primera cuota, el monto incluía intereses acumulados desde la fecha de la compra.
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Situaciones como esta reflejan una confusión frecuente entre los consumidores: asumir que el pago diferido equivale a un periodo de gracia sin intereses. En realidad, en muchos casos se trata de un mecanismo de financiamiento en el que los intereses empiezan a generarse desde el inicio de la operación, aunque el pago de la cuota se postergue.
Especialistas advierten que, en varios casos, esos meses en los que no se paga la cuota sí generan intereses, que luego se incorporan al costo total del financiamiento, por lo que es necesario evaluar qué es lo que mejor conviene al usuario.
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Diferir el pago no siempre significa pagar menos
Jorge Luis Ojeda, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), explica que en el sistema financiero peruano hay dos conceptos que suelen confundirse: las cuotas sin intereses y el pago diferido.
“En el sistema financiero peruano es vital distinguir entre dos conceptos que a menudo se confunden. Por un lado, están las cuotas sin intereses, donde el banco no traslada el costo del dinero al cliente. Por otro lado, las promociones de ‘compra hoy y empieza a pagar en X meses’, que suelen ser mecanismos de financiamiento diferido”, explica Ojeda a Gestión.
En este último caso, aclara el especialista, no se trata de un periodo de gracia real.
“No son periodos de gracia donde el tiempo no cuesta, sino una postergación del inicio del pago del capital. El banco permite que el usuario no desembolse dinero de inmediato, pero el costo del dinero durante esos meses de espera se calcula y se incorpora al total de la deuda”, añadió.
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Los intereses pueden correr desde el primer día
Otro aspecto poco conocido por los consumidores es cuándo empiezan a generarse los intereses.
Según Ojeda, esto ocurre desde el momento en que se realiza la compra.
“Los intereses suelen generarse desde el día uno de la transacción. Aunque el consumidor no vea el cobro reflejado en su estado de cuenta inmediatamente, el monto principal ya está devengando intereses durante el periodo de diferimiento”.
La única excepción ocurre cuando la promoción establece explícitamente una TCEA de 0%, explica el especialista.
“Si la TCEA es mayor a cero, los intereses se están acumulando desde la fecha de compra. Pagar puntualmente evita penalidades por mora, pero no elimina el interés compensatorio pactado por diferir el pago”.
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Lo que dicen los bancos
Las propias entidades financieras diferencian entre modalidades de pago con tarjeta.
Por ejemplo, el Banco de Crédito del Perú (BCP) explica en su web que las cuotas sin intereses permiten dividir una compra en pagos mensuales sin cargos adicionales por intereses, siempre que la promoción esté disponible en comercios afiliados.
De forma similar, el BBVA señala que los pagos sin intereses permiten fraccionar una compra en cuotas sin aplicar tasas adicionales, distribuyendo el costo total del producto en los distintos periodos de facturación.
Sin embargo, en el caso de promociones de pago diferido, el propio BBVA advierte que el cliente se compromete a pagar la compra más adelante y que el financiamiento puede implicar intereses asociados al crédito.
Además, los bancos recuerdan que las tarjetas de crédito suelen tener un periodo de gracia limitado, que corresponde al tiempo entre el cierre del ciclo de facturación y la fecha de pago; si se paga el saldo total dentro de ese plazo, se evitan intereses.
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Riesgos: el sobreendeudamiento
Para el especialista de la UPC, el principal riesgo de estas promociones es que el consumidor no perciba el impacto inmediato en su presupuesto.
“Al no ver el impacto en su flujo de caja en ese momento, el consumidor puede seguir gastando, olvidando que en tres o cuatro meses se activará una cuota que podría colapsar su presupuesto”.
También existe la posibilidad de que el costo final del producto sea mayor.
“Si la tasa aplicada al periodo de diferimiento es alta, ese tiempo de espera encarece el producto final. Además, el seguro de desgravamen suele cobrarse mes a mes, incluso durante el periodo en que no se paga la cuota capital”.
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¿Qué revisar antes de aceptar el diferimiento?
Antes de aceptar una promoción de pago diferido, el especialista recomienda revisar cuidadosamente la información del crédito.
“El usuario debe solicitar siempre la hoja de resumen y poner especial atención a la TCEA, que es el indicador más completo porque incluye intereses, comisiones y seguros”.
También aconseja verificar el cronograma de pagos para conocer cuánto de la primera cuota corresponde a intereses acumulados durante los meses de espera, así como confirmar si el seguro de desgravamen se cobrará durante el periodo de diferimiento.
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Cuándo sí puede ser conveniente
A pesar de los riesgos, el pago diferido puede ser útil en determinadas circunstancias.
“Puede ser conveniente cuando el consumidor tiene la certeza de que recibirá un ingreso extraordinario —como un bono o utilidades— en la fecha en que se active la primera cuota”, indica Ojeda.
También puede ser favorable si la promoción ofrece una TCEA de 0%, ya que en ese caso el consumidor estaría pagando el mismo monto en el futuro, lo que incluso puede resultar ventajoso en un contexto de inflación.

Escribo sobre política, economía, defensa y afines. Nueve años contando historias y analizando problemáticas en prensa escrita, radio y televisión.








