
El factoring es una alternativa de financiamiento que crece consistentemente a dos dígitos, en particular desde el 2021, y al parecer seguirá a ese ritmo, por lo menos en el futuro inmediato, ¿qué revelan las cifras?
El año pasado ese mercado cerró en S/ 52,000 millones, con más de 2 millones de facturas negociadas. A mayo último superó los S/ 21,000 millones y 900,000 facturas en el acumulado anual, resaltó el titular del Ministerio de Producción (Produce), César Quispe, en el marco de la mesa: “Diez años de factoring: la agenda pendiente del financiamiento mype”, como parte de un nuevo encuentro de Diálogos, organizado por Gestión y Cavali.
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“La perspectiva es que (el factoring) siga creciendo 15% o 20% más al cierre del 2026”, estimó el ministro.
El factoring es una operación con la que una empresa, en particular mype, obtiene liquidez inmediata, cediendo a cambio el derecho de cobro de una factura (que esta emitió a algún comprador) a un banco o firma especializada, que aplica un descuento. Es decir, si la venta fue por S/ 10,000, la mype puede recibir, por ejemplo, S/ 9,500. Luego, el banco o empresa de factoring cobra el documento a la compañía que le compró a la mype.
Quispe destacó que, gracias al factoring, las mypes, en especial aquellas sin historial crediticio y que son proveedoras de grandes firmas, pueden acceder a un primer financiamiento al negociar sus facturas.
Pese a su alta tasa de crecimiento, el factoring aún no es un instrumento masivo. Al cierre del primer trimestre, se registraron 62,736 empresas que alguna vez negociaron sus facturas (según Cavali), en un país donde existen más de 2.4 millones de mypes, de acuerdo con Produce.

Información
Francisco Paz, gerente de factoring de Macrocapitales, afirmó que el gran problema del país para expandir este mecanismo es la falta de información.
“Hay muy poca información en general como para poder evaluar y tomar decisiones. Si me traen una factura de una empresa grande pública que cotiza en la bolsa, perfecto, no hay problema, están todos los datos. Pero si es privada y si es una empresa más pequeña, ¿de dónde obtengo información? ¿Cómo sé cuál es su comportamiento de pago o sus resultados financieros?“, explicó el ejecutivo.
Óscar Orcón, director de la dirección general de mercados financieros y previsional privado del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), coincidió con Paz.
“Estamos trabajando con Cofide y, a través del Fondo Crecer (programa administrado por esta entidad que respalda préstamos otorgados por empresas del sistema financiero a mipymes), todo este ecosistema de garantías que permita tener un centro de información para el sector privado que justamente sirva para mitigar el riesgo (de financiar con sus facturas a empresas más pequeñas), porque no es casualidad de que las grandes empresas puedan tener un mayor acceso a financiamiento y a un menor costo”, señaló el funcionario.
Orcón enfatizó, además, la necesidad de seguir con la difusión del producto en provincias, aunque destacó que los montos de las facturas que se negocian se reducen “poco a poco”.
Cavali
“Cavali, por ejemplo, tiene información buenísima y no la puede aún comercializar, no tiene los permisos, entiendo”, indicó Paz.
Víctor Sánchez, gerente general de Cavali, corroboró esa observación: “Nosotros en Cavali tenemos mucha información y muy rica. De hecho, en algún momento, como etapa de prueba, de piloto, la pusimos en el mercado. Lamentablemente, por un tema regulatorio no la podemos disponibilizar todavía y ojalá pronto lo podamos hacer”.
Sector público
Para el ministro Quispe, uno de los grandes desafíos para seguir expandiendo el mercado es incluir al sector público, es decir, que se puedan negociar más facturas emitidas por las compañías proveedoras de las entidades estatales.
“Hoy el gran reto es con el sector público, que también es un gran comprador. Justo antes de venir a la reunión, estaba revisando las cifras y todavía el factoring del sector público está por alrededor de S/ 5,000 millones anuales (de los S/ 52,000 millones que se negocian en total). Todavía hay mucho por crecer”, dijo.
Hay falta de información en los organismos públicos sobre el funcionamiento del factoring. reconoció el funcionario.
“En especial en los gobiernos locales y departamentales hay mucha rotación de personal”, acotó.
“Creo que tanto el MEF como Produce, han hecho los esfuerzos para poder definir las directrices internas que permitan a cada funcionario aceptar la factura negociable. Sin embargo, existe también de parte de los actores, de los bancos, el temor o la duda de si al financiar un documento (de un proveedor del Estado) se va a tener la oportunidad de pago razonable y certera”, opinó Sánchez.
César Quispe
Ministro de la Producción
El factoring es una demostración de cómo aplicando o dictando normas adecuadas se permite el desarrollo de un mercado.
En el 2020, sale el decreto de urgencia 013 (que establecía, entre otros, ocho días calendario para que la empresa pagadora pueda dar la conformidad a la factura negociada. De no haber pronunciamiento, se presume la conformidad). Eso fue un gatillador del crecimiento y ha permitido que el factoring represente un 4.4% del PBI.
El factoring implica un financiamiento muy barato, en particular, para las mypes que no están bancarizadas. Sus primeros créditos suelen ser con factoring a una tasa muy barata.
De cara al próximo gobierno, nos falta crecer en regiones. Creo que eso debería ser un reto para los próximos 10 años.
Hoy, el crecimiento que hemos tenido del factoring ha sido en Lima y Callao, básicamente, y después sigue Arequipa.
Además, es importante notar que el ecosistema del factoring también ha ido en crecimiento y eso genera competencia, ofertas diversas, y cada uno (banco o empresa especializada) tiene su apetito al riesgo diferente.
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Francisco Paz
Gerente de factoring de Macrocapitales
Hay cuatro retos importantes para impulsar más el factoring. Uno de ellos es el ingreso con fuerza del sector público. En muchas entidades el proceso (para tratar una factura) no es claro.
Un segundo punto es que pienso que debemos pasar de un rol sancionador a uno más promotor desde el Estado. Hay que entender cuáles son los problemas de las empresas que ingresan al mercado del factoring.
El gran corporativo, que es el pagador, debe contratar, por lo menos, a una persona dedicada 100% de su tiempo a procesar todas las facturas negociadas (donde esa compañía es deudora). Eso es un costo adicional. Si nosotros queremos bajar la barrera y comprar facturas de empresas más pequeñas, no necesariamente van a poder cubrir esos costos con una persona adicional para ver todos esos procesos.
Lo tercero es el problema de la falta de información, en general, para evaluar y tomar decisiones, sobre todo, de compañías más pequeñas.
Lo cuarto es el fondeo, tiene que haber mayor motivación para que los grandes fondeadores ingresen al mercado local, fondeadores institucionales extranjeros.
Víctor Sánchez
Gerente general de Cavali
Creo que podemos, con distintos mecanismos, llegar a las empresas pagadoras de menor tamaño para resolverles la problemática que les genera tener muchas facturas y que no las sepan administrar oportunamente o con eficiencia.
Además, existen cuestiones más estratégicas, como el acceso al financiamiento de proveedores del Estado que es fundamental. Yo no diría que el sector público es más riesgoso que el privado (para las empresas que financian las facturas). Pienso que es más una incertidumbre de en qué momento voy a poder cobrar.
Otro tema es que, ante algún inconveniente, se pueda acudir al poder judicial y que allí exista un estándar de tratamiento para los incumplimientos (de los pagadores de las facturas negociadas).
No todos los juzgados definen de la forma como la ley establece el tratamiento de un incumplimiento de la factura negociable. Entonces, hemos presentado propuestas, junto con las asociaciones de factoring, para capacitar a los jueces de la mano con universidades para que hagan un curso. Lamentablemente, no hemos podido materializar esa iniciativa.

Óscar Orcón
Director de la dirección general de mercados financieros y previsional privado del MEF
El factoring es un instrumento sumamente potente porque formaliza una operación y, a su vez, es un medio alternativo de financiamiento al crédito tradicional. Entonces, creo que se está empezando a dinamizar y la tarea pendiente es seguir difundiendo el producto no solamente en Lima, sino en provincias
Los tickets (de las facturas negociadas) se han estado reduciendo paulatinamente, poco a poco. Eso permite la formalización e inclusión financiera.
De cara a lo que se viene, estamos haciendo la revisión del mecanismo de cobertura para las facturas, porque funcionó durante la pandemia.
El factoring es uno de los instrumentos más resilientes que hemos visto. En la pandemia, su negociación bajó un poco en los meses álgidos y, tras ponerse las coberturas, se recuperó en tres meses.
En suma, creo que este trabajo público-privado que inició hace una década (para impulsar el factoring) y que se mantiene, ha dado resultados para lo más importante: una fuente alternativa de financiamiento para las mypes.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.






